Marquesa Casati
(Foto de Adolf de Meyer, 1919)
Introducción
Porque no en toda obra de arte merece sólo mérito el artista, este post está dedicado a una de las musas más controversiales y llamativas de principios del siglo pasado. Se trata de la Marquesa Casati, esa mujer que solía pasear a sus guepardos por la ciudad, llevando solamente un tapado encima. Esa mujer que vestía serpientes como joyas y daba las mejores mascaradas de Europa.
Fue retratada por innumerables artistas, algunos voluntarios y otros bajo el pedido de la marquesa, pero no era necesario, ya era una obra de arte viva.
Biografía
Luisa, Marquise Casati Stampa di Soncino nace en Italia en 1881. Sus padres, de descendencia austriaca y emparentados con la realeza italiana estaban muy bien acomodados, la familia vivía con mucho lujo. Los padres de la marquesa mueren jóvenes, durante al adolescencia de Luisa, razón por la cual se transforman (ella junto a su hermana mayor) en las mujeres más adineradas de toda Italia.
(1886)
En 1900 se casa con el marqués Casati Stampa di Soncino y al año nace su única hija. Se dice que eran una familia feliz. Todo cambia, cuando al poco tiempo Luisa conoce a y comienzan un amorío.
Luisa poseía un don, un conocimiento omnipotente del corazón masculino: ella sabía ser, o parecer, increíble. Era, de hecho, la única mujer que alguna vez me sorprendió.
(1899)
Su romance con este señor la motivó a comprar una mansión lejos de su residencia con el marqués. Según dicen su comportamiento también cambió. Empezó a desarrollar un estilo personal de vestir y elegir maquillajes y joyas.
La marquesa solía viajar con su amante. En uno de estos viajes, fueron a Venecia y fue presentada a los pintores y . Ambos comienzan a trabajar en retratos de Luisa. Boldini hace uno que posteriormente es colgado en el Salón de París. Ese fue el primer paso en el reconocimiento social de la marquesa, todos se preguntaban quién era la mujer del cuadro.
(La Marchesa Luisa Casati con un labrador, Giovanni Boldini 1908)
(Luisa Casati por Alberto Martini 1906)
Ahora Luisa se acompañaba de artistas y figuras renombradas de la época. Se compró una extravagante mansión en Venecia, completamente independiente de su marido. Al poco tiempo ya tenía una reputación de dandi femenino, exóticos vestidos, pieles, perlas y piedras preciosas a montones y las mejores fiestas venecianas.
(Mascarada en su mansión, 1913)
Durante la década de los 10' la marquesa deambuló entre París, Venecia y Roma. Aparte de conocer innumerables artistas renombrados de la época, estaba obsesionada en convertirse en una obra de arte viviente. Esta obsesión era dirigida a los pintores conocidos por Luisa, que (algunos) a pedido de ella debían representarla para que la marquesa permanezca inmortal.
La Marquesa vivía en parte como una esclava de su mundo de sueños. Ella era una gran artista, pero no era entendida por la gente común, o incluso por sus propios amigos, que eran espectadores celosos de sus éxitos artísticos.
(Martini sobre la Marquesa Casati)
(Adolph De Meyer, Venecia, 1912)
En 1914 se divorcia oficialmente del Marqués, y sin inmutarse por la guerra mundial se pasea libremente por Inglaterra, Italia, Francia, Polonia...
En 1920 decide hospedarse un tiempo en la isla de Capri, en aquel entonces, un refugio de artistas y homosexuales. Conoce a más artistas pero finalmente se cansa y regresa a tierra. Esa estancia en Capri tuvo un impacto en la marquesa. Ahora era mucho más oscura y bizarra que antes. Venecia no era un buen lugar para vivir, sólo París no se espantaba con sus excentricidades.
Compró la residencia de , recién fallecido y amigo de Luisa. Iba, como de costumbre a las mejores mascaradas, gastando muchísima plata en el diseño de los disfraces, encargados a los mejores modistos de Francia.
La marquesa era, de hecho, una persona tímida. Su comportamiento excéntrico era una tapadera para su timidez. Creo que este es el caso de muchas personas excéntricas. Ella fue sin duda la mujer más extravagante y extraño que he conocido.
(Erté sobre la Marquesa)
Había cumplido los cuarenta, y vinieron con problemas financieros. El derroche económico que requería tener un estatus internacional como el de la Marquesa empezaba a sentirse. Al principio debió vender propiedades de la familia, pero todo colapsó cuando decidió dar una fiesta en Francia. No había terminado cuando una tormenta hace que las luces colapsen y los invitados huyan del lugar. Fue el primer paso en la decadencia de esta musa.
Cada vez tenía menos plata, pero seguía endeudánse con mascaradas y viejas extravagancias. Debió comenzar a pagar deudas con joyas que había comprado antes y vender su casa en París. Ahora vivía en departamentos o con viejos amigos. Cuando no soportó más su situación económica se fue a Londres, para vivir con su hija (Lady Hastings).
Luisa Casati muere en 1957.
La edad no la puede marchitar, ni la costumbre rancia su infinita variedad.
Epitafio
Material Artístico
Giovanni Boldini, 1910'
De Meyer, Venecia, 1912
Alberto Martini, 1912
Leon Bakst, 1913
G. de Blaas, 1913
Manuel Orazi, 1913
Roberto Montenegro, 1914
Alastair, 1914
Alastair, 1914
La marchesa Luisa Casati con plumas de pavo real - Giovanni Boldini, 1914
La vasque fleurie por Van Dongen, 1917
Jacob Epstein, 1918
Augustus John, 1919
Augustus John, 1919
Romaine Brooks, 1920
Federico Armando Beltran-Masses, 1920
Desconocido, 1920
Kees Van Dongen, 1921
Kees Van Dongen, 1921
Disfraz de la Reina de la Noche, 1922
Dibujo del disfraz de la Reina de la Noche - Leon Bakst, 1922
Man Ray, 1922 (Según dicen, la obra favorita de la Marquesa)
Man Ray, 1922
Man Ray 1922
Ignazio Zuloaga, 1923
Erté, 1924
A. Martini, 1925
A. Martini, 1925
Man Ray, 1935
Carl L. T. Reitlinger, 1942
Joseph Paget-Fredericks, 1940′
Cecil Beaton, 1954
Ted Coconis, 2000
Simon Wass, 2005
Olga Balabanova, 2006
Actualidad
La marquesa inspiró colecciones enteras de diseñadores de modas como Dior o Yves Saint Laurent. Para pintores y diversos artistas actuales también es un icono, una musa a la cual le siguen rindiendo homenaje. Algunas malas lenguas dicen que pseudo artistas actuales como Lady Gaga plagian el estilo de la marquesa, pero compararla con tales grotescos humanoides me parece fuera de lugar.
Fue crucial en la formación del concepto de dandi femenino durante la década de los 20 (incluso antes), haciendo que la figura femenina sea igualada por la masculina en cuanto a prestigio y reconocimiento social.
Tenía estilo, era auténtica y valoraba mucho el arte. Esas cualidades no se encuentran en la actualidad muy fácilmente. Espero que hayan disfrutado conocer esta mínima parte de la Marquesa.
Saludos.