Falsos Positivos Documental
macondo o colombia
DIÁLOGOS de memoria viva
sin olvido
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Jaime Estibes Valencia es uno de los jóvenes que desaparecieron a comienzos del 2008 en Soacha, una populosa localidad al sur de Bogotá.
Dos días después fue asesinado y su cuerpo sin vida fue hallado por sus familiares en una tumba anónima, como guerrillero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC). La misma suerte corrieron Fair Leonardo Porras y otros 16 jóvenes. La muerte de los jóvenes de Soacha marcó el comienzo del escándalo de los falsos positivos en Colombia, un término curiosamente introducido por el actual mandatario y entonces ministro de Defensa, Juan Manuel Santos.
Gran “falso positivo” del Estado colombiano
APCrítico / Semana
1. El Estado colombiano y sus “falsos positivos”
Ya se conoce la práctica sistemática del ejército colombiano de asesinar niños y jóvenes civiles para luego hacer pasar sus cadáveres por “guerrilleros abatidos en combate”, ya hay al menos 3000 casos de asesinatos “falsos positivos” documentados, reconocidos por la propia ONU. Un “falso positivo” es, según la definición de los militares colombianos, algo que ellos reportan como “positivo” pero que está basado en una falsedad, así sea algo que para aparentar veracidad deba comportar muertes reales y montajes macabros con los cadáveres. El “falso positivo” es parte de la guerra sicológica, en tanto que busca incidir en la realidad y su percepción a través de montajes. La práctica de asesinatos de civiles en Colombia es un sistematismo del ejército colombiano, que le permite justificar un descomunal gasto militar mientras los presupuestos para salud, educación, sanidad, vivienda, obras estructurales para la seguridad ecológica son cada día más miserables.
2. Un gran teatro: entre narcotraficantes, generales, Comisionado de Paz y un desertor, reclutaron a 66 desempleados e indigentes para hacerlos pasar por guerrilleros
Se acaba de destapar otro gran “falso positivo”; otro gran montaje del Estado colombiano, cuya producción de mentiras parece no tener no límites: inventaron la desmovilización de todo un bloque de las FARC. O sea reclutaron a 66 desempleados e indigentes para hacerlos pasar por guerrilleros de las FARC que se desmovilizaban de la guerrilla contando los “horrores de la insurgencia”, ratificando la propaganda de “no hay ya ética política en las FARC”, y la propaganda de “las FARC están acabadas”. A esos 66 indigentes los “prepararon” un mes, los disfrazaron, y los pasaron por televisión entregando armas y declarando que desertaban de las FARC, que se “desmovilizaban”. Sí, increíble pero cierto. Este es el alcance de las mentiras del Estado colombiano que para adelantar la guerra sicológica invierte el presupuesto público y trabaja con narcotraficantes para construir un gran engaño de cara al país y al mundo, engañando a todos aquellos que creen en su “buena fe”
y aun votan por este hp