Si alguna vez fui afortunado en una noche explosiva, donde el fuego del olimpo rizo mis emociones, chamosquiado por la barbarie absoluta, y en efecto superficial, sintiendo las correas apretando mas y mas las culpas del olvido. Y yo lo recuerdo al borde de los caminos, poblado de flores y recuerdos amanecidos de hojas secas. Pero me habian condenado a arder sin fin en una danza siniestra, ahogado en los vicios y sintiendo mis manos acalambradas por la rutina intensiva de la autocompacion asistida, rodeado de lenguas y gritos que al fin de cuentas, eran nada. El sobervio reloj continuaba girando, marcando con sus agujas mis ultimos momentos, destruyendo las luces intermitentes de cada esquina, en el lugar mas recondito y oscuro, donde solo asi gritaba y gemia por dentro.
De mis raices tenia algo de desencia inculcada, quiza la familia o el trabajo, en cualquier caso, inentendible, y misterioso, solte mis amarras y como un barco ebrio bogue por ahi de esquina en esquina, buscando algo, no recuerdo que.
Desde la edad de la ternura recuerdo algunos vicios, y esos vicios ahora me maltrataban, mal agradecidos por haberlos cultivado por anios, me deje caer hacia aquellos rincones, y nada sucedio, resulta que solo yo tenia algo que ocultar ahi. Pero sin ninguna importancia, continue apesar de la negacion que en consecuencia, solto sus negativas ramas sobre mi pena, asiendo asi algo como culpa.
Los saltos eran como los de un ejercito enfurecido y yo me habia detenido a lamer las espadas que me decapitarian, aquella agua vital baniaba mis dedos, pero aposte con la muerte y perdi, para mi fortuna. Pero la belleza era amarga, nada era dulce, nisiquiera los sentimientos guardados que florecian desde mi infancia, nada. Todo aqui estaba amargo y rancio, talvez volar por los campos de almas buscando la fuente sentimental de mi anti amorio, pero incluso asi tampoco pude encontrar la respuesta.
Los martires del atardecer y las lluvias de suenios primaverales, calidos, pero inestables. Los fusileros que han aparecido para domesticarme, y yo los invite a fusilarme contra el muro que rezaba <nazi muerto, punk contento> y no lo hisieron, prefirieron llevarme prisionero. Pero como un reo escandaloso, descendi por los caminos poblados de cucarachas de aquel lugar y me tope con la lengua mas colmada de alcohol de la noche.
Podrian ser como las 5 o las 6 quien sabe? incluso los rezos que dormian al costado de las calles estaban confundidos, asi que parti de ahi y abandone la divercion autodestructiva de agonizar en un tardio extasis. Y en los asfaltos llenos de baches enojadizos, mis despedidas sonaban a demencia sobre el amanecer de un sabado nublado, con las gotas de reencor esperandome sobre cada nuve y asi llegue. Y al fin me desperte, con el sonido de la lluvia.
De mis raices tenia algo de desencia inculcada, quiza la familia o el trabajo, en cualquier caso, inentendible, y misterioso, solte mis amarras y como un barco ebrio bogue por ahi de esquina en esquina, buscando algo, no recuerdo que.
Desde la edad de la ternura recuerdo algunos vicios, y esos vicios ahora me maltrataban, mal agradecidos por haberlos cultivado por anios, me deje caer hacia aquellos rincones, y nada sucedio, resulta que solo yo tenia algo que ocultar ahi. Pero sin ninguna importancia, continue apesar de la negacion que en consecuencia, solto sus negativas ramas sobre mi pena, asiendo asi algo como culpa.
Los saltos eran como los de un ejercito enfurecido y yo me habia detenido a lamer las espadas que me decapitarian, aquella agua vital baniaba mis dedos, pero aposte con la muerte y perdi, para mi fortuna. Pero la belleza era amarga, nada era dulce, nisiquiera los sentimientos guardados que florecian desde mi infancia, nada. Todo aqui estaba amargo y rancio, talvez volar por los campos de almas buscando la fuente sentimental de mi anti amorio, pero incluso asi tampoco pude encontrar la respuesta.
Los martires del atardecer y las lluvias de suenios primaverales, calidos, pero inestables. Los fusileros que han aparecido para domesticarme, y yo los invite a fusilarme contra el muro que rezaba <nazi muerto, punk contento> y no lo hisieron, prefirieron llevarme prisionero. Pero como un reo escandaloso, descendi por los caminos poblados de cucarachas de aquel lugar y me tope con la lengua mas colmada de alcohol de la noche.
Podrian ser como las 5 o las 6 quien sabe? incluso los rezos que dormian al costado de las calles estaban confundidos, asi que parti de ahi y abandone la divercion autodestructiva de agonizar en un tardio extasis. Y en los asfaltos llenos de baches enojadizos, mis despedidas sonaban a demencia sobre el amanecer de un sabado nublado, con las gotas de reencor esperandome sobre cada nuve y asi llegue. Y al fin me desperte, con el sonido de la lluvia.