En una comida ofrecida a distinguidas personalidades, se encontraba Domingo Faustino Sarmiento como principal invitado de Bernardo de Irigoyen. En determinado momento, entran los sirvientes con fuentes de empanadas. Pero cuando le ofrecen que las probara, dice:
----Yo no como empanadas, sino en San Juan.
Un tanto molesto por aquel rechazo, insistiò en el ofrecimiento diciendo que habìan sido hechas, precisamente por una famosa cocinera sanjuanina, mas con su terquedad caracterìstica mostròse irreductible. Intervino entonces otro de los comensales, el Gral Alvarez, diciendo:
----¿Por què no las prueba, señor? estàn muy ricas.
Otros invitados corroboraron tal afirmaciòn; y Sarmiento observando que la mayorìa de ellos tenìa intacta en el plato la empanada, respondiò:
Ustedes me hacen acordar una escena que presenciè en Montevideo, en casa de un ministro, persona muy aficionada a la astronomìa, quien hacìa poco tiempoo que habìa recibido de Europa, e instalado en la terraza del edificio que ocupaba, un telescopio de gran poder.
Una noche, durante una fiesta, invitò a varias damas allì presentes a observar la luna con aquel poderoso y moderno instrumento.
La primera se mostrò encantada, y hasta preguntò què era aquello como montañas y cràteres que veìa; la segunda expresò deseos de volar hasta tan màgico lugar; la tercera...
La tercera iba a salir con algo por el estilo, cuando el ministro la contuvo diciendo:
----Perdonen ustedes, me habìa olvidado de sacar la tapa al aparato.......
FELIZ DIA A TODOS LOS MAESTROS
----Yo no como empanadas, sino en San Juan.
Un tanto molesto por aquel rechazo, insistiò en el ofrecimiento diciendo que habìan sido hechas, precisamente por una famosa cocinera sanjuanina, mas con su terquedad caracterìstica mostròse irreductible. Intervino entonces otro de los comensales, el Gral Alvarez, diciendo:
----¿Por què no las prueba, señor? estàn muy ricas.
Otros invitados corroboraron tal afirmaciòn; y Sarmiento observando que la mayorìa de ellos tenìa intacta en el plato la empanada, respondiò:
Ustedes me hacen acordar una escena que presenciè en Montevideo, en casa de un ministro, persona muy aficionada a la astronomìa, quien hacìa poco tiempoo que habìa recibido de Europa, e instalado en la terraza del edificio que ocupaba, un telescopio de gran poder.
Una noche, durante una fiesta, invitò a varias damas allì presentes a observar la luna con aquel poderoso y moderno instrumento.
La primera se mostrò encantada, y hasta preguntò què era aquello como montañas y cràteres que veìa; la segunda expresò deseos de volar hasta tan màgico lugar; la tercera...
La tercera iba a salir con algo por el estilo, cuando el ministro la contuvo diciendo:
----Perdonen ustedes, me habìa olvidado de sacar la tapa al aparato.......
FELIZ DIA A TODOS LOS MAESTROS