InicioArteMemorias de Aaron O'Neill: Una carta (Cuento Propio)

Memorias de Aaron O'Neill: Una carta (Cuento Propio)

Arte1/5/2014




Capítulo II: Una carta






¡Qué resaca, y qué sorpresa! No podía creer que no hubiera aguantado un mínimo de whisky, a mis cuarenta y tres años cumplidos en el pasado mes de julio. Traté de levantarme de la cama, cuyas sábanas y frazadas se encontraban revueltas en el piso, junto con la botella de Jack Daniel's casi llena. Me vestí y fui hacia el baño para afeitarme. Luego crucé la puerta de mi habitación y bajé las escaleras para después de atravesar el living llegar a la cocina, donde estaba desayunando mi familia.

—Te llegó una carta, Aaron –me saludó mi esposa.
—Buenos días para ti también, Diane –le respondí en seco.
—¡Buenos días, papi! –me dijo cálidamente la pequeña Helen.
—Aquí tienes tu carta, viejo –me comentó Hugo mientras me daba la dichosa carta.

Reconocí ese sello, recuerdo que tenía ese olor parecido al que uno siente segundos antes de explotar una granada al frente suyo, un jaque mate sin escapatoria.

—La leeré después. No tengo hambre, voy a ver televisión.
—Está bien, querido.
—Permiso.

Sentado en el sillón del living, escuché las noticias.
“Hace tres días se registró un gran huracán que azotó la costa noroeste de nuestra Nación y en este momento tenemos los detalles de lo que dejó el increíble suceso. Este fue catalogado como el más fuerte de los últimos catorce años. Hubo cuarenta y seis muertos como resultado de las fuertes lluvias y deslizamientos de tierra. Especialistas creen que el daño estimado fue entre doscientos treinta y doscientos ochenta millones de dólares. Ampliaremos”(2) .

—¡Adiós papá! –me gritaron los chicos desde la puerta de casa.
—Adiós Aaron, cuídate querido. Estoy en la casa de los Bickle.
—¡Hasta luego! –les contesté desde el sofá.
Apenas pegaron el portazo, apagué el televisor.


Abrí la carta y en voz alta leí:

—“Norma-tivas pa-ra se…ser un hom-bre”.
—Déjame leer a mí Aaron, todavía te falta mucho para leer de corrido, pero para tu edad, vas avanzando muy rápido –me interrumpió Eugene.

“Normativas para ser un Hombre
1.Amar, cuidar y defender a la patria ante cualquier ataque producido en el interior o exterior de la misma.
2.Seguir el Presbiterianismo(3), practicarlo fervorosamente.
3.Amar y cuidar a tu familia. A tus hijos tendrás que educarlos bajo las normas de esta carta.”

“La verdad que sabiendo como era nuestro padre, me esperaba una carta más larga”, me dijo Eugene mientras la transcribía, sentado sobre una vieja silla de madera, y yo con la poca experiencia que tenía no supe comprender la gran responsabilidad que él estaba llevando. Si hubiera mirado más detenidamente a esa borrosa imagen rústica, podía ver como mi hermano escribía nuestros destinos. La pluma desgastada que sostenía sobre su polvorienta mano derecha quemó en nuestros cuerpos el deseo ferviente de nuestro padre. Que seamos como él.

La tía Meredith venía cantando desde el almacén una canción que será la melodía que me seguirá desde ahora en adelante. Con un sencillo silbido al ritmo del folk, entraba en la casa Meredith diciendo:


“Carry me back to old Virginny,
There's where the cotton and the corn and taters grow,
There's where the birds warble sweet in the spring time,
There's where this old darky's heart am long to go.”(4)

—¡Tía, tía! ¿Qué estás cantando? –le pregunté entusiasmado.
—“Carry me back to old Virginny”, una canción sobre este Estado –me respondió–. ¿Ya leyeron la carta?
—Sí, tía.
—Entonces, pequeño Aaron, ¿Me la puedes decir?
—Eh, decía algo más o menos así…


“Citación:
Se requiere la presencia del Señor Aaron O’Neill en la Agencia Central de Inteligencia el día miércoles 17 de octubre.

Sobre el tema de la citación se le informará una vez se encuentre con los directivos. Un auto Chevrolet Delray negro lo pasará a buscar por su domicilio a las ocho horas a.m. Recuerde siempre de pedirles las respectivas identificaciones a las personas que lo busquen.

Se le recuerda que esta notificación es confidencial y no se le debe revelar a ningún tercero.”

“Mierda” pensé después de leerla. Esperaba que fuera un rollo bien gordo para sacarme de mi descanso. Guardé la carta en un cajón de mi dormitorio y me quedé mirando por la ventana a las numerosas nubes que cubrían el cielo tiñendo el lunes en una escala de grises. No sabía que no desprenderme de esta carta y de las obligaciones de la Agencia me conduciría a donde estoy ahora, pero esta notificación me ponía en una situación de zugzwang(5).




2) Conocido como “Columbus Day Storm of 1962” o “Tifón Frida” fue un ciclón que afectó la costa pacífica noroeste de Estados Unidos el 12 de octubre de 1962.

3) El presbiterianismo es una rama del protestantismo fundada en Escocia en el año 1560.

4)“Carry me back to Old Virginny” (Llévame de vuelta a la vieja Virginia) es una canción escrita por James A. Bland en 1878. Más tarde, desde 1940 a 1997 fue canción estatal de Virginia.

5)Es una posición de ajedrez, se dice cuando un jugador está en zugzwang si cualquier movimiento implica la obligación de realizar una jugada que provoca empeorar su situación, y de forma particular perder la partida.
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