
¿Por qué las luciérnagas se iluminan?
Las luciérnagas contienen un compuesto orgánico en sus abdómenes, llamado luciferina. El aire reacciona con él y dicha reacción le da brillo a la luciérnaga. Una luciérnaga puede regular el flujo de aire que entra en su abdomen para crear una pauta palpitante. Las luciérnagas macho se iluminan para buscar compañeras y las hembras deseosas responden con iluminación. Pero no todos los destellos de las luciérnagas son motivados por el romance. Algunas hembras imitan a las pautas de iluminación de otras especies de luciérnagas y cuando los machos se posan a su lado, las hembras se los comen vivos.
Así que ya sabes, la próxima vez que veas una luciérnaga, ten en mente que su parpadeo no es sólo una maravilla nocturna sino que también es un lenguaje de amor único y a veces mortífero.

La luz de la luciérnaga
Las hembras de luciérnaga muestran su lucecita alojada en la parte inferior del extremo del abdomen: dos segmentos, y dos puntitos luminosos en cada uno de los extremos para cortejar al macho. En cambio, los machos mantienen las lucecitas del estado larval – que son los dos puntos luminosos de los extremos del octavo segmento abdominal -, sólo brillan cuando son molestados.
Según el proyecto "¿Has visto una luciérnaga?" de la Universidad de Córdoba existen otras especies que, al contrario que la especie Lampyris, no brillan con luz fija, sino que parpadean, por ejemplo las del género Luciola, también presentes en la Península Ibérica. Los machos de estas especies utilizan a modo de código de preguntas a las hembras, que responden. Cada uno ó dos segundos, los machos emiten destellos cortos durante su vuelo. Las hembras, que no pueden volar, les responden desde la vegetación con un parpadeo de pulsos más dilatados.

La luz es producto de unas reacciones químicas en la que una molécula, la luciferina, reacciona con oxígeno y con la molécula ATP (adenosín trifostafo, el vehículo de la energía química de muchas de las reacciones internas de los seres vivos), como explica el Proyecto: ¿Has visto una luciérnaga? del departamento de Ingeniería Forestal de la universidad de Córdoba. La reacción produce una luz amarillento verdosa. El proceso es extraordinariamente eficiente: menos del 2% de la energía se convierte en calor (lo que contrasta, por ejemplo, con el 95% de pérdidas de una bombilla ordinaria ).