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365 días para acercarse a Dios - Semana 1

Info4/23/2012
365 días para acercarse a Dios

Prólogo


Como millones de mexicanos, supe del Padre José de Jesús Aguilar por sus libros y constantes apariciones en diferentes medios de comunicación, lo leí y comprendí, sin duda, la vivencia de su discurso.

Pero el día que compartimos una agradable comida en casa de un amigo en común, pude dimensionar que es, indudablemente, un carismático y poderoso comunicador convencido de reforzar el concepto de fe y esperanza en los mexicanos; mejor aún, un extraordinario ser humano cuya vocación rebasa el límite de su responsabilidad.

En buena medida, la espiritualidad es la fuente de la divinidad que se relaciona con la búsqueda personal para encontrar el propósito de tu vida, amor, tener respeto hacia Dios, por ti y por todos los seres. En este libro, el Padre José de Jesús nos ayuda a entender conceptos bíblicos adaptados a la actualidad de nosotros, los cuales nos aportan una idea de cómo llegar a la revelación de nuestra fuerza interior, vivir momentos de luz y profundizar en nuestra sabiduría.

Con este texto, escritas tan clara y coloquialmente, quienes profesamos el catolicismo perderemos el temor de mostrar lo mejor de cada uno de nosotros para crear un mundo más amable y a salvo de tendencias hacia el odio, resentimiento, envidia, desesperanza, violencia y frustración.

Sigilosamente, este texto te llevará a poner en orden muchas de tus ideas, dudas, mitos y cuestionamientos, ayudándote a crecer en tu interior y brindándote las ganas de actuar positivamente para obtener lo mejor de ti cada nuevo día, y ese es el maravillos reto que juntos vamos a superar.

Mariano Osorio


365 días para acercarse a Dios - Semana 1


Presentación


Un pequeño paso parece poco. Pero, cuando es firme y constante, nos puede llevar a destinos jamás imaginados. Muchos son los que sueñan o desean alcanzar grandes metas, mas nunca se animan a dar el primer paso. Otros inician con entusiasmo pero, por falta de disciplina y constancia, se qudan a la mitad del camino. Y lo peor de todo es que culpan a la vida, a los demás y hasta a Dios de no haber llegado al horizonte deseado. ¿Cuántos han deseado acercarse más a Dios mediante el conocimiento y una vida espiritual, pero han sido sepultados con sus puras intenciones? Este texto es una invitación para que mediante pequeñas y variadas pero constantes lecturas puedas crecer en tu vida espiritual y, sobre todo, descubras a ese Dios que está más cerca de ti de lo que te imaginas. Comprenderás poco a poco qué es la Biblia y cómo se formó, los libros que la conforman, el simbolismo de los primeros capítulos del Génesis, el origen del pueblo judío, el sentido de los diez mandamientos, el camino por el desierto hasta la llegada a Jerusalén, los héroes y heroínas, la etapa de los reyes y profetas, el exilio a Babilonia, el regreso a Jerusalén, los libros sepienciales, los pecados capitales, la relación del Antiguo con el Nuevo Testamento, las principales palabras de Jesucristo y muchas otras cosas más.

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Semana 1

Día 1

El inicio de una nueva etap
a


Las relaciones interpersonales son hermosas. Nos hacen gozar más de los momentos felices o sentir menos dolor en los momentos tristes. Nos ayudan a levantarnos cuando hemos caído o a sentir el gozo de por ayudar a quien lo necesita.

Las relaciones también confrontan o hacen más sólidas nuestras ideas y pensamientos. Nos enriquecen porque nos hacen ver lo que antes no veíamos o, por lo menos, verlo desde otro punto de vista. Pero lo más hermoso que nos ofrecen es el crecimiento en el amor. Sin embargo, debemos reconocer que toda relación exige tiempo, esfuerzo, constancia, tolerancia y, de acuerdo con el nivel al que pretendamos llegar en ella, muchas cosas más. Lamentablemente, el hombre contemporáneo siempre dice: “¡Me falta tiempo!”. Quizás esta sea la razón por la que hay cada vez más personas solas. ¡Cuánta razón tenía el autor de El Principito, Antoine de SaintÉxupèry, cuando hizo que el zorro de la historia comentara: “Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada! Compran cosas hechas a los mercaderes. Pero como no existen mercaderes de amigos, los hombres ya no tienen amigos”. Nadie puede tener amigos si no se abre al otro y se muestra como amigo. El proceso del acercamiento no tiene por qué ser violento. Cada relación es distinta y lleva su propio ritmo. No hay por qué violentar al otro ni violentarse uno mismo, porque una verdadera relación exige respeto. Lo importante es descubrir que, en muchas ocasiones y antes que nosotros, el otro está abierto y dispuesto a iniciar la relación ofreciendo lo mejor de sí. Esto es lo que sucede entre Dios y nosotros. Desde el momento en que nos creó, quiso iniciar con nosotros un diálogo personal, una relación íntima y de amor en la que nos entrega lo mejor de sí, exigiendo, paulatinamente, lo mejor de nosotros. Sin embargo, Él respeta nuestra libertad, nuestra voluntad y nuestra decisión. Toca a nosotros responder a su invitación, decidir hasta qué grado queremos profundizar en esa relación y el nivel de confianza que queremos alcanzar. También toca a nosotros darle y darnos el tiempo diario, en forma responsable y constante, después de un año podrás ver una gran diferencia. Deseo que estos post te ayuden a gozar al gran amigo que a veces olvidas, que contribuyan a que tu Biblia no sea un simple libro de adorno o un volumen más en el librero, a que tu presencia en los ritos litúrgicos sea algo más que una simple rutina y que tu relación con el prójimo alcance niveles insospechados. Hoy es tu primer día.

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Día 2

Diferentes respuestas ante la muerte


El 28 de mayo de 2011 recibí una llamada telefónica que solicitaba mi presencia en una agencia funeraria de la Ciudad de México. Al llegar al lugar me sorprendí porque un gran grupo de periodistas me abordó con preguntas. Para mí, como sacerdote, no era usual recibir este tipo de cuestionamientos antes de celebrar una misa. Sin embargo, comprendí la razón.

Se trataba del funeral de la mamá de una famosa actriz y cantante y de sus tres hermanas, dos de las cuales fueron secuestradas en septiembre de 2002. Todos los medios querían enterarse de lo que sucedía al interior de la funeraria, como si el dolor y la impotencia provocados por la muerte de un ser querido fueran algo desconocido. De la misma manera que en cualquier capilla ardiente, la familia de la popular intérprete y sus más íntimos amigos sufrían por la irreparable pérdida. Trataban de animarse y consolarse mutuamente, mientras alguno se acercaba al ataúd con el deseo de sentir aún, físicamente, la presencia del ser amado. Durante la celebración litúrgica, recordamos las palabras de Cristo que nos hicieron agradecer al Creador por todas las bendiciones que la señora recibió en vida, y oramos por el perdón de sus pecados. Este tipo de celebraciones nos ayudan a descubrir que nadie, ni famosos, ni políticos, ni poderosos estamos exentos de experimentar el dolor, la impotencia y los límites que nos marca la muerte. Es en esos momentos cuando las ideas, los pensamientos filosóficos y las creencias se tambalean o recuperan su fuerza. Es frecuente que entonces quienes por moda, comodidad o por sentirse intelectuales dejaron a un lado la fe y renunciaron a la existencia de un Dios lleguen a cuestionarse sobre qué sucede después de la muerte. Quienes afirman que no existe el alma o el espíritu deben aceptar que al morir el cuerpo de su ser querido, éste dejó de existir para siempre y solo quedará de él un recuerdo que irá desapareciendo paulatinamente. En ese caso no tendría sentido y sería absurdo orar por un ser que ya no existe. Quienes creen, como lo afirmó Antoine Lavoisier, que la vida solo se trata de materia o energía, tiene que aceptar que la materia o energía del ahora difunto se transforma y, por lo tanto, éste dejó de ser quien era para ser algo totalmente nuevo, perdiendo su personalidad y cualquier posibilidad de relación con sus seres queridos. En este caso, tampoco tendría sentido orar o pensar que hay lazos que nos unen con aquella materia o energía que se ha transformado y dejó de ser el ser amado. Se tendría que reconocer que el ser amado desapareció y, ahora, es solo polvo, materia o energía despersonalizada. Por otra parte, quienes creen en la reencarnación, tiene que aceptar que su ser amado, al morir, nació nuevamente bajo otra apariencia terrena como vegetal, insecto, animal o, en el mejor de los casos, como un nuevo ser humano que perdió toda su personalidad y, por tanto, los lazos con sus seres queridos. A diferencia de todo lo anterior, para el cristiano, la muerte es un fenómeno natural y el límite de la vida, la oportunidad de trascender, de encontrarse con Dios e iniciar una vida eterna en plenitud. En este caso, la muerte no hace desaparecer ni la conciencia ni la individualidad del difunto. Éste, aunque viva en presencia de Dios, continúa teniendo conciencia de sí mismo. Los lazos de amor que le unían a sus seres queridos no solo permanecen, sino se hacen más fuertes y le permiten orar por ellos para que un día también lleguen a gozar de la plenitud que él disfruta. Sin embargo, para que todos podamos llegar a esa plenitud, necesitamos del esfuerzo constante y cotidiano que haga crecer y desarrollar nuestra alma y cuerpo. Hoy, en este segundo día de lectura, toma conciencia de que tú eres como este libro: tienes un principio y un fin, pero lo más importante es todo lo que puedas hacer entre esos dos puntos. Si te esfuerzas, cuando hayan pasado 363 días habrá un gran cambio en ti.





Día 3

Más que un libro una historia de salvación: la Biblia


Bitácora es el armario o caja de madera que está fijo a la cubierta de un barco, junto a la rueda del timón, para cuidar que la aguja náutica siempre se mantenga en forma horizontal. En ella se guardaba de las inclemencias un libro que conservaba la memoria de los acontecimientos del viaje.

Actualmente también se llama bitácora al cuaderno de trabajo en que estudiantes, diseñadores y trabajadores de empresas en general anotan la información fundamental, útil y necesaria para su labor. Así, los protagonistas o testigos de sucesos importantes los dejan plasmados por escrito. Podríamos comparar la Biblia con una bitácora porque el texto sagrado conserva fielmente los momentos más importantes en que Dios ha intervenido en nuestra historia. Es importante subrayar que lo escrito, antes de ser letra muerta, fue historia viva. Por lo tanto, no es importante la escritura en sí misma, sino los acontecimientos que narra o profetiza. En este sentido, la Biblia no es un libro viejo y solo parte del pasado. Por el contrario, nos recuerda que Dios actuó y sigue actuando en nuestra historia convirtiéndola en una historia de salvación. La Biblia es importante, pero no el único medio para comprender la revelación de Dios. Por ello, la Iglesia enriquece el mensaje bíblico con elementos como la historia, la arqueología, la tradición, etc. Se llama Biblia al conjunto de libros que el pueblo judío y todos los cristianos consideran sagrados porque fueron revelados por Dios. La Biblia es una pequeña biblioteca de 73 libros con un mismo mensaje: la relación entre Dios y el hombre. De hecho, la palabra Biblia se deriva del griego Biblia, plural de biblión, que significa los libros. El conjunto se divide en dos grandes partes: Antiguo y Nuevo Testamento. El primero inicia con el libro del Génesis y concluye antes de la llegada de Cristo. El Nuevo Testamento incluye los Evangelios, los Hechos de los Apóstoles, las epístolas o cartas de los Apóstoles y el Apocalipsis. El pueblo judío solo acepta el Antiguo Testamento. Para los cristianos, la parte más importante es el Nuevo Testamento. Los libros del Antiguo Testamento se escribieron originalmente en hebreo; los del Nuevo, en griego. La primera traducción se hizo al latín y después a todas las lenguas.

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Día 4

Un libro que tardó en escribirse más de mil años


La bitácora de un barco no es escrita por un solo marinero. Cada viaje y cada capitán van dejando en ella su propia impresión , colaborando en la integración de un conjunto de información valiosa. De igual manera, la vida de Dios y la historia de salvación tienen mayor duración que la vida de cualquier mortal y la trascienden.

Por ello, aunque Dios es el autor intelectual de la Sagrada Escritura, tuvo que inspirar durante varios años a diversas personas para que escribieran en su nombre. El Antiguo Testamento se escribió durante casi mil años. El Nuevo Testamento, escrito por los apóstoles de Cristo y algunos de sus colaboradores, tardó solo sesenta. Con la muerte del apóstol San Juan se terminó de escribir el último libro. Tomando en cuenta las grandes diferencias en tiempos, situaciones y personas que la escribieron, podemos encontrar en ella distintos géneros literarios. Incluye historias verdaderas y parábolas, cantos y poesías, leyes y normas, discursos y cartas, hechos históricos y anuncios del futuro. Por ello, cada libro debe leerse e interpretarse dentro de su propio contexto. Es necesario auxiliarse de materias complementarias como la historia, la arqueología, la tradición, etc. La Biblia católica tiene 73 libros. 46 en el Antiguo Testamento y 27 en el Nuevo Testamento. Algunos grupos religiosos, llamados también protestantes, tienen incompleta la Biblia porque en lugar de los 46 libros del Antiguo Testamento, solo tienen 39. Les faltan los libros de Tobit o Tobías, Judith, 1 Macabeos, 2 Macabeos, Eclesiástico, Sabiduría y Baruc. Además, no reconocen algunas partes de los libros de Ester y de Daniel. A esos libros se les llama “deuterocanónicos”. Por eso, para tener una Biblia católica completa, hay que fijarse que tenga también los libros “deuterocanónicos”. La mejor manera para comenzar a leer la Biblia es iniciar por el Nuevo Testamento: los Evangelios, Hechos de los Apóstoles y las Cartas o Epístolas. Estos libros son tan claros y sencillos que, para su comprensión, no necesitan de mayor explicación. Para comprender los del Antiguo Testamento y el libro del Apocalipsis se requiere de un estudio particular o un acompañante especial. Recordemos que es necesario conocer los distintos momentos históricos, la cultura de cada tiempo y los signos que los acompañan. La Biblia, como un libro de lectura personal, será siempre de gran ayuda para la vida espiritual y la formación de la propia fe; sin embargo, para no caer en errores o falsas interpretaciones, necesitamos ayuda y orientación.

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Día 5

Un mapa inútil (cuento)


Hubo una vez un rey que, antes de fallecer, decidió enterrar todo su tesoro en una determinada isla. El monarca quería premiar con ello a las personas que, llevada por la sabiduría, el valor, la constancia y la tenacidad, se lanzara en su búsqueda.

Antes de morir, dibujó sobre pergamino dos mapas que permitirían localizar el sitio del escondite. En ellos indicó con mucho cuidado los puntos cardinales y todos los detalles de referencia: montañas, ríos e incluso las siete palmeras que indicaban el lugar exacto. Luego, colocó cada uno de los mapas dentro de pequeños cofres de madera. Uno lo hizo flotar sobre el lago del sur y el otro en el mar del norte. Después de algunos años los cofres llegaron a distintas orillas. Uno se conservó íntegro, pero el otro fue descubierto por un ratón de campo que se alimentó de algunas de sus partes. Poco tiempo después, los encontraron, en distintas partes del mundo, dos exploradores: Serorre y Dadrev. El joven Serorre inició el camino desde el sur. Siguiendo las indicaciones del mapa mutilado por el ratón llegó rápidamente a la isla del tesoro, cruzó la montaña de fuego y el río plateado. Sin embargo, aunque estuvo muy cerca, nunca pudo encontrar el cofre lleno de riquezas. El explorador hizo muchas excavaciones en vano, pues siempre erró. Al mapa mutilado por el ratón, le faltaban las siete palmeras que indicaban el lugar preciso. Serorre regresón a su pueblo y contó a todos las maravillas que había visto en su viaje, presumió su cercanía con el lugar del tesoro, pero nunca pudo gozarlo. Pocos días después llegó a la isla Dadrev, quien había iniciado el recorrido desde las orillas del mar del norte. Con el mapa completo encontró fácilmente el tesoro. Desde ese día no solo pudo compartir sus experiencias del viaje y describir las maravillas de la isla sino, también, el tesoro mismo.





Día 6

Los libros de la Biblia y sus abreviaturas


Inicialmente, los libros de la Biblia no tenían capítulos ni versículos. Esto dificultaba que los estudiosos pudieran hacer referencias precisas a un determinado texto. Para facilitar la búsqueda de una determinada cita fue necesario dividir los libros en capítulos y versículos.

La Biblia muestra los capítulos con números grandes, y los versículos, con pequeños. Cuando se cita un texto, se indica primero el libro, luego el capítulo y, después, separados por una coma o dos puntos, los versículos. Cuatro ejemplos de citas: Génesis 1, 10 significaría: capítulo uno del Génesis, versículo 10. Éxodo 5, 7-20 significaría: capítulo quinto del Éxodo, versículos del siete al veinte. Levítico 4, 4.12 significaría: capítulo cuatro del Levítico, versículo 4 y luego se salta al versículo doce. Lucas 8, 12ss significaría capítulo 8 del evangelio de Lucas, versículo 12 y todos los siguientes hasta el final del capítulo. Para facilitar la cita de los libros se inventaron también abreviaturas. Algunas ofrecen dos posibilidades. Las más frecuentes son:

PENTATEUCO

Génesis – Gén.
Éxodo – Éx.
Levítico – Lv. o (Lev)
Números – Nm. o (Núm)
Deuteronomio – Dt

LIBROS HISTÓRICOS

Josué – Jos.
Jueces – Jc. o (Jue)
Rut – Rt.
Samuel, 1 y 2 – 1 S. (Sam), 2 S
Reyes, 1 y 2 – 1 R. (Re), 2 R
Crónicas, (Paralipómenos) – 1 y 2 – 1 Cró. (Par), 2 Cro
Esdras – Esd.
Nehemías – Ne. o (Neh)
Tobías – TB. O (Tob)
Judith – Jdt.
Ester – Est.
Primero de los Macabeos – 1 M. o (Mac)
Segundo de los Macabeos – 2M. o (Mac) 1

LIBROS POÉTICOS Y SAPIENCIALES

Job – Jb. o (Job)
Salmos – Sal.
Proverbios – Pr. o (Prov)
Eclesiastés (Qohélet) - Qo. o (Ecl)
Cantar de los cantares – Ct. o (Cant)
Sabiduría – Sb. o (Sap)
Eclesiástico (Sirácide) Eclo. o (Si).

LIBROS PROFÉTICOS

Isaías – Is.
Jeremías – Jr. O (Jer)
Lamentaciones de Jeremías – Lm. o Lam.
Baruc – Ba. o (bar)
Ezequiel – Ez.
Daniel – Dn. o (Dan)
Oseas – Os.
Joel – Jl.
Amós – Am.
Abdías – Ab. o (Abd)
Jonás – Jon.
Miqueas – Mi. o (Miq)
Nahún – Na. o (Nah)
Habacuc – Ha. o (Hab)
Sofonías – So. o (Sof)
Ageo – Ag.
Zacarías – Za. o (Zac)
Malaquías – Ml. o (Mal)

NUEVO TESTAMENTO (27 LIBROS)

EVANGELIOS


Mateo – Mt.
Marcos – Mc.
Lucas – Lc.
Juan – Jn.
Hechos de los Apóstoles – Hch. o Act.

EPÍSTOLAS
De San Pablo


Romanos – Rm. o (Rom)
Primera Corintios – 1 Co. o (Cor)
Segunda Corintios – 2 Co. o (Cor)
Gálatas – Ga. o (Gál)
Efesios – Ef.
Filipenses – Flp.
Colosensesj – Col.
Primera Tesalonicenses – 1 Ts. o (Tes)
Segunda Tesalonicenses – 2 Ts. o (Tes)
Primera Timoteo – 1 Tm. o (Tim)
Segunda Timoteo – 2 Tm. o (Tim)
Tito – Tt. o (Tt)
Filemón – Flm.
Hebreos – Hb. o (Heb)

Otras epístolas
Santiago – St. o (Sant)
Primera Pedro – 1 P. o (Pe)
Segunda Pedro – 2 P. o (Pe)
Primera Juan – 1 Jn.
Segunda Juan – 2 Jn.
Tercera Juan – 3 Jn.
Judas – Judas o (Jds)
Apocalipsis – Ap.

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Día 7

¿Ciencia o fe?


Cuando yo cursaba los estudios de secundaria y preparatoria, comenzaron a chocar en mi mente las diferencias entre los conocimientos aprendidos en la escuela y en el catecismo de la Iglesia. Me preguntaba: ¿A quién hacerle caso? ¿A la Iglesia o a la ciencia?

Ciertamente la Iglesia no daba reconocimientos académicos ni títulos, por lo que comencé a pensar que en la escuela me enseñaban la verdad y en el catecismo me habían mentido. Por una parte, la ciencia me decía –aunque sin pruebas- que Dios no existía y, aunque los intelectuales no podían probar la no existencia de Dios, exigían que los creyentes comprobáramos su existencia. Sin embargo, como parecía estar de moda ser ateo y uno parecía más intelectual y rebelde, me dejé llevar por esta tendencia. Ser estudiante era casi sinónimo de ser ateo y de rechazar todo lo que sonara a espiritualidad o lo que no se pudiera ver. Más adelante, descubrí que hay muchas cosas que existen y, sin embargo, no se pueden ver. Descubrí que no todo es material y comencé a abrir una puerta a la fe. Cuando mis profesores hablaban del universo, en mi mente seguía una inquietud: ¿Quién o qué había creado el universo? Los maestros hablaban de la explosión del Big Bang o evolución, pero siempre quedaba una misma pregunta: ¿Qué había antes del Big Bang o qué fue lo que hizo que todo comenzara a evolucionar a partir de cierto momento? La ciencia puede dar un punto de vista a partir de la existencia de las cosas pero carece de elementos para afirmar qué existía en el principio o qué fue el principio de todo. Es curioso, de niño creía solo en la fe, luego solo en la ciencia y con el paso del tiempo pude descubrir que la ciencia no puede responder a todas las interrogantes. Por lo tanto, decidí ampliar mi visión del mundo y regresé a una fe más madura, con fundamento. Descubrí que Aristóteles, el famoso filósofo griego que vivió unos 300 años antes de Cristo, respondía a mi interrogante sobre el origen del mundo efirmando que en el mundo de la naturaleza hubo, desde el inicio, un primer motor (lo que da movimiento) que transmitió el movimiento a todas las cosas naturales y a quien nada mueve. Dice que este motor inmóvil (mueve todo pero él no se mueve) es eterno (vive desde siempre y para siempre. No tiene principio ni final), inmutable (no cambia, siempre permanece igual) y acto puro (en Dios no hay nada “posible”, es decir, en él todo es real, todo es presente, nada es futuro. Es acto puro.) Con estas palabras, el sabio Aristóteles identifica a ese primer motor o motor inmóvil con Dios. Esta demostración de la existencia de Dios recibe el nombre de “prueba por el movimiento” y la expone en el libro VIII de su Física y en el libro XII de Metafísica, siendo un claro antecedente de la prueba por el movimiento que más tarde encontraremos en Santo Tomás. Es interesante mencionar que, con este elemento y muchos otros más, descubrí que la ciencia y la fe tiene sus propios límites y entendí que no hay incompatibilidad entre ellas. La ciencia puede responder a muchos cómos pero no a los porqués. Un ejemplo: la ciencia puede decir cómo se originó tu vida y la mía, pero no puede decirnos para qué nacimos y cuál es el sentido de nuestra vida.


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