El psicólogo me miró con lástima. Me dijo con un ritmo y timbre de voz muy suave:
_Me temo que usted padece la abominable enfermedad denominada Trastorno psíquico-raíz diáfana multidireccional estrafalariamente heteróclita.
Me quedé en silencio. No comprendí.
_No sé qué es eso señor. ¿Me lo podría decir en palabras que yo pueda entender?
_Claro. Sos un loco de mierda –sentenció.
Permanecí tranquilo. Comenzó a escribir una receta que luego me estiró con sonrisa burlesca, diciendo:
_Tome dos de estas pastillas, una en la mañana, otra en...
_ ¿Cómo llegó a esa conclusión, doctor? – interrumpí.
_Pues a través de sus propias respuestas.
Lo miré fijamente a los ojos, sin hablar. Él se vio obligado a argumentar:
_Por ejemplo... Cuando le pregunté cómo expresa usted la felicidad, usted recordó cuando el Manchester United ganó la Champions league, y se apretó los testículos fuertemente, o como usted mismo dijo “se apretó los huevos hasta casi hacerlos estallar”
_ ¡Pero doctor! En el éxtasis de la alegría es normal hacer locuras...
_Sí, estoy absolutamente de acuerdo, pero hace un rato también le pregunté en qué año estamos y usted me dijo 1983, y no puede ser que responda eso en pleno 2011. Ese es un dato específico que ningún cuerdo podría ignorar.
_Es que yo nunca he utilizado calendarios. No me interesa saber la fecha –me defendí. Ya me estaba encolerizando. No podía creer que por culpa de detalles como no saber el año en que estamos me digan que estoy loco.
_Además –prosiguió el psicólogo, al ver que yo no me conformaba con su análisis –Yo le pregunté “¿Cómo se llama?” y usted respondió con serenidad: “No me llamo” Y caímos en una confusión fuera de contexto. El nombre propio es algo básico, y usted debe ser poseedor obligado de algún nombre o pseudónimo al menos...
_Pensé que se refería a si me llamaba a mí mismo por celular, y eso es imposible, así que le respondí que no me llamo. Eso no tiene nada de extraño –dije, y luego, con tono de seria sospecha, agregué – Sus conclusiones son infundadas. Comienzo a pensar que es usted el que tiene la enfermedad de la Trastorno psíquico-raíz diáfana multidireccional estrafalariamente heteróclita y está intentando proyectarla en mí, para sentirse mejor.
Lo que pasó después de esto, fue sólo una escena con actos violentos por parte del “profesional” echándome a patadas del lugar, gritando como un loco: ¡Sos un loco de mierda!
La Tierra es un manicomio.
Alexis González