artistas y experiencias
“Experiencias ‘68” en el Instituto Di Tella, Oscar Bony exhibió en vivo a la familia de un obrero matricero (con su mujer y su hijo) contratado por el doble de su salario usual para que hicieran su vida cotidiana durante el horario de visita de la muestra. La familia era exhibida en vivo sobre la tarima de una sala de exposiciones.
La polémica no tardó en iniciarse dado las connotaciones políticas, económicas y sociales que se creyó encontrar en la obra.
Así grupos de derecha consideraron que la exhibición ofendía sentimientos religiosos al representar una parodia de la Sagrada Familia. Pero también resultó ofensiva para los grupos de izquierda o los gremios de trabajadores que no aceptaban se mostrara en vivo una familia de obreros, como una curiosidad.
Sin descartar la carga ideológica que acompañó a la presentación de esta obra no debe desconocerse que la década de los “60 fue de experimentación para las artes en nuestro país, a la vez que se observaron signos de represión en lo político.
El único interés aparente de Bony fue demostrar que podía contratar a la familia por un salario igual al que percibía el cabeza de familia en la fábrica. Pero entre uno y otro contrato existía una diferencia económica subyacente ya que, en su caso, el empresario se apoderaría de “la plusvalía”, que dentro de la teoría económica marxista comprendía la parte del salario del trabajador no remunerada.
Todas estas especulaciones fueron el origen de polémicas que resultaron revulsivas para la época.
No obstante insistimos y agregamos, que en un período de experimentación, el arte podía penetrar en las estructuras de lo político con un lenguaje propio: lo que no se podía hablar o escribir se podía expresar por medio de las técnicas de las artes plásticas adoptando entonces posiciones de denuncia inéditas.
Curiosamente estas expresiones de rebeldía, estos intentos de un arte de denuncia o confrontación tenían lugar en un ámbito como el Instituto Di Tella, entidad privada que contaba con subvenciones de la Fundación Rockefeller para su funcionamiento.
Anónimo - Buenos Aires, 2000.
Formulación a partir de la obra de Bony
Formulación a partir de la obra de Bony
afiche es parte de una intervencion urbana en la marcha 1 de mayo dia del trabajor en el año 2000
Aqui les dejo un Catalogo: "Oscar Bony. Fuera de la tirania de la imagen". de Rodrigo Alonso en Pdf.
Reseña:
Oscar Bony (Posadas, Misiones, 1941-2002) fue un artista de vanguardia, pintor y fotógrafo argentino.
Bony presentó su primera exposición individual, "Anatomías" , en 1964. Ese año fue invitado a participar en el prestigioso Premio Ver y Estimar, en el Museo Nacional de Bellas Artes. En la edición 1965 del mismo concurso obtuvo la Faja de Honor. La obra premiada "Organismo vivo" , era un extraño objeto blando que se expandía o reducía periódicamente, mientras emitía extraños sonidos, similares a los ronquidos humanos.
Un año más tarde, en el Instituto Di Tella, presentó, "Fuera de las formas del cine" , cuatro cortometrajes filmados en 16 mm (blanco y negro, mudo). El conjunto ( El Paseo, El maquillaje, Clímax y El submarino amarillo ), centrado en cierta indagación sobre el tiempo, puede considerarse como un importante antecedente del videoarte en el país. En 1967 presenta "Sesenta metros cuadrados y su información" instalación (término que aún no había sido popularizado) que consistía en una pequeña sala, un proyector exhibiendo la imagen de una porción de alambre tejido, que también cubría el piso, acompañado de una voz grabada que describía al detalle el espacio delimitado, constituye una de las primeras obras conceptuales producidas en nuestro país. El hecho de la información detallada sobre un objeto -muy relevante en la obra- pero no muy llamativo y algo cotidiano, lleva a mirar más allá y estudiarlo con profundo detenimiento, buscando la atracción del objeto, el porqué de su descripción. Irónicamente, la sobre-información, logra transformar al alambre en un dato dudoso e impreciso. Una obra como "Pene"(1966), gigantesca escultura de un falo sentado sobre un inodoro, escandalizaba a la moral pública en un momento en que el gobierno regulaba hasta el uso de la vestimenta en las fiestas privadas. Y otra cuasi escultura como "Sinusoide" (1967), especie chillona de serpiente marina que entraba y salía del piso de la sala de exposición, desafiaba el rigor minimalista desde la alegría y la flexibilidad del pop. También en el Instituto Di Tella presenta su obra consagratoria La familia obrera (1968), una instalación que fue considerada subversiva y clausurada por la policía del régimen de facto de Juan Carlos Onganía; La obra consistía en la presentación en vivo de una auténtica familia, integrada por tres personas -padre, madre e hijo-, sentados sobre una tarima. El sentido de la obra se completaba con un pequeño letrero con los datos personales del jefe de la familia: Luis Ricardo Rodríguez, matricero de profesión, percibe el doble de lo que gana en su oficio por permanecer en exhibición con su mujer y su hijo durante la muestra . La obra clausurada fue recreada en 1998 en la Fundación Proa argentina, en Eslovenia y en el Museo de Artes de Houston.
En 1977 se radica en Milán, donde logró un importante reconocimiento de la crítica. En 1988 regresó a la Argentina y siguió realizando muestras individuales y colectivas en el país y el exterior, entre ellas: Pared de ladrillo y cemento (CC Recoleta, 1993); De memoria (Fundación Banco Patricios, 1993); Objetos de amor y violencia (1994) que es el primer conjunto de obras "baleadas" de Bony (cuadros con vidrios astillados y planchas de plomo perforadas con disparos de armas de puño), como técnica se indica: "disparos de revólver Smith & Wesson 32 sobre blindex"; El límite (XLVI Biennale di Venecia, Italia, 1995), Fusilamientos y suicidios (Fundación Federico Klemm, 1996) integrado por fotografías de paisajes y cielos, de espacios suburbanos y autorretratos perforados a balazos.); En (1998) presentó en el Museo Nacional de Bellas Artes la serie "El triunfo de la muerte" (el título era una cita de William Blake). En estas obras, detrás de los cristales perforados, aparecía reiteradamente el autorretrato fotográfico del artista, indiferente ante la muerte, rodando por las escaleras, dando saltos o gritando. Un autorretrato, con múltiples perforaciones sobre el rostro, se titulaba "Finalmente, morimos"; Alguna vez Bony afirmó que su propia muerte le daba mucho miedo, que le aterraba la posibilidad de desaparecer físicamente. Por eso, según decía, quería hacer obras que permanecieran después de su muerte.