InicioInfoNos afanaron demasiado... y te lo muestro (parte 2)
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Qué es el FMI


A lo largo de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), Estados Unidos se fue convirtiendo en la principal potencia imperialista. Recordemos un solo dato: atesoraba en sus reservas tres cuartos de la totalidad del oro mundial. El presidente Roosevelt, para avanzar en la recomposición económica del sistema capitalista, convocó a una conferencia en la pequeña ciudad yanqui de Bretton Woods. Representantes de
44 países, en julio de 1944, fundaron el FMI (Fondo Monetario Internacional). Nacía una poderosa herramienta que ayudaría a las grandes potencias a “monitorear” el mundo en su beneficio. Estados Unidos se quedó con el 26% de los votos e Inglaterra lo siguió con el 12%. El FMI se presentó como una especie de “fondo de ayuda mutua” para favorecer el comercio entre los socios y ayudar a quien tuviera dificultades. Por supuesto, garantizando la libre circulación de sus capitales, para facilitar las inversiones extranjeras en el Tercer Mundo. Cada país depositaba una cuota de acuerdo a su capacidad económica, en una especie de “caja de ahorro” mundial. En caso de problemas, se pide un préstamo. Entonces, este organismo imperialista comienza a “supervisar” el manejo económico del país deudor. En las últimas décadas del siglo XX fue estallando este perverso mecanismo de manipulación económica y sus siniestros “planes de ajuste”. Luego de impulsar el endeudamiento de los países pobres, comenzaron las crisis por falta de fondos para pagar las burbujas de endeudamiento. El caso más célebre fue México en 1982. Para fines de esa década, el FMI sumó a sus exigencias de rebaja de salarios, alzas de tarifas, etcétera, la privatización de las empresas estatales y recursos naturales. La crisis económica capitalista siguió. Al mismo tiempo se fue ampliando cada vez más la brecha entre pobres y ricos, entre los países y toda la población mundial. Para el nuevo milenio, el FMI había mostrado su verdadero rostro. Un demonio del imperialismo para saquear a su servicio, asfixiando a los países más pobres para beneficiar a las multinacionales y grandes bancos.


Nos afanaron demasiado... y te lo muestro (parte 2)

¿Hay un FMI “bueno”?


La sucesión de estallidos económicos que acompañaron el cambio de siglo fueron hundiendo al FMI en un enorme desprestigio. Cada vez más movilizaciones y huelgas generales lo tuvieron como blanco. Durante años recibió críticas e insultos de casi todos lados. Pero el imperialismo necesita a su guardián económico. Le lavaron la cara, hubo “autocríticas”, se abrieron “créditos flexibles” y otras modalidades supuestamente beneficiosas para los países más pobres y endeudados. Los plumíferos imperialistas empezaron a hablar de que ahora vendría un “FMI bueno”, para resucitarlo.
Veamos algunos ejemplos. La mayoría de los acuerdos firmados desde el 2008 exigen “lo mismo que en los 90: ajuste fiscal, privatizaciones, suba de impuestos, desregulación financiera y flexibilización laboral” (Crítica, 30/8/09). Tras su acuerdo con Bielorrusia por 2.500 millones, el país debió devaluar su moneda en un 25%. En el Salvador, tras la entrega de 1.000 millones, se eliminaron los subsidios a la energía, trasladando esos valores a las tarifas de los usuarios. En México se avanzó en “el recorte de los derechos de los trabajadores para que las empresas aumenten sus ganancias y repunte la inversión”. En Polonia, “el FMI ponderó el aumento de la edad jubilatoria y la necesidad de continuar reformando el régimen previsional, incluyendo el aumento gradual de la edad de retiro laboral y la disolución de los sistemas especiales en el régimen general”. Ahora, con la crisis griega, donde se repite la película, los imperialistas están discutiendo cambiarle la cara: que la presidencia pase de un europeo a un chino.



Deuda Externa

¿Quiénes son los bonistas?

Bancos



Hay quienes dicen que dejar de pagar la deuda terminaría perjudicando a pequeños ahorristas o, incluso, a trabajadores o jubilados argentinos que alguna vez recibieron importes en bonos. La realidad es que hoy la inmensa mayoría de estoas está en manos de bancos o fondos buitres que los compraron por monedas, al 10, 20, o a lo sumo 30% de su valor. En el nuevo canje, los bancos coordinadores, el Barclays, Citi y Deutsche1, ya han reconocido que entre ellos mismos y sus clientes mayoristas han acumulado el 75% del total. Recordemos un caso de nuestro país. A los jubilados y estatales que De la Rúa les había descontado el 13% en julio de 2001, se les “devolvió” ese monto dos años después con un Boden. Los mismos bancos que tenían la tarea de entregarlos habilitaron inmediatamente una ventanilla “al lado”, para comprárselos a menos de la mitad de su valor. ¿Cuántos jubilados o estatales aún tienen “su” Boden? Aquellos que agitan el fantasma de que el no pago perjudicaría a los jubilados, mienten. El no pago es contra los banqueros que han esquilmado a trabajadores y jubilados, ya que son ellos quienes poseen en sus manos los famosos bonos. Y por supuesto, si algún jubilado se quedó con algún bono, corresponde abonárselo.

Socialismo

Las mentiras del INDEK


En 2007 el gobierno intervino el Indec para falsear todos los índices, empezando por el de Precios al Consumidor, fundamental para conocer la inflación. Varios funcionarios del gobierno de Cristina lo justificaban diciendo que así “se pagaba menos deuda”, ya que existen bonos que se indexan por el CER (indicador similar a la inflación oficial). El argumento es rotundamente falso: primero, porque esos bonos no cayeron del cielo. Los “inventó” el propio Kirchner en el canje de deuda de 2005. Segundo, porque mientras teóricamente nos “ahorramos” deuda por esos bonos, existen otros que se indexan siguiendo el crecimiento del PBI. Como el gobierno terminó calculando como aumento del PBI real lo que no es más que mayores valores por inflación, por esos bonos se terminó pagando más de lo que correspondía. Es más, el Indec dijo que en 2009 no hubo recesión, sino un 0,9% de crecimiento. Por esa mentira, Argentina deberá pagar 300 millones de dólares más en 2011. Y, por si fuera poco, el fraude del Indec fue tan burdo que en el exterior se lo cobraron a la Argentina aumentando la tasa de interés del dinero que le prestan. Como para seguir pagando deuda el gobierno tuvo que seguir endeudándonos, se terminó aceptando una tasa de interés cada vez más alta. En realidad, la intervención del Indec tenía otros motivos: tirar los sueldos a la baja en las negociaciones salariales y tapar los índices sociales negativos (pobreza, indigencia y desigualdad social).


fmi

El Club de París

corrupcion politica



Se llama así al ámbito en el que un gobierno deudor negocia su deuda con los gobiernos acreedores. No tiene miembros “fijos”, ni una estructura institucional. Es un organismo financiero “informal”, integrado por naciones como Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Japón, Italia, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Noruega, Países Bajos, Suecia, Suiza y Rusia. Sus principales patrocinadores son el FMI y el Banco Mundial. Nuestra deuda con el Club de París asciende a casi 7.000 millones de dólares. Aunque Cristina Kirchner dice que es
“legítima”, tuvo que reconocer que el 45% fue contraída por la dictadura. Fueron préstamos para la compra de armamentos en la época del conflicto con Chile por el Beagle; una porción importante corresponde a un préstamo a favor de la firma holandesa Nacap B.V., accionista mayoritario de Cognasco, para construir el gasoducto Central-Oeste, dinero que en su mayoría nunca llegó al país; también hizo préstamos a la estatal YPF en el Banco de Tokio, que después alimentaban la bicicleta financiera.
Todo esto quedó prolijamente demostrado en la causa Olmos y el fallo posterior de Ballesteros. ¿Qué legitimidad puede tener una deuda impuesta con asesinatos, torturas, secuestros y desapariciones?


economia sometida

¿De qué “desendeudamiento” hablan los Kirchner?

usura internacional


A partir del canje de 2005, el gobierno comenzó una profusa propaganda: “cada vez debemos menos” y “la deuda ya no es un problema para la Argentina”. Volvió a utilizar este argumento cuando pagó en efectivo los 9.800 millones de dólares por adelantado al FMI -en ese caso no sólo nos “desendeudábamos”, sino incluso nos “liberábamos” de ese organismo-. Contó, para publicitar esos argumentos, con la ayuda de los editoriales económicos de Página 12 y de su Suplemento Económico Cash. Así, este último publica un informe especial titulado Radiografía de la deuda (21/02/2010), con la firma de Roberto Navarro, donde afirma: “En 2003 el total de la deuda bruta nacional representaba el 139% del PBI; a fines de 2009 la deuda cayó hasta el 49,1% … La caída de la relación deuda pública con el PBI, uno de los principales indicadores que revelan la capacidad de cumplimiento de las obligaciones del Estado, se debió al proceso de desendeudamiento comenzado en 2005, y al crecimiento de la economía”. Alfredo Zaiat, economista editorialista de Página 12, sostiene a su vez: “hoy la deuda no es un condicionante central para la economía, ni por magnitud ni por su horizonte de vencimientos… puede afirmarse que la deuda no representa hoy día un obstáculo central para la economía” (Página12, 27/03/2010). Idénticas aseveraciones se encuentran en el documento de los economistas del Grupo Fénix (Deuda Pública y conflicto político, Suplemento Cash, 4/04/2010).

Jugando con los números


El gobierno y estos economistas nos hacen una trampa estadística. Vamos a explicarla en forma simple. Es la misma que hacía Menem cuando comparaba “sus” números de la economía con el peor momento de la hiperinflación de 1989. Obvio: todo le daba a favor. Los salarios, la desocupación, la pobreza. Nosotros retrucábamos: la comparación debe ser con el conjunto de la década del 80. Ahí se verá que los salarios bajaron, la desocupación y la pobreza creció y la deuda siguió aumentando.
Hoy, los kirchneristas hacen lo mismo. Comparan sus números con el peor momento de la crisis de fines de 2001, o los meses posteriores. Obvio, todo les da “para arriba”. Pero la realidad es que los salarios y la pobreza están peor que bajo el anterior gobierno peronista a mediados de los noventa, la desocupación es la misma y la deuda, que es lo que a nosotros nos interesa en este trabajo, está igual que en el momento previo al estallido de fines de 2001. Se sigue destinando, como a mediados de los 90, un promedio del 10% del presupuesto (más que lo que se destina a Salud y Educación juntos) para los pagos de la deuda externa.
A su vez, la deuda a fines de 2001 era de 144.453 millones de dólares. Las compensaciones a los bancos por la pesificación y la asunción por el Estado Nacional de las deudas provinciales, llevaron el valor a 189.754 millones. Luego vino el canje de 2005, y supuestamente comenzó el desendeudamiento. Sin embargo, el último dato oficial disponible de diciembre de 2009, dice que la deuda asciende a 147.119 millones de dólares (casi el 50% del PBI, como en el 2001). O sea, el propio gobierno reconoce que el monto total es el mismo que a fines de 2001. Eso, sin contar los 29.000 millones que “quedaron fuera del canje 2005 -llamados “hold outs”-, que ahora “reaparecen” en el nuevo canje. Con cualquier quita en esta operación, todos los analistas aceptan que, de mínima, la deuda aumentará por lo menos unos 12.000 millones más. Y todavía faltan contar algunos ítems que por una cuestión de “cosmética contable” no aparecen -como los cupones PBI de los bonos, al los que el Estado no los llama deuda, sino “pasivos contingentes”-. Y los casi 30.000 millones de dólares de las deudas provinciales. En síntesis, si medimos bien la deuda argentina, esta supera claramente los 200.000 millones de dólares. Y todavía nos faltaría contar 50.000 millones de deuda de los privados (que, sabemos por la historia, más de un vez terminó siendo estatizada). La bola de nieve sigue creciendo y, como a fines de los 90, otra vez adquiere velocidad. ¿De qué “desendeudamiento” hablan los Kirchner?



empresarios corruptos

¿Qué pasaría si no pagamos?

Nos afanaron demasiado... y te lo muestro (parte 2)


Para la mayor parte de las personas es chocante la idea de no pagar una deuda. Es comprensible, porque tiene que ver con ser honorable y decente. Pero con la deuda externa, el problema es al revés. Es una deuda fraudulenta e ilegítima, un barril sin fondo que favorece a gente que no es ni honorable ni decente, sino a los grandes empresarios de las multinacionales, a los banqueros, y al imperialismo. Todos ellos se enriquecen mientras hay cada vez mas problemas de empleo, salario, educación y salud para los trabajadores y el pueblo. Por eso, ante el debate y la propuesta de no pagar, apelan a otros argumentos: “Si no pagamos, sufriremos todo tipo de calamidades.” Esto es totalmente falso.
Los que se perjudicarían con el no pago de la deuda serían los banqueros, las grandes potencias y el FMI. Por eso son la usina de las amenazas y calamidades, que luego repiten los funcionarios lacayos: quedaríamos aislados, no tendríamos medicamentos, nos podrían bloquear, invadir o incluso mandar la flota estadounidense.
Son todas mentiras. El no pago ha sido muy frecuente (como verán a continuación...). Países con muchos menos recursos que el nuestro han tomado medidas contra los acreedores y no les pasó nada. Recordemos algunos casos de estos años Bolivia se retiró del CIADI (el Tribunal Arbitral del Banco Mundial). Ecuador investigó y repudió una parte de su deuda. Y con el Argentinazo se dejó de pagar una parte importante. ¿Nos invadieron? No. Podríamos responder a cualquier bloqueo Si nos bloquearan, Argentina tiene abundancia de carne, cereales y petróleo para subsistir. Para enfrentar posibles sanciones seguramente encontraríamos nuevos mercados, pero fundamentalmente nos deberíamos unir a los países latinoamericanos para comercializar nuestros productos en igualdad de condiciones. Si sufriéramos un embargo, poco y nada habría en el exterior que nos perjudique. Quedarían las sedes de las embajadas y las pocas reservas del Banco Central depositadas en Washington. La respuesta podría ser totalmente favorable a Argentina: embargar las propiedades imperialistas en el país. Si expropiáramos a las multinacionales y grandes empresarios, y se reestatizaran las empresas públicas, ellos perderían mucho más.


La calamidad es seguir pagando


La presidente repite y repite sus discursos diciendo que pagando deuda habrá prosperidad, porque se lograrán inversiones beneficiosas que ahora no vienen. Es mentira. Las inversiones que quiere Cristina ya las conocemos, son las de las grandes empresas que nos saquean y las de los especuladores de siempre. Si no pagamos, en cambio, tendríamos muchísimo dinero para invertirlo en una verdadera prosperidad.
En su momento, la suspensión de pagos en 2001-2002 sirvió para aliviar las penurias de la desocupación y la miseria salarial de aquel período. Pero en vez de profundizar las medidas hacia una segunda independencia y la unidad latinoamericana, los gobiernos peronistas de Duhalde y los Kirchner siguieron beneficiando a los empresarios y los banqueros internacionales y reestableciendo el yugo del FMI. Hace ya casi 30 años, en 1983, el fundador de nuestra corriente, Nahuel Moreno, denunciaba este mecanismo perverso. “Si seguimos pagando, no habrá recuperación económica, ni salario, ni trabajo…”*. Esta es la calamidad a la que nos someten el imperialismo y los gobiernos patronales.


Deuda Externa

34 años de entrega y pobreza

Bancos


La Argentina es un país rico. Producimos alimentos para 300 millones de habitantes. Tenemos gas y petróleo como para autoabastecernos. Sin embargo, más del 30% de nuestro pueblo vive sumido en la pobreza. Desde hace un par de décadas la desocupación no baja del 10%, alcanzando en los picos de crisis cifras más altas. Los salarios se redujeron aterradoramente: hoy el 70% de los trabajadores gana la mitad de la canasta familiar. La salud y la educación pública se caen a pedazos. Y millones de compatriotas, cada vez más, viven en villas y asentamientos precarios, sin las más mínimas condiciones para una vida digna. Estos cuadros son una muestra de lo que nos está pasando culpa de la dependencia que mantenemos con el imperialismo y las multinacionales, que pegó un salto cualitativo desde la dictadura con los pagos de la deuda externa. Cifras que el gobierno actual quiere ocultar.

Socialismo


Muchas veces no se pagaron las deudas

Antecedentes históricos del no pago:
A lo largo de la historia decenas de países han desconocido sus deudas externas.
A continuación les presento varios ejemplos.

Estados Unidos 1839-1848: declaró dos veces la mora en el pago de sus deudas con Inglaterra. Entre 1839 y 1842, respecto de préstamos conseguidos para construir una red de canales de transporte fluvial, desconocieron sus compromisos los estados de Mississipi, Lousiana, Maryland y Pennsylvania. En 1868, tras la guerra civil entre Norte y Sur (apoyado por Inglaterra), una enmienda constitucional declaró ilegales todas las deudas contraídas por los estados sureños. Este tipo de medidas las necesitó para poder desarrollarse como gran país capitalista.

México 1861: el entonces presidente Benito Juarez, (1858-1864) resolvió suspender por dos años el pago de la deuda contraída con Inglaterra, España y Francia.

Ecuador 1889: una escandalosa negociación del gobierno de Flores y Jijón con la banca europea y los EE.UU. provocó una gran movilización popular. En 1895, luego del triunfo de la Revolución Liberal, Eloy Alfaro enfrentó a la banca internacional decretando la suspensión de los pagos.

Argentina 1890: el movimiento armado encabezado por Leandro N. Alem, se opuso a Juarez Celman, quien pretendía pagar rematando el país a los ingleses. En sólo cuatro años, la deuda había aumentado el 200%. A raíz de la revolución del ´90, dejamos de pagar por varios años.

Venezuela 1901: Cipriano Castro adoptó la resolución de interrumpir el pago.

Unión Soviética 1905 y 1917: el Soviet de San Petersburgo –presidido por Trotsky- había adoptado en 1905 la resolución de no pagar la deuda externa. En esta resolución se apoyó el gobierno revolucionario para suspender, en 1919, el pago de la deuda (cerca de 19.000 millones de dólares) contraída durante el régimen zarista.

Alemania 1923: dejó de pagar la deuda impuesta por Inglaterra y Francia después de la Primera Guerra Mundial.

Inglaterra, Francia e Italia 1933: por la crisis mundial, dejaron de pagar las deudas que tenían con EE.UU., unos 12.000 millones de dólares.

Cuba 1959: luego del triunfo de la revolución encabezada por Fidel Castro, una de las primeras medidas del nuevo gobierno fue el desconocimiento de la deuda contraída por el dictador Batista.

EE.UU. 1971: el entonces presidente Nixon declaró la inconvertibilidad del dólar con el oro aduciendo problemas con la inflación, desconociendo compromisos de pago por 50.000 millones de dólares.

México 1982: en la década de los ´80, ante las consecuencias terroríficas del endeudamiento impuesto por EE.UU. y el FMI, comenzaron a darse distintas variantes, parciales y coyunturales, de no pago. La mas “legal” y frecuente es la “cesación de pagos” que ese país inauguró en 1982.

Bolivia 1984: una huelga general exigió la suspensión de los pagos obligando a declarar una moratoria.

Costa Rica 1984: el gobierno prohibió la entrega de divisas para pagar deuda. Los acreedores demandaron en Nueva York, pero la Corte dictaminó que “había procedido como país soberano al intentar impedir un desastre final para su Nación”.

Perú 1986: su presidente, Alan García, declaró el no pago y comenzó un enfrentamiento con el FMI, los EE.UU. y la banca. Pero, fiel a su carácter de dirigente burgués, no apeló a la movilización de los trabajadores peruanos ni a la solidaridad latinoamericana y, finalmente, se “rindió” nuevamente ante el FMI en medio del peor desprestigio.

Brasil 1987: se convirtió en uno de los tantos países que apelaron al recurso de la moratoria.

Rusia 1998: el Estado entra en quiebra y no puede pagar los salarios. Los mineros dejaron de cobrar por seis meses. Acampan en Moscú y obligan al gobierno a declarar la cesación de pagos y pagar con esa plata sus sueldos.

Ecuador 1999: en el marco de grandes movilizaciones indígenas que tiraron a varios presidentes, el gobierno ecuatoriano deja de pagar su deuda. Es el primer país que deja de pagar los bonos Brady de la reestructuración de principios de la década de los 90.

Argentina 2001: el Argentinazo obligó a declarar la suspensión de los pagos. Ello permitió, por ejemplo, que se otorgaran mas de 2 millones de planes sociales. Después de varios años se empezó a pagar (Kirchner fue el que mas pagó), demostrando la inconsecuencia de los gobiernos empresariales para enfrentar a los usureros.

Islandia 2010: mediante un plebiscito donde el 95% de la población se pronunció por no pagar la deuda, obligó a su gobierno a dar marcha atrás con la resolución de abonarle a los beneficiarios de la bicicleta financiera europea.


Inglaterra no nos pagó la deuda

En 1947 Gran Bretaña decidió no pagarle a la Argentina la deuda derivada de la compra de carne y cereales durante la Segunda Guerra Mundial.
Esta deuda, que ascendía a 150 millones de libras esterlinas, era totalmente legitima y clara, producto de un intercambio comercial, en el cual Argentina dio comida de fiado durante seis años a los ingleses.
Estos apelaron a numerosos ardides para no pagar. Primero, en vez de saldarla en efectivo, fueron depositando las libras en sus bancos sin reconocer intereses. Luego, con el respaldo de EE.UU. declararon la inconvertibilidad de la libra y, mientras nos pagaban las carnes a mitad del valor internacional, nos obligaban a comprarles, a precio de oro, máquinas, combustible y gran cantidad de artículos innecesarios. Si no aceptábamos ese acuerdo, no nos pagaban nada. Finalmente, presionaron al gobierno peronista para que comprara los ferrocarriles por el doble de lo que valían a pesar de que al año siguiente se les vencía la concesión.


fmi

corrupcion politica


La deuda externa es una de las principales herramientas de dominación del imperialismo. Todo gobierno como el de Cristina Kirchner, que se autoproclame nacionalista y popular y a la vez siga pagándola, sencillamente miente.
Los bajos salarios, jubilaciones y pensiones, la inflación, el saqueo del patrimonio nacional vía las privatizaciones, el robo del petróleo, el oro, los bosques, el agua y otras riquezas naturales, son consecuencias de este dominio
ejercido por las multinacionales, empresarios y gobernantes de turno a su servicio. Dejar de pagarla es un paso
para liberarse, pero no el único. Debe ser parte de un plan de conjunto, elaborado al servicio de los trabajadores y el pueblo, tendiente a liquidar el origen de todos los males: el sistema capitalista.

Además de no pagar esa estafa, los socialistas luchamos por:

Aumento de salarios, jubilaciones y pensiones.
Nadie debe cobrar menos que el costo de la canasta
familiar. Plata hay. En el sector privado, debe salir de
las ganancias patronales. Para los docentes, médicos,
enfermeros y empleados estatales, de la que se destina
al pago de la deuda externa.


Que se prohíban los despidos. Estatización de toda
empresa que cierre o despida, para que siga funcionando
bajo control de sus trabajadores. Reparto de las horas
de trabajo con igual salario. Basta de trabajo en negro
o precarizado.

Precios máximos para todos los productos de la canasta familiar.
Sanciones a los monopolios que remarcan
precios. Eliminación del IVA de la canasta familiar.
Aplicación de la Ley de Abastecimiento, que habilita al
Estado a expropiar a las empresas que retiren productos
de la venta para provocar subas de precios.

Plan de obras públicas para generar trabajo genuino,
controlado por las organizaciones de desocupados y de
trabajadores. Además de reactivar la economía, este plan
se enfocaría en la reconstrucción y creación de escuelas
y hospitales, obras de cloacas, calles y pavimentos en
los barrios humildes, etcétera


Reestatización de las empresas estatales privatizadas.
El petróleo, el gas, la luz, el agua, los teléfonos, aviones
y ferrocarriles deben volver a manos del Estado. Para
que funcionen eficientemente y sin corrupción, deben
hacerlo bajo el control de sus trabajadores y usuarios.
Fuera Repsol, Telefónica-Telecom, TBA y demás empresas
que lucran con los servicios públicos.

Nacionalización de la banca. El ahorro popular debe
destinarse a créditos para emprendimientos productivos
y acceso a la vivienda, no para los negociados de los
bancos que cobran intereses usureros.

Nacionalización del comercio exterior. Hoy el Estado no tiene
control sobre las divisas que se van del país, ni sobre los
productos exportados o importados.
Esta medida serviría para que los beneficios económicos
del comercio exterior sean utilizados en beneficio de los
trabajadores y el pueblo.

Reforma agraria y expropiación de los “pooles de
siembra” que ganan con el trabajo de los pequeños
productores, encareciendo el precio de los productos
agropecuarios. Fuertes impuestos especiales y progresivos
tendientes a terminar con los terratenientes
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