En el año 2007, el director de teatro Federico Herrero, dictó una conferencia en la Facultad de ciencias sociales de la ciudad de Buenos Aires, tema:-dirección y puesta en escena-, de la conferencia citada, conceptos.
Federico Herrero comienza la conferencia con la siguiente afirmación: -nunca he creído en una verdad única, ni propia ni ajena-.
Creo que todas las escuelas, todas las teorías pueden ser válidas en determinado lugar, en determinado momento.
Pero a la vez he descubierto que uno sólo puede vivir si posee una absoluta y apasionada identificación con un punto de vista.
Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, y vamos cambiando y el mundo va cambiando, los objetivos se modifican y los puntos de vista cambian. Cuando reflexiono sobre tantos años de ensayos escritos, de ideas expresadas en infinidad de lugares, en incontables ocasiones, hay algo que me golpea con contundente certeza.
Para que cualquier punto de vista sea útil, uno debe comprometerse con él totalmente.
No obstante, al mismo tiempo, hay una voz interior que nos murmura: -No te lo tomes tan en serio-.
Trabaja con fuerza.
Cuando comienzo a trabajar una obra, empiezo con una profunda intuición, sin forma, que es como un aroma, un color, una sombra.
Ésa es la base de mi trabajo, así me preparo para los ensayos cada vez que monto una obra. Hay una intuición sin forma que es mi relación con la obra.
Es la convicción que tengo de que dicha obra debe ser hecha hoy; sin esa convicción no puedo hacerla. No tengo técnica. Si estuviera en un concurso donde me dieran una determinada situación dramática y me dijeran que la pusiera en escena, no sabría por dónde empezar. Podría aplicar una suerte de síntesis de técnicas y algunas ideas elaboradas a partir de mi propia experiencia en la puesta en escena, pero no serviría de mucho. No poseo noción alguna de estructura para poner en escena una obra, porque trabajo a partir de aquella sensación vaga y amorfa; a partir de ella comienzo los preparativos.
Ahora: hablar de preparativos significa que estoy poniéndome en marcha en pos de esa idea.
Hasta que, gradualmente, de todo ello surge la forma, una
forma que habrá de ser modificada y puesta a prueba, pero que, de todos modos, ya ha emergido.