Y todo empieza con un punto. Un punto indefinido. Simplemente, un punto. Apoyar el lápiz en un papel. Un punto, algo tan básico como eso. Un punto indeterminado en algún lugar de tus ojos. Un punto marrón. En algún lugar de tus ojos, un punto que me mira. Que me mira y no me ve. Un punto cualquiera en tu boca, que me habla y canta conmigo. Un punto abstracto en tu voz. Que me habla por hablar. Un punto invisible que yo veo. Que yo imagino. Un punto en tu mail, un punto en tu nickname, un punto donde todo empezó. Un punto que no estaba planeado. Un punto inspirador. Un punto que puse en movimiento, dibujando, a su lado, otro punto. Dándole, a cada frase, una conversación; a cada mensaje, una respuesta. A cada mirada, una sonrisa; a cada silencio, una canción; a cada cielo, un sol. Y así con todo. Y al lado de cada punto, otro punto. Hasta ir formando líneas. Y cambiar el color del acrílico, e ir formando cosas. Ir viendo, en lo abstracto, figuras indeterminadas. Armar escenas donde no había nada, en un lienzo infinito, que surgió de la nada. Un lienzo que nunca te mostré. Un lienzo escondido en lo más hondo de mi. En lo más profundo y recóndito de mi ser, ahí atrás de todo, escondidísimo de tu vista. Algo que jamás imaginaste. Ni tantito, ni cerca. Un lienzo que, de alguna forma, sabías que existía. Pero no lo sabías. Que te quise hacer adivinar de una forma muy estúpida y confusa. Un lienzo que mantuve guardado y protegí, que guardé muchos años con la idea de olvidarlo y poder tirarlo algún día. Un lienzo que me obsesiona, que no puedo dejar de mirar. Y las formas se fueron concretando, y entonces me di cuenta. Si te lo mostraba, tal vez, se rompería el hielo. Exponiendo todo lo que vi en ese primer punto, un punto cualquiera, que me atrajo a tu vida, y todo lo que siguió a eso, toda la inspiración que significó, la infinidad de la obra, de algo que nunca voy a poder desechar; exponiendo todo lo que es para mi. Mostrándote que hay cosas que son un riesgo y no son nada. Que soy valiente. Que hay mucho más en vos, de lo que vos mismo creés. Que es mucho lo que inspirás. Que a un punto siempre le sigue otro, que a una carta le sigue otra, que a una obra de arte le sigue otra. Es algo continuo, algo que fluye. La inspiración. La inspiración basada en cosas que pasaron hace tanto ya. Y hace tan poco. En la intensidad. Miralo, o no lo mires. Gira la vista, da una vuelta a la manzana. Hacé como si no hubieras visto nada. Los dos sabemos todo. Es un lienzo muy grande ya para un garage, para un sótano. Es algo que se sigue extendiendo. Y lo sabemos bien. Es algo que vas a tener en tus manos, algún día. Arte que te va a curar dolores, que te va a acompañar cuando yo no pueda, si es que algún día no puedo. Arte que lo cambia todo, que cambia estados. Arte atemporal. Arte que no se vence, que no pierde validez. Arte que derrite hielo y transforma emociones. Arte que veo en vos. Que tengo la suerte de encontrar la forma de redactarlo. Arte que ahora vos también ves. En mi, o en mis sentimientos. Arte que vos mismo hacés, y me transmitís. Sin darte cuenta de nada. O si. Jamás lo sabré. Arte de vos, y para vos. Arte de nosotros. De cada situación, buena o mala. De cada sentimiento, así, intensos como son. Fuertes como tequila, sin limón y sin sal. Fuertes, como cada mensaje entre líneas. De esos que vos y yo interpretamos, nada más. Arte de vos. Eso es lo que veo. Eso es lo que siento. Lady Caroline.
Datos archivados del Taringa! original
45puntos
131visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
1visitas
0comentarios
Dar puntos: