Asco
¿Por que esta condena?,
de compartir el asco,
el andar errante, el anatema,
de la lucha eterna con el mismo casco.
Si el que vive solo vive en él,
y yo vivo allá en la lejanía,
esquivo ante su larga letanía,
sabiendo que para mi solo es aquel.
¿Por que la sociedad me junta?,
con basura que hiede como uno,
ese aberrante retorno inoportuno
de arar todos en la misma yunta.
¿Por que si yo los desprecio?
Y ellos asimismo se desprecian,
¿Por que el ponerle a todo precio?
Si en la tormenta final todos arrecian.
Solo blasfemias tengo para tí creador,
yo, mundano en este bello mundo aciago,
aquí en mi pecho donde todo es ardor,
Te derramo
II
Cuando levantas tu plato buscando deidades,
yo escupo en el mio angustiado y sin fuerzas.
Tanto tiempo ansiando las repetidas soledades
mientras el cielo busca en llamas las pieles tersas.
Busca el sudor, las lagrimas, las sangres, los roces,
las cabidades, los dientes, la repetida fricción,
esa asquerosa, trillada, demagoga ficción
que obliga al sensato a tirar coces.
Tantas palabras bifurcadas y ningun sentimiento
Tanto hambre hacia la nada, tanta sed de embriaguez
Cuando este cielo deje de vomitarnos de revez,
en el instante gris final sabrán si miento.
¿Por que esta condena?,
de compartir el asco,
el andar errante, el anatema,
de la lucha eterna con el mismo casco.
Si el que vive solo vive en él,
y yo vivo allá en la lejanía,
esquivo ante su larga letanía,
sabiendo que para mi solo es aquel.
¿Por que la sociedad me junta?,
con basura que hiede como uno,
ese aberrante retorno inoportuno
de arar todos en la misma yunta.
¿Por que si yo los desprecio?
Y ellos asimismo se desprecian,
¿Por que el ponerle a todo precio?
Si en la tormenta final todos arrecian.
Solo blasfemias tengo para tí creador,
yo, mundano en este bello mundo aciago,
aquí en mi pecho donde todo es ardor,
Te derramo
II
Cuando levantas tu plato buscando deidades,
yo escupo en el mio angustiado y sin fuerzas.
Tanto tiempo ansiando las repetidas soledades
mientras el cielo busca en llamas las pieles tersas.
Busca el sudor, las lagrimas, las sangres, los roces,
las cabidades, los dientes, la repetida fricción,
esa asquerosa, trillada, demagoga ficción
que obliga al sensato a tirar coces.
Tantas palabras bifurcadas y ningun sentimiento
Tanto hambre hacia la nada, tanta sed de embriaguez
Cuando este cielo deje de vomitarnos de revez,
en el instante gris final sabrán si miento.