Mis hermosos caballos
Que tu recuerdo se ahogue tibio
y que el viento se trague tu nombre.
Que la aldaba de la casa en que te loan
permanezca siempre quieta.
Porque has creado el bien
pero también el mal.
Deberías, como Sade dijo,
aparecer glorificado junto al sol
para revelar tu existencia
intangible y cobarde.
Ni siquiera así,
brillando en lo más alto,
te vendería mis hermosos caballos.