Federico Herrero, director de teatro, considera al personaje, como determinante en la estructura dramática, concepto en trabajo de investigación, presentado en el año 1987, en el Teatro Escuela Central.
El personaje
Piedra fundamental de la estructura teatral, el estudio del personaje encuentra lugar preponderante en todos los libros de teoría teatral.
No existe, obra sin personaje, razón por la cual, su inclusión en cualquier modelo de construcción dramática, se da por descontado.
Hay sin embargo, algunos presupuestos, tácitamente aceptados por los teóricos del arte teatral.
El término personaje abarca, generalmente, el ámbito particular del personaje naturalista, cuya manifestación más acabada la podemos encontrar en el moderno drama psicológico.
Este personaje, definido sociológicamente, poseedor de una identidad psicológica y moral similar a la de los hombres, es un efecto de persona y como tal, es aproximado, para su construcción, con variables idénticamente realistas.
Cabe destacar que el personaje naturalista no agota en ningún modo el inventario de los grandes personajes dramáticos, ni del teatro ni del cine.
Una segunda distinción, en general eludida en los manuales, preve la diferenciación entre lo que Herrero denomina personaje leído y personaje visto, diferencia que remite, en su vertiente de escritura, a la existente entre el personaje creado para ser leído (personaje del guión) y el personaje encarnado por el actor e integrado al filme.
El personaje inventado por el dramaturgo participa de algún modo de una doble realidad, compleja y, en cierto modo, inaprensible: es, inevitablemente, un efecto de texto y también, una invención significa que reproduce, en un grado imposible de identificar -a no ser a través de la subjetividad del escritor- el producto de una puesta en escena imaginaria que tiene lugar en la mente del creador.