Y aún sigo añorando esos días... Gracias por leer.
Recuerdos del pasado.
Aún es demasiado difícil para mi contar aquellos días en los que dormí a tu lado viendo como soñabas con mundos azules.
Esos días en los que nos refugiamos bajo el almendro en flor viendo las nubes pasar por encima de los suaves pétalos.
Cuando subíamos a aquellas montañas solitarias esperando a ver como se teñían de rojo cuando el sol se despedía.
Esas noches en las que intentábamos capturar las estrellas del cielo alzando las manos al cielo y saltando.
Y tú sonreías con la sonrisa más bella jamás existida mientras tus ojos brillaban fuertemente con la luz del fuego de la hoguera.
Esos ojos tuyos guardaban tantos secretos como granos de arena guarda el desierto.
Y en los inviernos caminábamos agarradas de la mano bajo ese paraguas rojo que tanto te gustaba, mientras oíamos la lluvia gritar a nuestro al rededor y su perfume inundaba nuestros pulmones con su brisa fresca.
Cuando tus manos se congelaban y las ponías sobre mi cuello, bajo esa bufanda que siempre me ponía y que tú tanto odiabas pese a saber que era muy cálida.
Esos veranos en los que siempre hacías los castillos de arena más bellos. Y luego te sentabas a mi lado a esperar que subiera la marea para ver como se desvanecían con el agua del mar.
Y dejábamos las huellas de nuestros pies sobre la orilla al atardecer.
Extraño tanto esos días que duele recordar...
Pero después de todo te sigo amando. Pese a que ya han pasado varios años desde que te vi sonreír por última vez aquel frió enero.
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