InicioArteMi aventura en el palacio marino - Capítulo 6

Mi aventura en el palacio marino - Capítulo 6

Arte7/29/2012
Capítulo 6 – Las vitrinas – Los monstruos



Lo siguiente que hice luego de despedirme de la segunda repisa bajita, fue observar la tercera y preguntarme qué me esperaría detrás de la última puerta, en esos tres estantes que ya conocía. La abrí sin miedo separando la perillita: un agudo y leve chirrido anunciaba el final de mi búsqueda. Lo que encontré, erróneamente entrada en confianza con el mobiliario, me sorprendió súbitamente: allí pude encontrar en la primer parte de cada cajón, un libro, y en lo que restaba, varios frascos de tamaño medio y vidrio grueso, en cuyo interior dormían seres excepcionales conservados en algún líquido amarillento. Inevitablemente lancé al éter un grito de sorpresa, y mi cuerpo, que seguía de cuclillas, se puso de pie y retrocedió con un impulso que no manipulé. Se escucharon, junto con un eco que ayudó a mi espanto y que se perdió en el largo pasillo, los pasos pesados de mis botas trastabillando en el suelo. Durante unos momentos quedé tiesa, observando de lejos los frascos y su contenido. De a poco fui perdiendo la tensión, y a medida que el eco se fue disipando, me acerqué despacio a la última, pero no menos importante ni sorprendente, mesita.



Mi vista y mis sentidos se centraron particularmente en los frascos, cuya tapa era un corcho viejo que encajaba perfectamente en la boca de cristal. Uno de los primeros frascos del primer estante, contenía una especie de camarón pero mucho más grande, barbado y con muchísimas patas. Era de un color rojo intenso y tenía dos pequeños ojos negros brillantes.



En otro frasco, en el mismo estante, reposaba lo que parecía ser una especie de calamar azul regordete con tentáculos en su cabeza y dos ojos amarillos y brillantes. Saqué los dos frascos que había examinado y los apoyé suavemente en el suelo. Atrás, escondido, había otro. Éste, del mismo tamaño que los otros, en vez de contener un animal entero, contenía sólo la cabeza de un ser más grande: una especie de foca con un solo cuerno en la frente, mucha barba y los ojos pequeños y cerrados, conservado en el mismo líquido amarillento que las otras dos especies. Me impresionó mucho y me pregunté con qué fin tendrían guardados aquellos animales, no había visto nada parecido en lo que había recorrido de la casa. Decidí entonces guardar los frascos que había sacado y revisar el libro que se encontraba a su lado, a la izquierda del estante.

No era muy grande, era más bien una libreta que contenía aproximadamente unas 200 hojas. La tapa era lisa y estaba revestida en un fino cuero marrón. Lo abrí cuidadosamente y leí la primera hoja: “Mare Creaturis”. Al dar vuelta la primera hoja, supe a qué se refería el título escrito a mano con una hermosa caligrafía y tinta negra con lo que deduje que podía ser plumín.

A estas alturas basaba mis deducciones en base a suposiciones, ya que la casa en si representaba algo totalmente nuevo para mi, más allá de los elementos cotidianos como las mesas, las sillas, las escaleras…
Luego de un rato de pensar sobre mis conclusiones y mi trayecto recorrido hasta ese momento, fijé mi vista sobre lo que me esperaba luego de dar vuelta la hoja: eran dibujos de animales o seres extraños, criaturas marinas que nunca había visto. Quien los haya dibujado, había tratado de hacerlo con el mayor detalle posible. Algunos eran enormes, sólo podía verse su cabeza gigante saliendo de las profundidades del océano de tinta. Algunos tenían forma de peces deformes o con más aletas, otros parecían mamíferos parecidos a focas con muchas cabezas o colas, otros simplemente eran monstruos indefinibles y gigantescos.



El hecho de haber encontrado esos especímenes en los frascos me hizo creer en alguna parte de mi que esos monstruos gigantes pueden existir realmente, o quizás haber existido. El material ilustrado que encontré me pareció sumamente interesante, atrajo mi atención porque estaba hecho a mano con gran labor y eran muy antiguos.



Esta vez decidí llevar la agenda conmigo, no sabía a dónde, pero necesitaba tener algo del lugar al que aferrarme, me sentía tan solitaria allí y empezaba a notarme perdida y algo mareada.
Datos archivados del Taringa! original
25puntos
312visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
2visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

A
Aedra🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts36
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.