No soy precisamente un gourmet, ni alguien que se preocupe mucho por la calidad de la cocina. Sobrevivo más o menos bien sin necesidad de llenar mi vida de alimentos exóticos.
Tampoco soy muy dado a dejarme llevar por los prejuicios, y he probado una gran variedad de platillos extraños, pero algunos de los que están enlistados aquí no los comería ni por todo el oro del mundo (bueno, creo que exagero: tal vez sí lo haría hasta por la mitad del oro del mundo). Otros, como los escamoles, son realmente deliciosos, y aunque no estoy muy de acuerdo con algunos de los calificativos que usa Tim Cameron (el autor del artículo original), los dejaré aquí en aras de la imparcialidad. El título original del post es: The 6 Most Terrifying Foods in the World, pero he decidido cambiarlo, ya que a mí en lo personal no me parecen “terroríficos” sino repulsivos.
Una advertencia: He modificado el contenido de algunas partes del artículo con fines de clarificación y he obviado algunas bromas algo bobas y que sólo los norteamericanos entienden y encuentran graciosas.
6.- Los Escamoles:
Los escamoles son, simplemente, los huevecillos de la hormiga negra gigante, la cual habita los magueyes y agaves. Recolectar estos huevecillos no es tarea sencilla, ya que dichas hormigas (pueden ver un ejemplar en la foto) no son precisamente amistosas y tienen un potente veneno.
Los huevecillos tienen una consistencia suave, parecida al queso cottage. Se comen con tortilla y con salsa o guacamole, aunque no es conveniente abusar de estos ingredientes, pues harían que se perdiera el sabor de este manjar
El autor del artículo en inglés dice que los comensales deben estar alerta para que no les den “inadvertidamente” un taco de escamoles en sus alimentos cuando comen comida mexicana. Eso es, francamente, una estupidez, pues los escamoles son muy caros y de ninguna manera lo pondrían sin cobrar el elevado precio que tienen, aún en México.
Es como si dijera: ¡Cuidado! Investigue bien, ¡no le vayan a dar caviar escondido en su comida! Je, je. Cómo se ve que no tiene la menor idea.
5.- Casu Marzu:
Hace unos meses, hice una entrada precisamente acerca de este manjar. He aquí lo que puse entonces:
El Casu Marzu es un queso típico de Cerdeña, Italia. Significa: “Queso Podrido”, y debe su textura y sabor únicos a las larvas vivas que viven en el mismo. Las larvas son introducidas intencionalmente en el queso y éstas catabolizan las grasas del queso. Tras este proceso, el queso se vuelve muy suave y algunas veces casi líquido. Antes de comerlo, muchas personas quitan las larvas, mientras que otros las dejan donde están. Se recomienda usar algún tipo de protección en los ojos, ya que se ha sabido de larvas que saltan hasta 15 centímetros en el aire cuando son molestadas por los comensales. Es importante verificar que las larvas estén vivas pues, en caso contrario, significa que el queso es tóxico. Otros riesgos de casu marzu son reacciones alérgicas o infestación del intestino por las larvas. Por todo esto, el casu marzu está prohibido, aunque puede conseguirse en el mercado negro italiano.
4.- Lute fisk:
Se trata de un platillo tradicional noruego que consiste en bacalao que ha sido molido y ablanadado durante varios días en una solución que contiene lejía. La lejía es un químico cáustico que se usa, entre otras cosas, para limpiar drenajes (¿han escuchado hablar del “Drano”?). También se usa en baterías, en la manufactura de biodiesel y en algunas otras actividades. El contacto con esta substancia puede provocar quemaduras químicas, cicatrices permanentes y ceguera.
Imagino que esta comida no será muy saludable, aunque sabemos que los estómagos humanos toleran cosas mucho peores. Si no me creen, pregúntenle a los empleados de MacDonalds o a los cocineros de Sanborns.
3.- Vino de Bebés Ratones:
Es un producto coreano que es, también una tradición coreana y china. Se usa como tónico, ya que se le atribuyen propiedades medicinales. Los ratones, quienes aún no han abierto los ojos, son depositados vivos en el vino.
2.- Pacha
Es un platillo típico de Irak que consiste en lo que parece: Una cabeza. Es de borrego, y ha sido hervida para mejorar un poco su sabor, pero por lo general se sirve al comensal tal y como se ve en la foto. No sé por qué esto de recordó la película de “El Padrino”.
1.- Balut
Se consume en Filipinas y consiste en huevos de pato, los cuales han sido incubados hasta que los fetos tienen plumas y pico. Entonces, son hervidos vivos. Además de Filipinas, el Balut se consume también en Camboya, y son considerados un manjar.
Parece que hemos dado un buen recorrido al último círculo del infierno culinario. Creo que los únicos platillos que no me atrevería a probar son: El vino con bebés ratón y los huevos de pato. Los demás… bueno, tal vez les daría una oportunidad. Después de todo, vale la pena intentarlo. Recuerdo vivamente la repulsión que sentía cuando consideré la idea de probar chapulines (grillos), y lo sorprendido que estaba con lo deliciosos que son. Algo semejante me sucedió con la iguana, la víbora, los jumiles, el armadillo, el venado y hasta con los gusanos de maguey.
Finalmente, somos depredadores, y estoy seguro de que la humanidad se ha alimentado de todas o casi todas las especies vivas con las que se ha topado en su camino.
Tampoco soy muy dado a dejarme llevar por los prejuicios, y he probado una gran variedad de platillos extraños, pero algunos de los que están enlistados aquí no los comería ni por todo el oro del mundo (bueno, creo que exagero: tal vez sí lo haría hasta por la mitad del oro del mundo). Otros, como los escamoles, son realmente deliciosos, y aunque no estoy muy de acuerdo con algunos de los calificativos que usa Tim Cameron (el autor del artículo original), los dejaré aquí en aras de la imparcialidad. El título original del post es: The 6 Most Terrifying Foods in the World, pero he decidido cambiarlo, ya que a mí en lo personal no me parecen “terroríficos” sino repulsivos.
Una advertencia: He modificado el contenido de algunas partes del artículo con fines de clarificación y he obviado algunas bromas algo bobas y que sólo los norteamericanos entienden y encuentran graciosas.
6.- Los Escamoles:
Los escamoles son, simplemente, los huevecillos de la hormiga negra gigante, la cual habita los magueyes y agaves. Recolectar estos huevecillos no es tarea sencilla, ya que dichas hormigas (pueden ver un ejemplar en la foto) no son precisamente amistosas y tienen un potente veneno.
Los huevecillos tienen una consistencia suave, parecida al queso cottage. Se comen con tortilla y con salsa o guacamole, aunque no es conveniente abusar de estos ingredientes, pues harían que se perdiera el sabor de este manjar
El autor del artículo en inglés dice que los comensales deben estar alerta para que no les den “inadvertidamente” un taco de escamoles en sus alimentos cuando comen comida mexicana. Eso es, francamente, una estupidez, pues los escamoles son muy caros y de ninguna manera lo pondrían sin cobrar el elevado precio que tienen, aún en México.
Es como si dijera: ¡Cuidado! Investigue bien, ¡no le vayan a dar caviar escondido en su comida! Je, je. Cómo se ve que no tiene la menor idea.
5.- Casu Marzu:
Hace unos meses, hice una entrada precisamente acerca de este manjar. He aquí lo que puse entonces:
El Casu Marzu es un queso típico de Cerdeña, Italia. Significa: “Queso Podrido”, y debe su textura y sabor únicos a las larvas vivas que viven en el mismo. Las larvas son introducidas intencionalmente en el queso y éstas catabolizan las grasas del queso. Tras este proceso, el queso se vuelve muy suave y algunas veces casi líquido. Antes de comerlo, muchas personas quitan las larvas, mientras que otros las dejan donde están. Se recomienda usar algún tipo de protección en los ojos, ya que se ha sabido de larvas que saltan hasta 15 centímetros en el aire cuando son molestadas por los comensales. Es importante verificar que las larvas estén vivas pues, en caso contrario, significa que el queso es tóxico. Otros riesgos de casu marzu son reacciones alérgicas o infestación del intestino por las larvas. Por todo esto, el casu marzu está prohibido, aunque puede conseguirse en el mercado negro italiano.
4.- Lute fisk:
Se trata de un platillo tradicional noruego que consiste en bacalao que ha sido molido y ablanadado durante varios días en una solución que contiene lejía. La lejía es un químico cáustico que se usa, entre otras cosas, para limpiar drenajes (¿han escuchado hablar del “Drano”?). También se usa en baterías, en la manufactura de biodiesel y en algunas otras actividades. El contacto con esta substancia puede provocar quemaduras químicas, cicatrices permanentes y ceguera.
Imagino que esta comida no será muy saludable, aunque sabemos que los estómagos humanos toleran cosas mucho peores. Si no me creen, pregúntenle a los empleados de MacDonalds o a los cocineros de Sanborns.
3.- Vino de Bebés Ratones:
Es un producto coreano que es, también una tradición coreana y china. Se usa como tónico, ya que se le atribuyen propiedades medicinales. Los ratones, quienes aún no han abierto los ojos, son depositados vivos en el vino.
2.- Pacha
Es un platillo típico de Irak que consiste en lo que parece: Una cabeza. Es de borrego, y ha sido hervida para mejorar un poco su sabor, pero por lo general se sirve al comensal tal y como se ve en la foto. No sé por qué esto de recordó la película de “El Padrino”.
1.- Balut
Se consume en Filipinas y consiste en huevos de pato, los cuales han sido incubados hasta que los fetos tienen plumas y pico. Entonces, son hervidos vivos. Además de Filipinas, el Balut se consume también en Camboya, y son considerados un manjar.
Parece que hemos dado un buen recorrido al último círculo del infierno culinario. Creo que los únicos platillos que no me atrevería a probar son: El vino con bebés ratón y los huevos de pato. Los demás… bueno, tal vez les daría una oportunidad. Después de todo, vale la pena intentarlo. Recuerdo vivamente la repulsión que sentía cuando consideré la idea de probar chapulines (grillos), y lo sorprendido que estaba con lo deliciosos que son. Algo semejante me sucedió con la iguana, la víbora, los jumiles, el armadillo, el venado y hasta con los gusanos de maguey.
Finalmente, somos depredadores, y estoy seguro de que la humanidad se ha alimentado de todas o casi todas las especies vivas con las que se ha topado en su camino.