InicioArtePoesias del Barbudo Castilla
Hoy les traigo un poeta que le es al Cuhi Leguizamon lo que Lennon a McCartney (¿?). Estoy hablando de nada mas y nada menos que de Manuel Castilla, el barba o barbudo, según la altura de la noche. Sin mas dilaciones los dejo con otro capítulo de nuestro ciclo "Te voy a cagar el monitor a poesía". ESTA TIERRA ES HERMOSA Esta tierra es hermosa. Crece sobre mis ojos como una abierta claridad asombrada. La nombro con las cosas que voy amando y que me duelen; Montañas pensativas, lunas que se alzan sobre el chaco Como una boca de horno de pan recién prendido, Yuchanes de leyenda En donde duermen indios y ríos esplendentes, Gauchos envueltos en una gruesa cáscara de silencio Y bejucos volcando su azulina inocencia. Todo eso quiero. Y hablo de contrapuntos encrespados Y de lo que ellos para virilmente sangrientos Cuando el vino en la muerte es un adios morado. Esta tierra es hermosa. Déjenme que la alabe desbordado, Que la vaya cavando De canto en canto turbio Y en semilla y semilla demorado. Ocurre que me pasa que la pienso despacio Y que empieza a dolerme casi como un recuerdo, Y sin embargo, triste, la festejo. Mato los colibríes que la elogian Como quien apagara los pétalos del aire. Hondeo como un niño ángeles y campanas Y cuando así, dolido, la desnudo, Cuando así la lastimo, Me crece, ay, una lágrima en la que apenas si me reconozco. Digo que me le entrego. Digo que sin saber la voy amando, Y digo que me vaya perdonando Y en un perdón y en otro que le pido Digo que alegremente voy sangrando. EL GOZANTE Me dejo estar sobre la tierra porque soy el gozante. El que bajo las nubes se queda silencioso. Pienso: si alguno me tocara las manos se iría enloquecido de eternidad, húmedo de astros lilas, relucientes. Estoy solo de espaldas transformándome. En este mismo instante un saurio me envejece y soy leña y miro por los ojos de las alas de las mariposas un ocaso vinoso y transparente. En mis ojos cobijo todo el ramaje vivo del quebracho. De mi nacen los gérmenes de todas las semillas y los riego con rocío. Sé que en este momento, dentro de mí, nace el viento como un enardecido río de uñas y de agua. Dentro del monte yazgo preñado de quietudes furiosas. A veces un lapacho me corona con flores blancas y me bebo esa leche como si fuera el niño más viejo de la tierra. De cara al infinito siento que pone huevos sobre mi pecho el tiempo. Si se me antoja, digo, si esperase un momento, puedo dejar que encima de mis ingles amamante la luna sus colmillos pequeños. Zorros la cola como cortaderas, gualacates rocosos, corzuelas con sus ángeles temblando a su costado, garzas meditabundas yararás despielándose, acatancas rodando la bosta de su mundo, todo eso está en mis ojos que ven mi propia triste nada y mi alegría. Después, si ya estoy muerto, échenme arena y agua. Así regreso. GENTE EN LOS SUEÑOS Los sueños tienen gente. y uno, dormido, es como una casa que de golpe se llena de personas. Hay veces que ellas y uno, todos, caminamos y hablamos y nos oímos apenas como si conversáramos desde lejos. Uno habla con los amigos muertos. Y cuando se recuerda se hunde en un espejo, de espaldas, las manos llenas de ademanes vacíos. Y un día brillante queda lejos y solo. LA CASA A Maria Angélica de la Paz Lezcano y a Juan Antonio Medel. Ese que va por esa casa muerta y que en la noche por la galería recuerda aquella tarde en que llovía mientras empuja la pesada puerta, ese que ve por la ventana abierta llegar en gris como hace mucho el día y que no ve que su melancolía hace la casa mucho más desierta, ese que amanecido, con el vino, se arrima alucinado al mandarino y con su corazón lo va tanteando, esa ya no es, aunque parezca cierto, es un Manuel Castilla que se ha muerto y en esa casa esta resucitando. LA PALLIRI Qué trabajo más simple que tiene la Palliri. Sentada sobre el cáliz de su propia pollera, elige con los ojos unos trozos de roca que despedaza a golpes de martillo en la tierra. (Un silencio nocturno le trepa por las trenzas y oscurece la arcilla de sus manos morenas). Qué inútil que sería decir que en sus miradas hay un pozo de sombra y otro pozo de ausencias; que pudo ser pastora de las nubes y se quedó en minera, que pudo hilar sus sueños por las cumbres viendo bailar la rueca. La Palliri no canta ni tampoco hila sueños. La mirada en la tierra y en la cabeza el cielo de mañana y de tarde busca sólo el silencio y cuando está a su lado lo quiebra contra el suelo. Y no sabe que a ratos, entre sus brazos recios, se le duerme el martillo como un niño de hierro. y para ir finalizando la letra de la zamba: MATURANA El que canta es Maturana chileno de nacimiento Anda rodando la tierra con toda su tierra adentro Andando por esos montes en Salta se ha vuelto hachero Si va a voltear un quebracho su sangre llora primero Chilenito, ay, desterrado en el vino que lo duerme dormido llora su pago Qué será de este hacherito, de ése que no ha sido nada Lo irán cantando los vinos que ese chileno tomaba Tal vez el carbón se acuerde del hombre que lo quemaba Y que en el humo iba al cielo machadito Maturana La yapa: Escuchen a esta morocha yanky cantar una zamba acompañada solo con su contrabajo link: http://www.youtube.com/watch?v=owJ9m8mASQE Saludos Natalio81
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