Entre llamas se que mi carne (pura alma) olor a incienso
Ardes en extinguibles ocasos en mi mente ( la cama se me hace inconsciencia deliberada)
Sellan mis labios cosidos con hilos de plata tus secretos (que no te saben como mi lengua)
en el crepúsculo del misterio de la única soledad admisible: la buscada.
Ellos son uno. Yo su continente.
Dice él (a veces me ve) que mis emociones son exacerbadas.
Empero mi saliva traza en cristales de rosario (sin cruces)
verdades de copas rotas (el amor se vacía o se llena allí)
El cristal filoso en el juego dialectico de la palabra que nunca alcanza
y brilla y sin ser sustancia.
Allí incrustada en los músculos doloridos los puñales de guerras entre la diferencia y absoluta dependencia a mi cuerpo mentalmente en sintonía (se asombra él que la hembra piense)
Yo la Dama; él… el esclavo de los vehementes deseos de poder.
Dionisio se trasmutó a hombre simple y Baco en otro politeísmo sosias
olvidaron en trilogía a la madre y la copa se quebró…
Proclama él (pocas veces se ríe a veces) que mi lógica de mujer lo confunde y juzga desde
la piel – “Serán sus hormonas y el sexo débil… la magia la embiste y ello es mi sed"
Mi sexo es sepertinamentente fuerte y el hierro algodones en sus pesos inventados.
Cenicientas aves tras el incendio surcan el infierno y ya son rapaces bestias urgiendo espectros heridos…
Arde y combustiona mi mente en el orden impuesto y no aceptado.
Mi carne se estraza en la irracionalidad de la Razón.
El (sin acento)no existe. Juega a ser uno y se escande en utopías.