Ingredientes:
Tomates Secos: .................................... 15 unidades.
Ajo: ...................................................... 1 diente grande o 2 chicos.
Almendras:. .......................................... 12 unidades.
Queso Rallado: ................................... 2 cucharadas soperas.
Aceite de Oliva: ..................................... 100 mililitros.
Albahaca: .............................................. 10 hojas medianas.
Sal y Pimienta: ....................................... a gusto.
Aceto Balsámico: ........................ .......... 1 cucharada sopera (opcional)
Preparación:
1. Hidratamos los tomates secos en agua fría con un chorrito de vinagre y sal por espacio de 2 horas.
2. Pelamos las almendras
3. Tostamos las almendras en una sartén con un poco de aceite de oliva y reservamos.
4. Sacamos el brote central del ajo para disminuir su agresividad y lo cortamos delgadas láminas. Retiramos los tomates secos del agua y los cortamos en una fina juliana.
5. Colocamos el ajo en un mortero, y agregamos una pizca de sal y pimienta y un chorro de aceite de oliva extra virgen. En este caso le puse unos cristales de sal marina que vienen mezclados con una pimienta rosada. Si no tienen mortero, pueden utilizar un procesador de alimentos, pero cuiden de no hacer un puré con la preparación, ya que particularmente nos interesa conservar la textura rústica de la salsa.
6. Si quieren disminuir la potencia del ajo pueden saltearlo previamente en aceite de oliva u hornearlo a fuego lento con la piel por unos 15 o 20 minutos. Machacamos el ajo hasta deshacerlo.
7. Luego agregamos los tomates secos cortados. Sumamos poco a poco el aceite de oliva en forma de hilo.
8. Una vez que hayamos logrado la consistencia de una pasta, incorporamos las almendras tostadas junto con el aceite de cocción y seguimos machacando.
9. Luego sumamos las hojas de albahaca.
10. Solo nos queda incorporar el queso. Pueden reemplazarlo perfectamente por un queso Parmesano. Terminamos de agregar el aceite de oliva extra virgen y opcionalmente una cucharada sopera de aceto balsámico que a mi modo de ver queda muy bien.
11. Y listo. En esta oportunidad lo usé para aderezar unas pechugas de pollo grilladas. También queda muy sabroso en unas bruschettas. Pero es ideal para utilizarlo como salsa de unos buenos Espaguetis. En este caso, alivianen el pesto con un poco de agua.

2. Pelamos las almendras
3. Tostamos las almendras en una sartén con un poco de aceite de oliva y reservamos.
4. Sacamos el brote central del ajo para disminuir su agresividad y lo cortamos delgadas láminas. Retiramos los tomates secos del agua y los cortamos en una fina juliana.
5. Colocamos el ajo en un mortero, y agregamos una pizca de sal y pimienta y un chorro de aceite de oliva extra virgen. En este caso le puse unos cristales de sal marina que vienen mezclados con una pimienta rosada. Si no tienen mortero, pueden utilizar un procesador de alimentos, pero cuiden de no hacer un puré con la preparación, ya que particularmente nos interesa conservar la textura rústica de la salsa.
6. Si quieren disminuir la potencia del ajo pueden saltearlo previamente en aceite de oliva u hornearlo a fuego lento con la piel por unos 15 o 20 minutos. Machacamos el ajo hasta deshacerlo.
7. Luego agregamos los tomates secos cortados. Sumamos poco a poco el aceite de oliva en forma de hilo.
8. Una vez que hayamos logrado la consistencia de una pasta, incorporamos las almendras tostadas junto con el aceite de cocción y seguimos machacando.
9. Luego sumamos las hojas de albahaca.
10. Solo nos queda incorporar el queso. Pueden reemplazarlo perfectamente por un queso Parmesano. Terminamos de agregar el aceite de oliva extra virgen y opcionalmente una cucharada sopera de aceto balsámico que a mi modo de ver queda muy bien.
11. Y listo. En esta oportunidad lo usé para aderezar unas pechugas de pollo grilladas. También queda muy sabroso en unas bruschettas. Pero es ideal para utilizarlo como salsa de unos buenos Espaguetis. En este caso, alivianen el pesto con un poco de agua.
