Para Federico Herrero, director de teatro, en trabajo de investigación, presentado en el Teatro Escuela en el año 2005, y estudiosos del hecho estético, el movimiento Romántico representa la última gran estética de occidente, en tanto procede aún de los clásicos griegos, a pesar de que lo -romántico- se vinculó a lo moderno, mientras que lo clásico a lo antiguo.
Pero básicamente porque introduce una ruptura entre la racionalidad y el arte: introduce los hechos sociales como acontecimiento: lo que sucede, lo que acontece.
El ocaso del Romanticismo lo podemos ubicar cerca de 1850, con la aparición de la obra de Balzac, que es la primera expresión no romántica.
Pero fundamentalmente en esta fecha se ubica las obras de Alfred de Vigny con un nuevo contenido de lo trágico, de lo pesimista.
Madame Bovary (1856), la célebre novela de Flaubert, es también un punto de inflexión agónico del romanticismo, refleja la crisis de la burguesía industrial y el desmoronamiento de la concepción romántica del mundo.
El Romanticismo se había preocupado por conciliar los opuestos y alcanzar un lejano deseo de libertad.
Debían conformar un "todo" en el ideario romántico. Según Federico Herrero , el primero en reaccionar contra ese -todo- y conceptualizar acerca del espectáculo integral, o acerca de la temporalidad como acontecimiento, es Richard Wagner, quien, en sus composiciones, ya no hablaba de ópera, sino de -drama escénico-.
Debemos recordar que Wagner no fue solamente músico, fue también un notable poeta.
En ese sentido se puede decir que el primero que realiza un espectáculo integral es él, o, dicho de otra manera, el espectáculo contemporáneo nace con Wagner.
La propuesta wagneriana se encuentra en -Los misterios de Eleusis-, es decir en las ceremonias religiosas de la fecundidad procedentes del neolítico.
El arte para Wagner es fundamentalmente una liturgia, un ritual.
Wagner introduce la tragedia en su creación, lo que define muy claramente el fin del Romanticismo.