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Una gesta Heroica: El Gran Asedio de Malta 1565

Info1/27/2012
Maxima expansion del imperio Otomano Después de terminar con la resistencia de los cruzados en la isla de Rodas, en el año 1522, el Sultán Solimán el Magnifico había puesto su atención en la conquista de las islas del mediterraneo. Había sufrido un par de derrotas en los Balcanes, una frente a Vlad Dracula y otra, esta bastante fuerte, frente a los muros de Viena, que frenaron sus ansias de expandir la “verdadera fe” en Europa. Carlos V había concedido a los caballeros de la orden del Hospital de San Juan de Jerusalén la soberanía de la isla de Malta y la ciudad de Trípoli, a cambio de defenderla de los ataques de los turcos y de los piratas al servicio de estos. El gran Maestre de los caballeros hospitalarios, Jean Parisot de la Valette,consideraba Malta como indefendible, y pensó en trasladar el cuartel general de la orden a Trípoli, pero esta intención se vio frustrada cuando Dragut, uno de los mas brillantes corsarios turcos, ataco Trípoli y lo conquisto. Con Trípoli en su poder, Dragut se convirtió en una amenaza para los barcos españoles y las rutas comerciales de los reinos cristianos en el mediterraneo. Felipe II decidió reconquistar Trípoli, y para ello contó con la colaboración de los franceses, antiguos aliados de los turcos. Pero la expedición termino en derrota, la armada hispano-francesa fue derrotada en la isla de Djerba, en 1560. Solimán empezó a planear con gran secreto el ataque a Malta, para posteriormente atacar Sicilia, lo que le abriría las puertas de Italia y España. A mediados de 1654, el Caballero Romegas, uno de los mejores marinos de los hospitalarios, capturo una flotilla turca casi entera, donde viajaban el Eunuco Mayor de Solimán, el gobernador de Alejandría, Mirmah, la hermana de Solimán y buena parte del harem de Solimán, incluida una de sus mujeres preferidas, Roxellane. El caballeron Romegas consiguió un botín de unos 80.000 ducados. Estas galeras turcas eran propulsadas por esclavos cristianos, que fueron liberados y sustituidos por prisioneros turcos. Este fue el casus belli que estaba esperando Solimán. En diciembre de 1564 se tuvo noticia de que los turcos preparaban un ataque inminente contra Malta. En marzo de 1565 salio de Constantinopla la armada turca, formada por 130 galeras, treinta galeotas y 10 naves de aprovisionamiento. Desde la llegada de los hospitalarios a Malta, El maestre La Valette había impulsado una política para fortificar fuertemente la plaza. Ya existía el fuertes de Santo Ángel, cuyas defensas fueron reforzadas, y la Valette ordeno construir el fuerte de San Miguel y el de San Elmo, en la entrada del puerto de Marsa, el mas importante de la isla. Se esperaba la llegada de los turcos alrededor de junio, así que las obras de fortificación aun no estaban terminadas cuando llegaron, el 18 de mayo de 1565. El ejercito turco constaba de unos 48.000 soldados, entre los que se incluían 6.000 jenízaros, 6.000 cipayos de caballería y 4000 fanáticos religiosos (layalars ). Contaban con 64 cañones, entre ellos 4 que disparaban proyectiles de 130 libras y un pedrero de asedio que disparaba proyectiles de 7 pies de circunferencia. Jenizaros turcos. Al mando de este ejercito se encontraba Mustafa Pasha, un aristócrata descendiente directo de Mahoma. Veterano de la campaña de Hungria y Rodas, era un fanático religioso, violento y brutal con un especial odio contra los cristianos. Al mando de la flota turca se encontraba el almirante Piali, que había nacido cristiano y había sido capturado siendo un niño en Belgrado por los turcos. Solimán le había cogido “cariño” y le había incluido en su harem. El pirata Dragut fue nombrado consejero de este ejercito, teóricamente no tenia mando real, pero sus consejos debían ser escuchados y respetados, según ordeno el propio Solimán. El corsario Dragut. El jefe de los defensores cristianos era El gran maestre de la Orden de los hospitalarios, Jean Parisot de la Velette, tenia gran experiencia en combatir a los turcos. Había sido uno de los caballeros derrotados en Rodas, y había pasado un año como galeote de una galera turca, obligado a remar durante 16 o 18 horas. Una vez liberado gracias a un intercambio de prisioneros, se convirtió gracias a su pericia en el mejor comandante naval de la Orden, con decenas de capturas de barcos turcos en su historial. Jean la Valette, Gran Maestre de los caballeros hospitalarios. El ejercito cristiano contaba con unos 700 caballeros hospitalarios, unos 2.000 soldados españoles, griegos, italianos y sicilianos, mas 3.000 reclutas malteses y unos centenares de sirvientes de los caballeros, avezados en el uso de las armas. Unos 6.000 en total. El 18 de mayo se avistaron las naves turcas. Giraron por el sur de la isla y se dirigieron al norte, a una bahía cerca de la aldea de Mgarr. La Valette inmediatamente envió un mensaje a Sicilia, avisando de la llegada de los turcos y solicitando ayuda. Los turcos tardaron varios días en desembarcar su ejercito, con los exploradores hospitalarios controlando sus movimientos, sin intentar evitar el desembarco. La Valette había decidido que era mejor táctica esperar en los fortines, y desgastar poco a poco a los turcos, en espera de la llegada de refuerzos. Apenas habían desembarcado los turcos, empezaron las discrepancias entre los jefes. El almirante Piali quería atacar primero el fuerte San Elmo, para así dominar el puerto. Los turcos pensaban que ese fuerte no supondría mayor problema, ya que estaba aislado de los otros y no podría recibir refuerzos. En cambio ,Mustafa Pasha quería atacar por tierra los fuertes de San Miguel y San Angelo. Fuerte San Elmo. Se impuso la idea del almirante Piali de atacar San Elmo, y el día 24 los turcos comenzaron el bombardeo del fuerte, contando con 21 piezas de artillería. San Elmo estaba guarnecido por 600 defensores, entre los que había 64 caballeros hospitalarios. A las pocas horas de comenzar el asedio, el muro exterior de fuerte comenzó a ceder. Los turcos comenzaron a avanzar sus trincheras, facilitando la actividad de los tiradores jenízaros. Al cabo de una semana de bombardeo, el fuerte era un montón de escombros, pero se seguía resistiendo, gracias a que por las noches barcas llenas de refuerzos llegaban, y se llevaban a los heridos. En la mañana del día 29, los situados hicieron una salida del fuerte y consiguieron tomar las trincheras turcas, obligando a huir a los ingenieros turcos y a la guardia avanzada. Pero en ese momento, Mustafa Pasha ordeno el ataque de los jenízaros, que volvieron a conquistar la trinchera. El día siguiente, el pirata Dragut llego. Y no le gusto nada lo que vio. LLego a la conclusión que San Elmo aun resistía gracias a los refuerzos que llegaban por la noche, atravesando el puerto. Y tomo medidas para evitarlo. Ordeno patrullas por el puerto y mando reposicionar los cañones dirigiéndolos hacia la zona donde desembarcaban los refuerzos. Mientras tanto, la caballería hospitalaria hacia frecuentes salidas, atacando las líneas de aprovisionamiento turcas, los campamentos y las baterías mas alejadas del campo de batalla. La noche del 3 de junio, los zapadores turcos se dieron cuenta que los guardias cristianos no estaban en sus puestos de guardia. Entraron sigilosamente y acuchillaron a los centinelas, que estaban dormidos. Los jenízaros se lanzaron al ataque, estuvieron muy cerca de penetrar en la fortaleza, pero los sitiados lograron rechazarlos gracias a dos pequeños cañones apuntados directamente a la puerta de entrada. El ataque continuo a la mañana siguiente, los defensores utilizaban aceite hirviendo y fuego griego contra los atacantes, ese día murieron 500 turcos por 20 hospitalarios y 60 soldados cristianos. Pero los turcos ya estaban en la muralla, el fuerte estaba perdido. La Valette consiguió enviar un refuerzo de 15 hospitalarios y 100 soldados, todos voluntarios, pues sabían que iban a una muerte segura. El 18 de junio se produjo otro asalto general, que duro 6 horas, murieron otros mil turcos y 150 defensores. Dragut comenzó a colocar mas baterías de cañones en el Monte Sceberras, pero resulto herido por un proyectil de piedra. Ya no era posible reforzar o evacuar San Elmo. El 22 de junio los turcos volvieron a lanzar otro ataque final. Los defensores habían reforzado lo que quedaba de los muros con rocas, colchones, cadáveres de turcos y con cualquier cosa que pudiera servir de barricada. En seis horas, los turcos perdieron 2000 hombres, por 400 de los defensores. Solo quedaban 60. En la madrugada del día 22 de junio, se escucho misa en la única edificación que quedaba en pie, la capilla. Una vez terminada la misa, los capellanes enterraron el cáliz y quemaron el mobiliario, para que no cayeran en mano de infieles. Los cristianos ocuparon sus posiciones defensivas. Los oficiales estaban gravemente heridos, ni siquiera se podían mantener en pie, así que se sentaron justo delante de la puerta. A las 8 de la mañana comenzó de nuevo el bombardeo, desde el monte Sceberras, desde los barcos turcos, etc. Los defensores consiguieron aguantar 4 horas, pero al final los turcos consiguieron entrar. Cinco malteses consiguieron salvarse, saltando al mar y nadando hasta zona segura. Solo nueve caballeros pudieron ser hecho prisioneros; cinco españoles, tres italianos y un francés. Mustafa Basha estaba furioso, había perdido mas de 7000 hombres en San Elmo. Así que mando decapitar a los hospitalarios, los destripo y los clavo en cruces, que arrojo al mar, para que la marea los llevara hasta las posiciones cristianas. Cuando la Valette vio lo que había pasado, entendió el mensaje claramente. Así que mando disparar los cañones contra los turcos. Pero cuando los proyectiles llegaban a su objetivo, no era hierro o piedra lo que llevaba, sino las cabezas de los turcos prisioneros, que La Valette había ordenado decapitar y enviar a los turcos como respuesta. La mayor posición defensiva de los defensores eran dos penínsulas que se internaban en el gran puerto. En una estaba el fuerte de San Miguel y en otra el fuerte San Angelo. Ambos fuertes estaban unidos por la Gran cadena, que atravesaba el agua entre ambos fuertes para impedir el paso de barcos enemigos. Tenían agua y comida abundante, y el día 5 de julio llego un pequeño refuerzo desde Sicilia, compuesto por 42 caballeros de la orden de Santiago y 600 soldados de infantería españoles. Aprovechando la niebla, consigueron eludir las posiciones turcas, y sin perder un solo hombre llegaron a la ciudad. Cuando Mustafa se entero de la llegada, pensó que, dado el estado de su ejercito, con las elevadas perdidas sufridas en San Elmo, no le iba a resultar tan fácil acabar con los cristianos como había pensado en un principio. Así que decidió ofrecer a La Valette los mismos términos de rendición que había ofrecido a los hospitalarios en Rodas: una rendición honorable, con la guarnición con sus armas y banderas marchando sin ser molestados hasta Sicilia. Mustafa mando a un viejo esclavo cristiano como emisario. lL Valette le mostró las defensas de su posición y le hizo volver al campamento turco, para que informara a Mustafa de lo que había visto. Mustafa ordeno el ataque por tierra contra la península de Senglea, donde se encontraba el fuerte San Miguel. A la vez, lanzo un ataque anfibio directamente contra el fuerte. Pensaba que este ataque por ambos flancos sorprendería a los defensores. Pero los defensores conocían el plan de ataque turco. Un desertor griego del bando turco había alertado a La Valette de las intenciones turcas, y había dado tiempo a construir una línea de trincheras en Senglea, que fue infranqueable para los turcos. A la vez, una batería había sido emplazada en la playa al lado del fuerte San Angelo, y consiguió mandar al fondo del mar la mayoría de las barcas del asalto turco, cargadas de jenízaros. Esta batería no había disparado antes ni un solo disparo, los turcos desconocían su existencia totalmente. De las diez barcas enviadas, solo una volvió entera, 800 jenízaros habían muerto. Las perdidas cristianas fueron de 250 soldados. Los turcos perdieron 3.000. Los ciudadanos malteses pasaron los siguientes días pescando cadáveres de jenízaros, para apropiarse del oro y las joyas que solían portar los oficiales jenízaros. Mustafa había tenido la esperanza de que los ciudadanos malteses se rebelarían contra sus “amos europeos”, pero cuando sus espías preguntaron a los malteses estos le contestaron que preferían mil veces ser esclavos de los hospitalarios que amigos del gran turco Solimán. El 7 de agosto, Mustafa ordeno un ataque simultaneo contra el fuerte San Miguel y contra la ciudad de Birgu. Esta vez, los turcos consiguieron pasar la muralla y dirigirse al centro de la ciudad de Birgu. Todo parecía perdido. Pero repentinamente, las trompetas turcas tocaron a retirada. Los turcos empezaron a retroceder. La razón de su retirada era el ataque que un capitán de caballería hospitalario había realizado sobre el desprotegido hospital turco, masacrando a enfermos y heridos y desorganizando la retaguardia turca. Los turcos pensaron que habían llegado los refuerzos cristianos desde Sicilia e interrumpieron el ataque. Tras el ataque del día 7, los turcos continuaron el bombardeo ininterrumpidamente, y empezaron un nuevo asalto masivo el 19 de agosto. Esta vez habían construido torres de asedio y empezado a cavar varias minas. Su objetivo era el bastión de Castilla, un bastión en la muralla que rodeaba la ciudad de Birgu. Asalto al Bastion de Castilla Los turcos comenzaron el asalto, pero no pudieron superar las defensas. Frustrado, Mustafa ordeno la explosión de las minas, que derrumbo una gran parte de la muralla. Los turcos aprovecharon la brecha y traspasaron la muralla. Las campanas de las iglesias comenzaron a tañer, avisando que los turcos estaban dentro de la ciudad. La Valette tenia su pueso de mando en la plaza central de la ciudad. Cogió una pistola y una pica y al mando de las ultimas reservas de soldados y ciudadanos armados, se dirigió hacia la brecha. Consiguió hacer retroceder de nuevo a los turcos. Los turcos comenzaron a mover la torre de asedio hacia la muralla. La Valette ordeno a sus hombres abrir un agujero en la base del muro, justo donde iba a colocarse la torre de asedio. Y puso un cañón allí, cargado con cadenas. Cuando la torre se coloco al lado de la muralla, se disparo el cañón. La torre comenzó a inclinarse debido a los daños, y los turcos comenzaron a abandonarla, justo antes que se derrumbara. Los turcos estaban muy preocupados. Una epidemia de disentería empezó a causar graves problemas entre los turcos. Además, no estaban recibiendo aprovisionamiento regularmente, los barcos cristianos no cesaban de capturar galeras turcas. Y se aproximaba el otoño, que haría mas difíciles las operaciones. Dragut había muerto de sus heridas, y los dos principales comandantes comenzaron de nuevo a disentir entre ellos. En la mañana del día 23 se reunió el gran consejo de la orden de San Juan de jerusalem. Los caballeros llegaron a la conclusión que la muralla que protegía la ciudad de Birgu era indefendible, podía colapsar en cualquier momento debido a la cantidad de minas y contraminas que había en su interior. La mayoría de los caballeros pensaba que era el momento de retirarse hasta el fuerte St. Angelo y combatir allí hasta el ultimo hombre. Solo había una voz disidente. La Valette dijo que no era posible retirarse al fuerte St. Angelo, por que era muy pequeño y no podría albergar a los ciudadanos de malta, y afirmo que no tenia ninguna intención de abandonarlos y dejar que fueran masacrados por los turcos. A los turcos comenzaron a escasearles las municiones. Habían llevado munición para 4 semanas de asedio. Ya no podían cañonear continuamente, reservaban la munición para los asaltos. Y la comida también empezaba a escasear, obligando a los turcos a disminuir el tamaño de las raciones. El 4 de septiembre salieron de Messina 28 galeras cristianas, que llevaban un total de 9.000 hombres. Llegaron al norte de malta el 8 de septiembre, e inmediatamente comenzaron a desembarcar. Pero 9.000 hombres no era suficiente. Así que la Valette trato de engañar de nuevo a los turcos. Comento delante de un grupo de prisioneros turcos que los refuerzos constaban de 20.000 hombres. Luego facilito la huida de este grupo de prisioneros. Y al llegar al campamento turco, los fugados dijeron a Mustafa lo que habían oído. Y Mustafa se lo creyó. Ordeno levantar el campamento y embarcar en las naves. Las tropas de refresco comenzaron a avanzar rápidamente, a la vez que los caballeros hospitalarios salían de los fuertes para perseguir a los turcos en retirada. Los jenízaros trataban de cubrir la retirada, pero la carga combinada de la caballería hospitalaria y los tercios españoles del refuerzo acabaron con su resistencia. Turcos en fuga. El día 12 de septiembre,la ultima vela turca desapareció por el horizonte. En total, los turcos perdieron cerca de 20.000 hombres, la mayoría eran tropas de elite, jenízaros y cipayos. Malta había perdido una tercera parte de sus soldados y un tercio de sus habitantes. La derrota turca supuso un freno al expansionismo otomano en el mediterraneo y permitió a la Europa cristiana frenar el avance de Solimán hacia el oeste. Solimán se lanzo al ataque contra Hungria, donde murió de apoplejía, acompañando a dos terceras partes de su ejercito, que murieron de peste. Y en 1571, la liga Santa asesto el golpe definitivo a los turcos, derrotándolos en la batalla de Lepanto. Mis Otros Posts: El Ejercito Espartano Morocho de la Cocha: Uno entre tantos Dogos Héroes Nota: Espero que mi post sea de vuestro agrado, pido disculpas por adelantado si el contenido del post ofende a alguno de ustedes, saludos de un amigo Entrerriano!
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