¿Còmo se sabe que alguien està loco? En realidad, todo depende del cristal con que se mira.
Escribì este poema en un tiempo del cual ahora digo que sì, estaba loco, pero tambièn reconozco que no me gusta mucho mi actual cordura. En fin, sigo averiguando de que se trata todo esto que se llama vida, y mientras tanto, vuelvo a reciclar cosas que pensé eran propias de un adolescente inmaduro, pero hoy pienso que perdì algo valioso que Dios me dió, la inocencia, la fé, y un amor ingenuo, puro y limpio, sin dobleces.Lindo tiempo ese.Quisiera recuperar algo.
Cuando es locura no estar loco.
¿Por qué me miras todavía preguntándome con tus ojos
qué es lo que hago aquí, que he venido a llevarme,
qué he venido a traerte?
¿Acaso mis ojos y mi silencio, acaso mi debilitada voz
que no conoces cuan potentemente arrolladora puede ser,
acaso mi ser frente a tu ser, mi presencia, mi forzosa ausencia,
el latido humano de mi corazón, de mis ojos, de mi cerebro,
no han podido demostrarte que soy feliz
si puedo vivir mi vida contigo, con el vivir tuyo de tu vida?
¿Qué te has pensado? Hay todavía millones de segundos
que corren en infinitas direcciones por el espacio infinito
comiéndose nubes rosadas, masticando cordilleras y estepas,
volando al ras de inmensas playas verdes y azules,
sintiendo el aire mojado, perfectamente húmedo del mar.
Hay un árbol en la esquina. Ese mismo que tiene tantas ramas,
con sus hojas, y sus seres, y alguna que otra flor.
Las flores siempre tienen su aroma, que se mete profundamente
en el interior de los pulmones más vivos, más despiertos.
¿Puedes ver ese cielo con estrellas? Cada una de ellas es un Sol,
rodeado posiblemente de las casas de los seres del sistema…
Escúchame. Mis palabras viajan a tus oídos para decirte algo.
No es casualidad estar conectado a tu ser de esta manera invisible,
y solo escucho las inaudibles palabras de tu Alma,
esas que incluso deniegas con tu voz,
para seguir como ahora seguro que lo nuestro es invencible.
Estoy seguro que alguna vez me voy a desnudar y saldré corriendo,
por las calles iré gritando las escandalosas canciones del corazón, alegremente,
oliendo, tocando, contando con mi lengua, escuchando, mirando atentamente,
y hasta entendiendo lo sobrenatural y la superior fuerza
que mueve cada átomo, cada célula, para no sentir pena, vergüenza,
de querer abrazarte y besarte exageradamente, dramáticamente.
Sin duda todo lo que traigo es una selva salvaje
esperando atacarte cuando la exploradora venga a atacar,
y resulte devorada por este nuevo conquistador que se mete tímidamente
a indagar los confusos ríos, las ocultas latitudes, tus profusas madrigueras.
Propia.