¿Qué es lo que tiene Kiss que cuando otros tocan sus canciones, suenan mejor? Escogimos 5 impecables ejemplos que muestran este extraño fénomeno.
5.- The Replacements – Black Diamond (original 1974)
De una canción rockera a un grito urgente y destartalado cortesía de The Replacements. Mantiene esos riffs medios épicos de Kiss, pero ya no es un himno rock. Y ahora parece mucho más oscura de lo que originalmente fue. Jumbitos para Replacements.
4.- Dinosaur Jr – Goin’ Blind (original 1974)
J Mascis y compañía tienen un historial en hacer buenos covers pero cagarla en los coros. Este no es el caso. Transforman el bajo de Genne Simmons en una melodia indie y el coro, con violines y todo, es un lamento cargado al lado emocionalsh pero sin caer en excesos.
3.- Melvins – Goin’ Blind (original 1974)
Y si en la anterior teníamos la volá emo presente, esta es todo lo contrario. Melvins es una de las bandas más pesadas y geniales del planeta y con esta extraña balada enferma (sobre un anciano que se queda ciego y una chica de 16) le dan un peso que ni el baterista pintado de gatito de Kiss le puede dar. La guitarra machaca y el bajo lo acompaña. King Buzzo no hace más que raspar un coro. Pedazo de cover.
2.- The Moog Cookbook – Rock ‘n roll all night (original 1975)
El rock and roll es sobre pasarlo bien y todo eso, ¿no? Esta canción está compuesta en 97% de diversión. Es como si un marciano llegara, escuchara Kiss y pensara que le falta algo: profundidad espacial. Y eso compone el rocanrol, supongo. Un montón de incoherencias y sonidos que alguien podría encontrar divertidos. Es un himno de rock de estadio despojado de todo lo que podría hacerlo “rudo” o potente. Y funciona. Y es alegre.
1.- Red House Painters – Shock Me (original 1977)
Los mejores covers del planeta comparten una cosa en común: son robos perfectos. Golpes maestros de carterismo y copia. Descaradas apropiaciones que los autores defenderían hasta en la corte. Red House Painters no se andan con weás y llegan y se roban esta canción. ¿Alguna vez fue de Kiss? Parece que no. Es un lamento largo, propio, que parece nunca hubieran cantado unos tipos con la cara pintada que hacían creer a tus abuelos que eran enviados de satán.