
Quieren hacer un billete de Evita, emblema esencial del peronismo
El Gobierno evalúa anunciar su emisión para el 26 de julio. Está inspirado en un boceto prohibido por la Libertadora. En el Congreso, discuten si poner a Perón o Yrigoyen en un eventual billete de $ 500.

El peso de los símbolos:
Evita volverá y será un billete. La idea de recordarla con una emisión especial el próximo 26 de julio sedujo a la presidenta Cristina Kirchner, que da sus discursos acompañada por imágenes de la mujer más amada del peronismo.
Ya se trabaja en un diseño, que, de prosperar, tendrá aires de reivindicación contra la censura: un boceto del billete comenzó a prepararse en 1952, tras la muerte de “la abanderada de los humildes”, pero la irrupción de la “Revolución Libertadora”, tres años más tarde, frustró el homenaje.
Vino la época de los fusilamientos narrados por Rodolfo Walsh, la persecución de militantes y hasta la imposición de callar la palabra “Perón”. El fotolito de cinco pesos fue destruido, excepto uno, que fue escondido por empleados estatales en un sobre arrugado de papel madera, dentro de un armario de la Casa de Moneda.
En la simbología cristinista, Evita cotiza más alto que Perón. Dos rostros en lo alto del edificio del ministerio de Desarrollo Social, uno de Eva enérgica dando un discurso y otro de ella contemplativa, como salió en la tapa del libro “La razón de mi vida”, forman la escenografía más utilizada en las alocuciones de la Presidenta.
Los kirchneristas, siempre atentos a guiños que puedan ser utilizados para reescribir la Historia, se entusiasmaron con la posibilidad de promocionar el billete por la temática del género: Evita iba a ser la primera mujer argentina en aparecer en un billete. Pero se desilusionaron apenas se revisaron el bolsillo: la primera fue Manuela Robustiana de Rosas y Ezcurra, hija de Juan Manuel de Rosas. “Manuelita”, como la llamaban en su época, aparece desde el año 2000 con “miriñaque rojo y divisa federal en el peinado”, en el anverso del billete de 20 pesos.

Hay cuatro proyectos de ley que reclaman la aparición de María Eva Duarte de Perón en los billetes. En el Banco Central aclaran que no existen los billetes conmemorativos, por lo que, si éstos se hacen, pueden ser de curso legal.
Ya se acuñaron, en cambio, dos monedas evocativas de Evita. Una es de la época menemista: se acuñó en 1997, por los 50 años de la ley del voto femenino. Y la otra en 2002, cuando gobernaba Eduardo Duhalde y se cumplía medio siglo de la muerte de Eva.

Las series S y T son las que llegaron desde el Brasil en aeronaves militares; las Q y R están próximas a salir y las letras U, V, W, X, Y y Z están en curso de impresión en la ex Ciccone Calcográfica, fruto de un encargo poco claro que le hizo el Gobierno, bajo sospecha judicial de haberse concretado por tráfico de influencias.
La firma tiene problemas técnicos para terminar los billetes con la calidad y seguridad que se necesita, al punto que envió partidas a la Casa de Moneda para terminar el trabajo, según reveló Clarín el domingo pasado.
El antecedente más prolífico hasta hoy era el billete de un peso con la efigie del Progreso, que entre los años 1908 (Caja de Conversión) y 1943 (ya Banco Central) emitió series de la A a la Ñ, siendo un billete de muy baja denominación y por ende de mucha circulación y desgaste”

El debate por este punto, que puede darse en el mismo Parlamento donde este año volaron los “Boudou truchos”, promete riqueza de argumentos históricos.
“Permitiría aliviar los problemas de falta de efectivo en los cajeros automáticos, reducir los costos de transporte en camiones de caudales, acotar riesgos de salideras bancarias al transportar paquetes de dinero con volúmenes más pequeños y menos vistosos y reducir el costo de impresión de billetes del Estado”