A diez años de la Masacre de Avellaneda
Darío Santillán y Maximiliano Kosteki fueron fusilados por la policía durante represión a una manifestación piquetera el 26 de junio de 2002. Una década después, analizo junto a otros profesionales, la militancia y el poder policial actual.
“Todos los compañeros luchamos por mejorar la situación de vida, no por perder la vida en situación de lucha. Ante el miedo, hay que ceder, y el costo es muy alto”, dijo Pablo Solana, militante del Frente Popular Darío Santillán, a diez años de la Masacre de Avellaneda. El sociólogo Daniel Cholakian y la doctora en psicólogía e investigadora CONICET María Mercedes Fernández Liporace, coinciden en que es sólo el sentido de pertenencia lo que lleva a una persona a unirse a un grupo con un objetivo común.
Solana comentó que el 26 de junio de 2002, Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, se enfrentaron al poder policial en una lucha por “una sociedad distinta, por el cambio social, en contra de las injusticias.” Ante ésta afirmación, la doctora en psicología explicó que según Freud, la cohesión grupal podría ser comparada con una horda primitiva, en donde los límites sociales se violan al estar dentro de un grupo, porque el individuo deja sus características personales en un segundo plano en función de los valores, normas y objetivos del resto.
Al preguntarle sobre las causas de la adhesión a un grupo, Fernández Liporace sostiene que esto se debe a motivos personales, que pueden ser racionales, emocionales ó de identidad. Una experiencia en psicología social, muestra que a la hora de autodefinirse, el 99 % de los casos, lo hace en base a su sector de pertenencia, diciendo: “soy hijo de…” “soy amigo de…”, “soy hincha de…” etc. La doctora detalló que el grado de lealtad de una persona a cierto movimiento es lo que motivó, en éste caso, a Kosteki y Santillán, a enfrentar a la policía y no retirarse. “Ellos sabían que corrían algún riesgo porque estaban con la cara tapada y armas fabricadas; para que alguien haga esto tiene que estar muy convencido”, es una clara situación donde el individuo antepone el grupo por sobre lo individual.
En los movimientos militantes, hubo un cambio en su modo de manifestarse porque también hubo un cambio en el contexto social y económico. Según Cholakian, lo que se modifica es el objeto de discusión: no se cuestiona hoy lo mismo que hace diez años. Después de la crisis de 2001, “hubo una reconformación de la idea de partido político como sujeto principal de la democracia. Éstos no serían nada hoy si siguiéramos en esa crisis socioeconómica. Y si esa crisis se superó, fue por la acción concreta de ésos partidos políticos y los movimientos de base en conjunto”. Solana coincidió en que “la militancia de hoy cambió porque es otra la situación del país. En 2002, había una militancia popular, de resistencia, de lucha, de piquetes y, muchas veces, de correr el riesgo de perder la vida, con varios hechos represivos. Hubo un cambio desde de ese diciembre con decenas de muertos, y el 26 de junio de 2002.”
De la otra vereda, el militante y excompañero de Darío Santillán, sostuvo que hoy las fuerzas policiales funcionan de forma similar que hace una década: son personas que entraron a la Policía o a Gendarmería hace treinta o cincuenta años, y fueron formados en esa época. Insistió en que no hubo un desmantelamiento del sistema autoritario. “Darío y Maxi no fueron casos de gatillo fácil. Fueron víctimas de una brutal represión por parte de la policía a la conducta social planificada por el gobierno, eso es muy distinto”.
Desde el Frente Popular Darío Santillán levantan la bandera de que “el militante sigue militando porque la muerte no es parte del debate”. Cholakian agregó que “si hay algo que esos pibes no tenían, era la idea de dar la vida, porque esa idea es una consigna que viene de una época en la cual lo que primaba era la muerte -fines del 60, principios del 70-; esos pibes no dieron la vida, a esos pibes les sacaron la vida”.
Para Pablo Solana, el cambio está en la militancia, porque en lo que implica a las fuerzas represivas, ve una continuidad.
“Si tenemos una reacción violenta enfrente, la sociedad tiene que luchar contra eso”, insistió el expiquetero y para explicar ésta afirmación, el sociólogo explicó que “a los militantes los ponen como vehementes los medios de comunicación conservadores, porque responden a intereses políticos y económicos, y porque es lo que vende, es lo que consume la sociedad. La juventud es subversiva porque cuestiona el orden y esto debe ser por su naturaleza porque, citando a Salvador Allende, `ser joven y no ser revolucionario, es una contradicción hasta biológica´. Los jóvenes que en esa época no cuestionaban el orden del mundo financiero globalizado eran `los buenos´, en el otro extremo, hay una generación para la que es muy fácil hacer el link entre jóvenes violentos y la guerrilla. Las reacciones por ver juventudes rebeldes `violentas´ se dan por clase y no tanto por edad. La militancia juvenil tiene muchos condimentos: en la base, está el de creer que hay una posibilidad de transformar la sociedad en un sentido; luego, que ese sentido tiene un valor que defender; y, por último, que eso se hace en conjunto.”
En los casos de fanatismo religioso, donde hay un grupo de pertenencia y una ideología común, al igual que en las agrupaciones políticas, los miembros se inmolan por un mismo objetivo, pero “éstos chicos fueron asesinados –finalizó el sociólogo-. Construían desde la existencia, había toda una concepción de una juventud que pensaba en cómo construir una vida comunitaria en un momento en el que lo único que había era individualismo, pobreza, marginación y desocupación".
El papel del Lider:
El líder es el padre de la horda. Encarna lo máximo, lo mejor para ese grupo. Por ejemplo cuando un líder político logra encaramarse en una posición de ese tipo de liderazgo logra que los individuos que logra "captar" lo sigan nublando su juicio individual. Cuando una persona está debajo de un liderazgo, el miembro sigue al gupo en pos de un objetivo. Por eso, cuando no hay un líder identificado el grupo se dispersa rápidamente
Tipos de líderes:
Antes se hablaba de líderes carismáticos que conquistaban a través de su discurso o simpatía como Perón o Alfonsín; líderes democráticos que permiten que los miembros opinen; líderes autoritarios que no permiten participación; líderes laisez faire (dejar hacer) que dejan que el grupo haga y veladamente se impone pero deja que el grupo se autogestione
Actualmente, el líder afectivo o emocional. Se pone en rol de padre y es más afectivo y acompaña. Por ejemplo en una oficina alguien que está al tanto de, por ej, situaciones personales de sus empleados. Y líderes agénticos que son agentes del hacer y están más en la tarea, lo hay que hacer,, en concretar objetivos
Darío Santillán y Maximiliano Kosteki fueron fusilados por la policía durante represión a una manifestación piquetera el 26 de junio de 2002. Una década después, analizo junto a otros profesionales, la militancia y el poder policial actual.
“Todos los compañeros luchamos por mejorar la situación de vida, no por perder la vida en situación de lucha. Ante el miedo, hay que ceder, y el costo es muy alto”, dijo Pablo Solana, militante del Frente Popular Darío Santillán, a diez años de la Masacre de Avellaneda. El sociólogo Daniel Cholakian y la doctora en psicólogía e investigadora CONICET María Mercedes Fernández Liporace, coinciden en que es sólo el sentido de pertenencia lo que lleva a una persona a unirse a un grupo con un objetivo común.
Solana comentó que el 26 de junio de 2002, Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, se enfrentaron al poder policial en una lucha por “una sociedad distinta, por el cambio social, en contra de las injusticias.” Ante ésta afirmación, la doctora en psicología explicó que según Freud, la cohesión grupal podría ser comparada con una horda primitiva, en donde los límites sociales se violan al estar dentro de un grupo, porque el individuo deja sus características personales en un segundo plano en función de los valores, normas y objetivos del resto.
Al preguntarle sobre las causas de la adhesión a un grupo, Fernández Liporace sostiene que esto se debe a motivos personales, que pueden ser racionales, emocionales ó de identidad. Una experiencia en psicología social, muestra que a la hora de autodefinirse, el 99 % de los casos, lo hace en base a su sector de pertenencia, diciendo: “soy hijo de…” “soy amigo de…”, “soy hincha de…” etc. La doctora detalló que el grado de lealtad de una persona a cierto movimiento es lo que motivó, en éste caso, a Kosteki y Santillán, a enfrentar a la policía y no retirarse. “Ellos sabían que corrían algún riesgo porque estaban con la cara tapada y armas fabricadas; para que alguien haga esto tiene que estar muy convencido”, es una clara situación donde el individuo antepone el grupo por sobre lo individual.
En los movimientos militantes, hubo un cambio en su modo de manifestarse porque también hubo un cambio en el contexto social y económico. Según Cholakian, lo que se modifica es el objeto de discusión: no se cuestiona hoy lo mismo que hace diez años. Después de la crisis de 2001, “hubo una reconformación de la idea de partido político como sujeto principal de la democracia. Éstos no serían nada hoy si siguiéramos en esa crisis socioeconómica. Y si esa crisis se superó, fue por la acción concreta de ésos partidos políticos y los movimientos de base en conjunto”. Solana coincidió en que “la militancia de hoy cambió porque es otra la situación del país. En 2002, había una militancia popular, de resistencia, de lucha, de piquetes y, muchas veces, de correr el riesgo de perder la vida, con varios hechos represivos. Hubo un cambio desde de ese diciembre con decenas de muertos, y el 26 de junio de 2002.”
De la otra vereda, el militante y excompañero de Darío Santillán, sostuvo que hoy las fuerzas policiales funcionan de forma similar que hace una década: son personas que entraron a la Policía o a Gendarmería hace treinta o cincuenta años, y fueron formados en esa época. Insistió en que no hubo un desmantelamiento del sistema autoritario. “Darío y Maxi no fueron casos de gatillo fácil. Fueron víctimas de una brutal represión por parte de la policía a la conducta social planificada por el gobierno, eso es muy distinto”.
Desde el Frente Popular Darío Santillán levantan la bandera de que “el militante sigue militando porque la muerte no es parte del debate”. Cholakian agregó que “si hay algo que esos pibes no tenían, era la idea de dar la vida, porque esa idea es una consigna que viene de una época en la cual lo que primaba era la muerte -fines del 60, principios del 70-; esos pibes no dieron la vida, a esos pibes les sacaron la vida”.
Para Pablo Solana, el cambio está en la militancia, porque en lo que implica a las fuerzas represivas, ve una continuidad.
“Si tenemos una reacción violenta enfrente, la sociedad tiene que luchar contra eso”, insistió el expiquetero y para explicar ésta afirmación, el sociólogo explicó que “a los militantes los ponen como vehementes los medios de comunicación conservadores, porque responden a intereses políticos y económicos, y porque es lo que vende, es lo que consume la sociedad. La juventud es subversiva porque cuestiona el orden y esto debe ser por su naturaleza porque, citando a Salvador Allende, `ser joven y no ser revolucionario, es una contradicción hasta biológica´. Los jóvenes que en esa época no cuestionaban el orden del mundo financiero globalizado eran `los buenos´, en el otro extremo, hay una generación para la que es muy fácil hacer el link entre jóvenes violentos y la guerrilla. Las reacciones por ver juventudes rebeldes `violentas´ se dan por clase y no tanto por edad. La militancia juvenil tiene muchos condimentos: en la base, está el de creer que hay una posibilidad de transformar la sociedad en un sentido; luego, que ese sentido tiene un valor que defender; y, por último, que eso se hace en conjunto.”
En los casos de fanatismo religioso, donde hay un grupo de pertenencia y una ideología común, al igual que en las agrupaciones políticas, los miembros se inmolan por un mismo objetivo, pero “éstos chicos fueron asesinados –finalizó el sociólogo-. Construían desde la existencia, había toda una concepción de una juventud que pensaba en cómo construir una vida comunitaria en un momento en el que lo único que había era individualismo, pobreza, marginación y desocupación".
El papel del Lider:
El líder es el padre de la horda. Encarna lo máximo, lo mejor para ese grupo. Por ejemplo cuando un líder político logra encaramarse en una posición de ese tipo de liderazgo logra que los individuos que logra "captar" lo sigan nublando su juicio individual. Cuando una persona está debajo de un liderazgo, el miembro sigue al gupo en pos de un objetivo. Por eso, cuando no hay un líder identificado el grupo se dispersa rápidamente
Tipos de líderes:
Antes se hablaba de líderes carismáticos que conquistaban a través de su discurso o simpatía como Perón o Alfonsín; líderes democráticos que permiten que los miembros opinen; líderes autoritarios que no permiten participación; líderes laisez faire (dejar hacer) que dejan que el grupo haga y veladamente se impone pero deja que el grupo se autogestione
Actualmente, el líder afectivo o emocional. Se pone en rol de padre y es más afectivo y acompaña. Por ejemplo en una oficina alguien que está al tanto de, por ej, situaciones personales de sus empleados. Y líderes agénticos que son agentes del hacer y están más en la tarea, lo hay que hacer,, en concretar objetivos