Leer a Whitman es leer en el Hombre, su máxima hazaña Dije que el alma no es más que el cuerpo, Y dije que el cuerpo no es más que el alma, Y que nada, ni Dios, es más que uno mismo, Quien camina una milla sin amor, se dirige a su propio funeral envuelto en su propia mortaja; Y yo y tú, sin tener un centavo, podemos comprar lo más precioso de la tierra, Y la mirada de unos ojos o una arveja en su vaina confunden la sabiduría de todos los tiempos, Y no hay oficio ni profesión en los cuales el joven que los sigue no pueda ser un héroe, Y no hay cosa tan frágil que no sea el eje de las ruedas del universo, Y digo a cualquier hombre o mujer: Que tu alma esté serena y en paz ante millones de universos. Y digo a la Humanidad: no hagas preguntas sobre Dios, Porque yo que pregunto tantas cosas, no hago preguntas sobre Dios, (No hay palabras capaces de expresar mi seguridad ante Dios y la muerte) Escucho y veo a Dios en cada cosa, pero no lo comprendo en lo más mínimo, Ni comprendo cómo pueda exisitir algo más prodigioso que yo mismo. ¿Por qué desearía yo ver a Dios mejor que en este día? Algo veo de Dios en cada hora de las veinticuatro y en cada uno de sus minutos, En el rostro de los hombres y de las mujeres veo a Dios, y en mi propio rostro en el espejo; Encuentro cartas de Dios tiradas por la calle y su firma en cada una, Y las dejo donde están porque sé que dondequiera que vaya Otras llegarán puntualmente. Walt Whitman (West Hills, condado de Suffolk, Nueva York, 31 de mayo de 1819 – Camden, Nueva Jersey, 26 de marzo de 1892), fue un poeta, ensayista, periodista y humanista estadounidense. Su trabajo se inscribe en la transición entre el trascendentalismo y el realismo filosófico, incorporando ambos movimientos a su obra. Whitman está entre los más influyentes escritores del canon estadounidense (del que ha sido considerado su centro) y ha sido llamado el padre del verso libre. Su trabajo fue muy controvertido en su tiempo, particularmente por su libro Hojas de hierba, descrito como obsceno por su abierta sexualidad. Hojas de hierba (Leaves of Grass, en inglés) (1855) Hojas de hierba, es un libro de poemas cuya principal novedad era un tipo de versificación no usado hasta entonces, y que se alejaba radicalmente del que el poeta había utilizado en los poemas sentimentales que escribió en la década anterior. Puesto que en esta obra alababa el cuerpo humano y glorificaba los gozos de los sentidos, se vio obligado a sufragar él mismo los gastos de su publicación, y a colaborar en las tareas de imprenta. Su nombre no aparecía en la portada de esta edición, pero sí un retrato suyo en camiseta, con los brazos en jarras y el sombrero ladeado, en actitud desafiante. En un largo prefacio, el autor saludaba el advenimiento de una nueva literatura democrática -acorde con el pueblo-, sencilla e irreductible, escrita por un nuevo tipo de poeta afectuoso, potente y heroico, que conduciría a los lectores a través de la poesía con la fuerza de su magnética personalidad. Whitman pasó el resto de su vida intentando aproximarse a ese modelo de poeta. La edición de 1855 de Hojas de hierba contenía 12 poemas sin título, escritos en versos largos y cadenciosos que se asemejan a los de la Biblia del rey Jacobo. El más largo y de mayor calidad de ellos, que más tarde recibió el título de -Canto a mí mismo- (este largo poema ha sido publicado muchas veces como libro autónomo y el poeta español León Felipe lo tradujo en 1941), consistía en la visión de un 'Yo' simbólico presa de una sensualidad que le hace amar a todas las gentes que se va encontrando en un imaginario vuelo desde el Atlántico hasta el Pacífico. Ninguno de los poemas de esta primera edición alcanza la intensidad de éste, a excepción de -Los dormidos-, otro vuelo visionario en el que queda simbolizada la vida, la muerte y el nuevo nacimiento. Serrat recitando a Whitman http://www.youtube.com/watch?v=yEHlupQzXeg Hojas de hierba (fragmento) " Creo que una brizna de hierba no es inferior a la jornada de los astros y que la hormiga no es menos perfecta ni lo es un grano de arena... y que el escuerzo es una obra de arte para los gustos más exigentes... y que la articulación más pequeña de mi mano es un escarnio para todas las máquinas. Quédate conmigo este día y esta noche y poseerás el origen de todos los poemas. Creo en tí alma mía, el otro que soy no debe humillarse ante tí ni tú debes humillarte ante el otro. Retoza conmigo sobre la hierba, quita el freno de tu garganta. (...) Creo que podría retornar y vivir con los animales, son tan plácidos y autónomos. Me detengo y los observo largamente. Ellos no se impacientan, ni se lamentan de su situación. No lloran sus pecados en la oscuridad del cuarto. No me fastidian con sus discusiones sobre sus deberes hacia Dios. Ninguno está descontento. Ninguno padece la manía de poseer objetos. Ninguno se arrodilla ante otro ni ante los antepasados que vivieron hace milenios. Ninguno es respetable o desdichado en toda la faz de la tierra. Así me muestran su relación conmigo y yo la acepto. (...) No pregunto quién eres, eso carece de importancia para mí. No puedes hacer ni ser más que aquello que yo te inculco. Léelo online Link En este link, encontrarán digitalizado Hojas de hierba (en idioma original), una primera edición, con correcciones, adiciones y las instrucciones para la impresión. Un mechón de cabello de Whitman, encerrado en una envoltura, también aparece con esta colección. http://www.whitmanarchive.org/manuscripts/finding_aids/Duke Algunas muestras La Yapa Quien haya leído Hojas de hierba en una traducción distinta de la que hizo el gigante argentino (metafóricamente hablando, claro) Jorge Luis Borges, sentirá que falta algo. Al menos, eso me ocurrió a mí cuando lo leí por primera vez hace algunos años en la edición de Alianza con traducción de Manuel Villar Raso. Afortunadamente era edición bilingüe. Pues bien, aquí va una muestra de cómo puede cambiar una traducción tanto el sentido como la forma de un poema, incluso en el verso libre. Primero veremos el texto original de Whitman, los tres primeros versos de “Song of myself”: SONG OF MYSELF I celebrate myself, and sing myself, And what I assume you shall assume, For every atom belonging to me as good belongs to you. Ahora, vamos a ver un ejemplo de traducción al castellano, en concreto la que hizo el uruguayo Armando Vasseur para la edición de Fontamara (Mexico): DEL CANTO DE MÍ MISMO Me celebro y me canto, Lo que me atribuyo también quiero que os lo atribuyáis, Pues cada átomo mío también puede ser de vosotros, y lo será. Por último, vamos a ver qué hizo Borges, porque él pensaba que las traducciones podía incluso superar al original. Le quedó tal que así: CANTO DE MÍ MISMO Yo me celebro y yo me canto, Y todo cuanto es mío también es tuyo, Porque no hay un átomo de mi cuerpo que no te pertenezca. No sé vosotros, pero yo me quedo con la traducción de Borges. Tan sólo estos tres versos demuestran que el argentino quiere dotar al poema de algo más, de algo suyo, y sobre todo, de vida propia. Y lo consigue. Fuente 1 Fuente 2 Fuente 3 Fuente 4 Fuente 5 Difundamos la cultura