Me araña el mundo en mi pecho, y
las lágrimas que brotan de mi piel
son sales que lamen mis heridas.
Juego con dardos como aguijón en mis dedos.
Sale mi sangre que recorre mi memoria;
suspiros de lamentos que se convierten en voz:
Dolor
Por mis manos discurre la arena
convertida en tiempos de ausencias y abandonos.
Espejo me devuelve sombras chinescas
que se burlan de lo que fui y soy.
No soy nada.
Tristeza que hace muecas a la alegría.
Escarnio de un pasado que se hizo vida.
Agujeros en una tela de lino gastada.
Balbuceos que nombran al amor.
Dios, hizo a un lado su cabeza
y sus ojos no me alcanzan.
Una nube imprecisa en su color
cegó mis ojos y los Suyos. La oscuridad.
No soy nada.
las lágrimas que brotan de mi piel
son sales que lamen mis heridas.
Juego con dardos como aguijón en mis dedos.
Sale mi sangre que recorre mi memoria;
suspiros de lamentos que se convierten en voz:
Dolor
Por mis manos discurre la arena
convertida en tiempos de ausencias y abandonos.
Espejo me devuelve sombras chinescas
que se burlan de lo que fui y soy.
No soy nada.
Tristeza que hace muecas a la alegría.
Escarnio de un pasado que se hizo vida.
Agujeros en una tela de lino gastada.
Balbuceos que nombran al amor.
Dios, hizo a un lado su cabeza
y sus ojos no me alcanzan.
Una nube imprecisa en su color
cegó mis ojos y los Suyos. La oscuridad.
No soy nada.