Este es un relato que escribí hace un año y lo tenía perdido por ahí... Espero que os guste.
Allí lo vi... Sentado en el suelo contra una pared blanca, como siempre.
Él había dejado los estudios hace años, él era de calle como solía decir. Su madre no sabía que hacer con él porque tampoco quería trabajar y el dinero que tenia era más que nada sacado de su pequeña plantación de marihuana. Él vivía a su libre albedrío, haciendo lo que quería cuando quería. No tenia problemas con nadie, nunca tubo un enemigo. Vivía sin preocupaciones.
Fue mi mejor amigo de la infancia, aun recuerdo cuando jugábamos con la tierra en el parque. Cuando jugábamos con la pelota... Pero esos tiempos pasaron y ya de ello solo queda el recuerdo.
Recuerdo el último día que lo vi, allí sentado. Entre sus labios tenia un pequeño porro a medio terminar. Recuerdo el rico olor de la maría quemada y esa espesa nube que salia de su boca. Estaba tranquilo, como siempre. Lo vi desde la otra acera, aun estaba un poco lejos de él como para saludarlo. No se de donde aparecieron, pero de pronto apareció la policía. Lo vi levantarse y salir corriendo, pero estaba demasiado drogado como para dar dos pasos sin tropezar. No lo vio. Cruzo la carretera y no lo vio. Un seat ibiza negro como el carbón paso por encima suya. Mi corazón dio un vuelco cuando vi un reguero de sangre corriendo por el asfalto. Fuí corriendo hasta el coche gritando su nombre. Cuando llegue a su lado su mirada estaba vacía, había perdido todo el brillo que antes tenían esos ojos marrones. Aun le quedaba un aliento. Me miró y en sus últimas palabras me dijo:
-Perdóname por no decírtelo antes, te qui...
No llego a decirme lo que sentía.
Ese día derramé tantas lágrimas como gotas caen en la tormenta. Desde entonces esa pared ya no es blanca. Ahora esta teñida por el color del recuerdo.
Gracias por leer. Más relatos en mi blog personal:
Allí lo vi... Sentado en el suelo contra una pared blanca, como siempre.
Él había dejado los estudios hace años, él era de calle como solía decir. Su madre no sabía que hacer con él porque tampoco quería trabajar y el dinero que tenia era más que nada sacado de su pequeña plantación de marihuana. Él vivía a su libre albedrío, haciendo lo que quería cuando quería. No tenia problemas con nadie, nunca tubo un enemigo. Vivía sin preocupaciones.
Fue mi mejor amigo de la infancia, aun recuerdo cuando jugábamos con la tierra en el parque. Cuando jugábamos con la pelota... Pero esos tiempos pasaron y ya de ello solo queda el recuerdo.
Recuerdo el último día que lo vi, allí sentado. Entre sus labios tenia un pequeño porro a medio terminar. Recuerdo el rico olor de la maría quemada y esa espesa nube que salia de su boca. Estaba tranquilo, como siempre. Lo vi desde la otra acera, aun estaba un poco lejos de él como para saludarlo. No se de donde aparecieron, pero de pronto apareció la policía. Lo vi levantarse y salir corriendo, pero estaba demasiado drogado como para dar dos pasos sin tropezar. No lo vio. Cruzo la carretera y no lo vio. Un seat ibiza negro como el carbón paso por encima suya. Mi corazón dio un vuelco cuando vi un reguero de sangre corriendo por el asfalto. Fuí corriendo hasta el coche gritando su nombre. Cuando llegue a su lado su mirada estaba vacía, había perdido todo el brillo que antes tenían esos ojos marrones. Aun le quedaba un aliento. Me miró y en sus últimas palabras me dijo:
-Perdóname por no decírtelo antes, te qui...
No llego a decirme lo que sentía.
Ese día derramé tantas lágrimas como gotas caen en la tormenta. Desde entonces esa pared ya no es blanca. Ahora esta teñida por el color del recuerdo.
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