Capitullo 1
Los dos hombres permanecían callados. Habían llegado al momento clave de la conversación. El ingeniero reposaba cómodamente con los pies sobre el escritorio de su desordenada oficina, mientras Crupier lo miraba apesadumbrado.
-¿podrán pensar?
-depende lo que usted entienda por eso- Jazz se acomodó las gafas gruesas y se recostó aún más en su sillón mullido.
-No lo sé. Cómo nosotros.
-¿y nosotros pensamos?
-Termínala. Vamos a lo concreto. Estoy poniendo todo mi dinero en este proyecto.
-Claro que van a pensar. Y espero, mejor que nosotros –Permaneció unos segundo en silencio- Los prototipos fueron sorprendentes.
-¿En que sentido?
-Sugirieron las mejoras que debíamos practicarles a ellos mismos. Nos dijeron como hacerlos evolucionar…
El empresario se puso de pié y se alejo unos pasos del escritorio.
-¿Será seguro?-pregunto de espaldas al mismo
-Serán el despertar. No hay garantías. Habrá un antes y un después. Sólo eso anticipo. Creo que tomando las precauciones necesarias…
-No alcanza-dio la vuelta y apoyo las manos sobre la mesa llena de papeles- Necesito saber si será peligroso. Cuales serán los riesgos que corremos. Hasta entonces no moveré una pieza. Además debe aprobarlo el consejo de seguridad.
-Eso si lo hacemos ante la luz pública
-Es ante la única luz que haremos algo-La conversación comenzaba a ponerse tensa
-¿acaso crees que no hay intereses en juego como para impedir este avance?- Jazz se sentó recto, con la espalda erguida. Era imponente.
-Ese es mi problema.
-Te espero en dos horas. Traeré el prototipo. Habla con él y decídelo tú.
-Perfecto, hasta entonces.
Ya había puesto la mano sobre el picaporte cuando recordó algo fundamental
-¿Cuántos están al tanto de todo esto?
-Sólo yo y mis dos ayudantes
-Que así continúe-y sin siquiera darse vuelta, salió de la oficina. La relación se había desgastado mucho desde que esto había comenzado a tomar forma. De un sueño delirante pasaron a la confirmación más concreta e irrefutable de que era posible lograrlo. Y sobre todo, hacerlo en un plazo de tiempo aceptable.
En un principio las contribuciones eran escazas, pero con la complejización del prototipo, debieron aumentarse. Y aunque pareciera raro, Crupier, era precavido. No le importaba recuperar su dinero. Sólo ambicionaba contribuir a llevar a la humanidad al siguiente nivel. Y esto lo lograría apoyando a Jazz.
No se habían conocido por casualidad. Crupier había hecho todo para que sus caminos se cruzaran. Tuvo que insistir año tras año con Cybertech, la empresa para la que Jazz en ese entonces trabajaba, con el fin de lograr una entrevista. Maurice Jazz era el jefe en el area de tecnología aplicada. Todo, desde el diseño de programas hasta la formación de vacunas, debía ser atravesado por su visto bueno. Y también, él mismo, era propiedad de cybertech, reconocido como una de las mentes más valiosas del mercado. Crupier aún recordaba el momento en el que se cruzaron.
-Robert Crupier-le susurro alguien al oído-dichosos sean los ojos-Cuando se dio vuelta, allí estaba.
-Jazz, es un placer-dijo estrechándole la mano bien fuerte. La primera imagen que percibió, fue la de un hombre común y silvestre. “¿Era él?” recuerda que se preguntó
Crupier, por el contrario, era un hombre de rasgos únicos. Transmitía un halo de unicidad. Era preciso al hablar y al moverse. Era mesurado en las formas, nunca sobreexaltado. Su mirada era penetrante y segura. No dudaba jamás.
-Recibí tu aviso un poco tarde-le comento Maurice sin darle mucha importancia-Por lo que tuve que suspender algunos compromisos- con una mano lo invitaba a ingresar en la expo
-Si, lo envié con antelación. Fue un error de la secretaria. Trato de hacer todo yo… pero a veces uno debe delegar
-Claro claro. Entiendo. ¡Dígamelo a mi!-le contesto Jazz mostrando una sonrisa complaciente. Era un comprador nato.
El edifico elegido para la exposición era de los más grandes de Manhatan. Tenía dos plantas de dimensiones industriales, veinte salas de conferencia, y cientos de stands con animaciones holográficas programadas para responder casi cualquier pregunta que se les hiciera con respecto al tema del stand. Sólo algunos científicos rondaban por los pasillos prestos a contestar alguna duda en particular. Los proyectos, eran sólo eso, proyectos. Y buscaban inversores. Crupier podría ser uno, y justamente, su excusa para lograr tener a su disposición al ejemplar más valioso de la compañía, habían sido sus billones.
-he seleccionado tres proyectos muy especiales que me gustaría explicarle yo mismo-le comento Jazz mientras pasaban por delante del inmenso proyector que marcaba “BIENVENIDOS A EXPO CYBERTECH 2030” y en letras más pequeñas “nuestros sueños, serán eternos”.- El primero-comenzo a explicarle Jazz- se refiere a las aplicaciones prácticas del proteoma humano, el segundo sobre la Yocto (1000 a la menos 8, o 10 a la menos 24) tecnología algo muy prometedor. El tercero, muy ambicioso, sobre viajes en el tiempo.
Crupier se paró en seco. Había escuchado cientos de veces sobre las ideas del visionario Maurice Jazz… pero tenerlo en persona, y oírlo, era distinto. Crupier además de ser un empresario, tenía nociones de física y sabía que los viajes en el tiempo, por lo menos hacía el pasado, eran imposibles.
-No se detenga, no se exaspere-lo previno Jazz- encontramos la forma de viajar en el tiempo… Hacía el futuro. Este es un proyecto muy caro, y necesitamos muchos inversores. Podría ser uno de ellos…
-Tiempo al tiempo Maurice. Vayamos a la sala central. Me gustaría ver los hologramas. Si surge alguna duda, quisiera consultarlo con usted.
-De acuerdo, pero estos proyectos son exclusivos. No están más que aquí-le dijo Jazz golpeandoce con el pulgar la cabeza
-Comprendo. Bien… en ese caso
-Sígame, vayamos a las salas de bar
Mientras caminaban Crupier comenzó a preguntarse si ese hombre tan común, podría ser quien todos creían. Quizá solo era un invención de los medios, otro caso de exageración masiva. No sería la primera vez. Pero ya estaba ahí… además debía aprovechar el momento. No todos lograban estar enfrente de él.
-Esta expo mejora con el tiempo. Como un buen licor ¿Le gustan los licores Crupier?
-Prefiero los vinos. También mejoran con el pasar de los años…
-Claro que si. Claro. Imaginese que el tiempo se detenga… Dejarían de mejorar. Y nos privaríamos de sus sabores… de sus aromas que son fruto del futuro.
Tomarón una mesa en uno de los rincones del bar central. El area era privada, y se vé que estaba previsto que tomaran esos lugares, ya que ni bien se acomodaron, les acercaron dos bebidas espumantes.
-¿Qué es? –Preguntí Crupier
-Es el alimento más completo del mundo. Pruebelo –lo invito
Crupier mojo apenas sus labios.
-No sabe a nada.
-No, claro que no.
-¿agua?
-Bueno… casi. Es un “suplemento” de vitaminas, minerales, Hidratos, proteínas y grasas. Todo en perfectas concentraciones… Más que un suplemento, lo llamamos un “completo”. Costo años lograrlo. Y el mes que viene saldrá al mercado… por lo pronto lo presentamos en la expo a modo de novedad. Acabará con el hambre, creame.
Crupier bebió un sorbo algo más animado
-Es buena. Cuenteme sobre los proyectos –dijo evitando mostrarse sorprendido. Era la regla número uno en los negocios.
-Bien…-Jazz se recostó sobre la silla y entrelazo sus dedos sobre la mesa y jugueteo un momento con sus pulgares como si estuviera repasando la presentación- Creo que lo primero que le mencioné fue lo del proteoma humano
-así es-contesto Robert dándole un sorbo a la bebida. Era buena. Saciaba y era de rápida absorción
-¿sabé lo que es el proteoma?
-Tengo entendido que es un mapa de las proteínas que nuestro cuerpo puede sintetizar
-Así es. Más claro imposible. Bueno, nosotros desarrollamos aplicaciones…
-¿Cómo por ejemplo…?
-Entenderá que algunas no puedo siquiera mencionarlas. Lo que si le anticiparé, es el hecho de que con la financiación adecuada, podremos desarrollar curas contra varias enfermedades. De las más complejas a las más simples. Y el rédito será…
-No se confunda. Si bien me interesan las ganancias, no son prioritarias.
-Bien. Muy bien –le dijo Jazz sorprendido. Lo observo como si estuviera estudiándolo. “¿Quién era este fulano?” Se preguntó- El caso es que si usted nos anticipara lo pautado para este proyecto, podríamos compartir más información. Pero básicamente de eso se trata.
-De acuerdo-Había terminado su bebida y sentía en sus entrañas, por primera vez, una sensación de autosuficiencia, de placidez. Era raro, pero se sentía muy satisfecho y relajado- Con respecto a la yuxta…
-Yocto tecnología-Lo interrumpió Maurice- Es un tipo de tecnología que trabaja a niveles antes impensados. Verá, desde la aparición de la nano tecnología allá por el 2000, cada vez se han podido onstruir máquinas más y más pequeñas. La Yocto tecnología es trabajar, literalmente, con la nada. Es la alquimia señor Crupier.
-¿A que se refiere?-pregunto este intrigado
-Con la yocto tecnología podemos cambiar los elementos, transformar el cobre en oro… y hasta crear elementos nuevos, con propiedades impredescibles. Esto no tiene limites soñados aún por el hombre… Poder llevar a cabo un proyecto de esta embergadura, requerirá de inversiones muy generosas y sostenidas por quien sabe cuantos años. Pero si como usted dice, el dinero no le interesa…
-No me mal interprete. No soy un benefactor de la humanidad. Pero me importa no pasar por este planeta. Me interesa dejar algo más en él…
-en otra época lo habrían llamado altruista-Cada vez le agradaba más el sujeto.
-llamelo como usted quiera –le contesto Crupier algo molesto- pero es el sentido que le encuentro a las cosas
-Oiga, no lo tomé a mal-Jazz se removió incomodo en su silla. No quería desgradarle-Volviendo a lo nuestro. El último proyecto es tan revolucionario… aunque de todas maneras, viendo como es, no creo que le interese
“¿Que era esto?” se pregunto a si mismo Crupier. Esperaba encontrar a un científico, pero encontró a un neto comerciante… Él amaba la ciencia, pero a este nivel, le causaba una sensación incomoda. Además, poco a poco se había ido desmoronando la imagen que se había construido del gran Maurice Jazz. No era grande para nada.
-Usted comente. Yo decido –No había cordilidad en la charla. Todas las expectativas habían desaparecido.
-Con la física, encontramos el modo de hacer prácticos los viajes en el tiempo-Jazz permaneció callado esperando algúna reacción. Como Crupier no mostro la más minima mueca, continuo- La forma, la encontró Albert Einstein, a principios del Siglo XX. Él planteó que viajando muy cerca de la velocidad de la luz, el tiempo se haría relativamente más lento para el objeto que se acercará a ella. En el 20010 varios experimentos demostraron lo acertada de esta idea. Gracias al acelerador de partículas del CERN, actualmente museo, se comprobó el hecho de que la velocidad y el tiempo se modificaban entre sí-Crupier permanecia impávido- Ese año se hicieron colisionar dos partículas, para obtener como resultado, partículas más pequeñas. A velocidad normal, y en medios normales, estás son efímeras. A casi la velocidad de la luz, estás permanecen un tiempo considerable en suspensión. ¿Soy claro?
-Si, comprendo-contesto Robert. Auque sinceramente, no podía ver hacía donde se dirigía
-Bien desarrollamos una nave, y trazamos un recorrido de varios años luz. Es posible efectuar la construcción de una nave de magnitudes épicas, y hacerla viajar a velocidades insospechadas hasta hoy por un tiempo determinado. Podríamos acercarla a la velocidad de la luz y mantenerla…
-Tenía razón. No me interesa –lo interrumpió algo molestro crupier. Estaba desilusionado. Esperaba muchisímo más del hombre que el mundo entero consideraba el más brillante jamás visto- Es poco práctico. No le veo futuro
-Veo que usted tiene sentido del humor…
-A veces es el único remedio para evitar ciertas cosas
-Miré, creo que hemos terminado
-Así lo creo-le contesto crupier algo fastidiado a la vez que se levantaba. El salón estaba vacio. Había sido reservado exlusivamente para ellos pensó. Tantas molestías en vano
-Bien, déjeme acompañarlo a la entrada
-Se lo agradezco pero…
Crupier se quedo pasmado. La imagen de Jazz se deshizo en un banco de niebla, como si fuera un holograma. Pero no lo era. Tenía consistencia. Había estrechado su mano así que no podía serlo. Miro enrededor pero nadie parecía haberlo notado. Ahora yacía solo, de pie frente a dos sillas blancas y una mesa redonda vacía.
-Ese invento-le espetaron desde atrás. El susto fue mayúsculo ya que no había notado a nadie que se acercara- Me valió varios disgustos.
Cuando Crupier giro sobre sus talones, pudo ver a Jazz en persona. Por primera vez en la tarde
-Cómo…
-Invierta, hágame caso.
Y así fue. No sólo invirtió esa vez. Sino que lo sigui haciendo año tras año, y sus ganancias se multiplicaron. Cybertech había hecho posible el avance en campos únicos. Lo que Jazz estaba creando dejaría a todos los inventos anteriores en segundo plano. Nada se le equipararía. Ni antes, ni después