Chisme sin moraleja.
-Dale Humberto contame algo, una de esas historias con moralejas que sabes relatar tan bien.
-Todavía no, necesito embriagarme mas-dijo Humberto, bebiendo un trago de cerveza.
-¡Hu! Dale, contame algo.
-Veo que no podré beber tranquilo hasta que te cuente algo.
-Veo que me conoces muy bien.
-¿Qué quedes que te cuente?
-No se, cualquier cosa. Alguna parábola de las que haces.
-Esta bien-dijo Humberto, luego apuro el vaso a sus labios, hizo una larga pausa casi reflexiva. Le gustaba contar historias.
-Dale Humberto-lo apuro su amigo.
-El otro día estaba con unos amigos bebiendo en el quiosco del viejo Fermín ¿Sabes cual te digo?
-Si.
-Bueno, estábamos tomando unas cervezas y de repente se estaciono un Fiat 147 en la calle, nosotros estábamos en la vereda. Se bajo el vidrio y apareció la cara de el Gordo Tony ¿Sabes cual es?
-Si el Tony, el gordito rubiecito, el que es policía.
-Ese mismo, yo lo conozco hace mucho. Me llamo, me acerque a la ventanilla del auto.
-¿Qué quería?
-Que le solucionara un problemon que tenia. Había salido del trabajo y se había juntado con una amante.
-¡¿Con una amante?! Pero si tiene una mujer hermosa.
-Pienso exactamente lo mismo, pero bue…El problema era que la mina esta, la amante, le había hecho un chupón en el cuello y no podía llegar así a la casa, imagínate tiene familia.
-¡No! ¿Y que paso?
-Estaba muy preocupado, me pregunto que podía hacer, yo no sabia que decirle. Le dije que se lo podía maquillar y ocultarlo, aunque era bastante grande, pero se negó, puesto que su esposa no es idiota y se daría cuenta. Viste que las mujeres te huelen de arriba abajo.
-Si, se hubiera dado cuenta ¿Qué hicieron?
-Estuve pensando un rato, aunque sus sollozos me molestaban, le dije que podía hacerse un corte en el cuello, y decirle a su esposa que se había peleado en la calle con algún ladrón, no se, cualquier cosa.
-¿No pensaste nada mejor?
-No, la esposa lo estaba llamando hacia rato, así que decidimos que era lo mejor. Saco una pequeña navaja que tenía y me pidió que fuera yo quien lo cortara, te podrás imaginar, yo estaba muy borracho.
-¿Lo hiciste?
-No me quedaba otra, lo empecé a lastimar despacio con la navaja hasta que logre cortarlo, te digo que se disimulaba bastante bien el chupón. Mientras me agradecía y se limpiaba la sangre del cuello me mostró las fotos que tenia en el celular, las que se había sacado con la amante.
-Que hijo de puta ese Tony ¿Era linda la mina?
-¡No! Al lado de la esposa que tiene el gordo era un bagre. Le recomendé que las borrara cuanto antes, entonces lo llamo su mujer, atendió y me dijo que debía irse. Que loco ¿No?
-¿Y la moraleja cual es?
Mientras Humberto pensaba en la moraleja de la historia, la puerta del bar se abrió, y vieron entrar al gordo Tony. Se acerco a Humberto y lo saludo.
-¿Qué paso Gordo con lo del chupón?-pregunto Humberto.
-Todo mal, no sabes. Mi mujer se dio cuenta.
-¿Pero como?
-Por las fotos, me olvide borrarlas.
-¡Te dije que las tenias que borrar!
-Ya es tarde para lamentaciones, tuvimos una pelea muy fuerte, se fue a la casa de la madre, y se llevo a los chicos. Ahora me va a pedir el divorcio y seguramente le tendré que pasar alguna manutención por los chicos.
-Bueno Tony, son tus hijos.
-Ese no es el problema, el problema es que perdí el trabajo, la madre de mi esposa hablo con mi jefe y le contó lo sucedido, es una mina con buenos contactos, me despidieron.
-No lo puedo creer.
-Yo tampoco-dijo el Gordo Tony saliendo del bar con una cara amargada que necesitaba una buena afeitada.
-Pobre tipo-dijo Humberto a su amigo.
-Si, la verdad, pero sigo sin saber cual es la moraleja.
-Creo que yo tampoco.
-Bueno no importa, contante otra-pidió su amigo.
Humberto apuro el vaso a sus labios e hizo una larga pausa casi reflexiva. Le gustaba contar historias.
FIN.
Para vos gordo boton, espero que termines igual que el vago del cuento, por formar parte de la milicia mendocina y no saber valorar a la mujer que tenes, imbecil
-Dale Humberto contame algo, una de esas historias con moralejas que sabes relatar tan bien.
-Todavía no, necesito embriagarme mas-dijo Humberto, bebiendo un trago de cerveza.
-¡Hu! Dale, contame algo.
-Veo que no podré beber tranquilo hasta que te cuente algo.
-Veo que me conoces muy bien.
-¿Qué quedes que te cuente?
-No se, cualquier cosa. Alguna parábola de las que haces.
-Esta bien-dijo Humberto, luego apuro el vaso a sus labios, hizo una larga pausa casi reflexiva. Le gustaba contar historias.
-Dale Humberto-lo apuro su amigo.
-El otro día estaba con unos amigos bebiendo en el quiosco del viejo Fermín ¿Sabes cual te digo?
-Si.
-Bueno, estábamos tomando unas cervezas y de repente se estaciono un Fiat 147 en la calle, nosotros estábamos en la vereda. Se bajo el vidrio y apareció la cara de el Gordo Tony ¿Sabes cual es?
-Si el Tony, el gordito rubiecito, el que es policía.
-Ese mismo, yo lo conozco hace mucho. Me llamo, me acerque a la ventanilla del auto.
-¿Qué quería?
-Que le solucionara un problemon que tenia. Había salido del trabajo y se había juntado con una amante.
-¡¿Con una amante?! Pero si tiene una mujer hermosa.
-Pienso exactamente lo mismo, pero bue…El problema era que la mina esta, la amante, le había hecho un chupón en el cuello y no podía llegar así a la casa, imagínate tiene familia.
-¡No! ¿Y que paso?
-Estaba muy preocupado, me pregunto que podía hacer, yo no sabia que decirle. Le dije que se lo podía maquillar y ocultarlo, aunque era bastante grande, pero se negó, puesto que su esposa no es idiota y se daría cuenta. Viste que las mujeres te huelen de arriba abajo.
-Si, se hubiera dado cuenta ¿Qué hicieron?
-Estuve pensando un rato, aunque sus sollozos me molestaban, le dije que podía hacerse un corte en el cuello, y decirle a su esposa que se había peleado en la calle con algún ladrón, no se, cualquier cosa.
-¿No pensaste nada mejor?
-No, la esposa lo estaba llamando hacia rato, así que decidimos que era lo mejor. Saco una pequeña navaja que tenía y me pidió que fuera yo quien lo cortara, te podrás imaginar, yo estaba muy borracho.
-¿Lo hiciste?
-No me quedaba otra, lo empecé a lastimar despacio con la navaja hasta que logre cortarlo, te digo que se disimulaba bastante bien el chupón. Mientras me agradecía y se limpiaba la sangre del cuello me mostró las fotos que tenia en el celular, las que se había sacado con la amante.
-Que hijo de puta ese Tony ¿Era linda la mina?
-¡No! Al lado de la esposa que tiene el gordo era un bagre. Le recomendé que las borrara cuanto antes, entonces lo llamo su mujer, atendió y me dijo que debía irse. Que loco ¿No?
-¿Y la moraleja cual es?
Mientras Humberto pensaba en la moraleja de la historia, la puerta del bar se abrió, y vieron entrar al gordo Tony. Se acerco a Humberto y lo saludo.
-¿Qué paso Gordo con lo del chupón?-pregunto Humberto.
-Todo mal, no sabes. Mi mujer se dio cuenta.
-¿Pero como?
-Por las fotos, me olvide borrarlas.
-¡Te dije que las tenias que borrar!
-Ya es tarde para lamentaciones, tuvimos una pelea muy fuerte, se fue a la casa de la madre, y se llevo a los chicos. Ahora me va a pedir el divorcio y seguramente le tendré que pasar alguna manutención por los chicos.
-Bueno Tony, son tus hijos.
-Ese no es el problema, el problema es que perdí el trabajo, la madre de mi esposa hablo con mi jefe y le contó lo sucedido, es una mina con buenos contactos, me despidieron.
-No lo puedo creer.
-Yo tampoco-dijo el Gordo Tony saliendo del bar con una cara amargada que necesitaba una buena afeitada.
-Pobre tipo-dijo Humberto a su amigo.
-Si, la verdad, pero sigo sin saber cual es la moraleja.
-Creo que yo tampoco.
-Bueno no importa, contante otra-pidió su amigo.
Humberto apuro el vaso a sus labios e hizo una larga pausa casi reflexiva. Le gustaba contar historias.
FIN.
Para vos gordo boton, espero que termines igual que el vago del cuento, por formar parte de la milicia mendocina y no saber valorar a la mujer que tenes, imbecil

