Construir una vivienda en madera. El Techo
https://proyectovagon.blogspot.com.ar/
El techo
Aqui dejo parte de la imformación para colocar el techo. Esto no es todo. Es necesario leer toda la información del blog. En el blog está detallado paso por paso y con fotos de todo el proceso incluyendo las dificultades que se presentan.
Lo construido es un solo bloque de 21 m2 escalable según el proyecto.
El techo
Aquí se encuentra la mayor dificultad de toda la construcción. La primer parte es sencilla, se deben seguir todos los pasos como si fuera un techo común. Primero se coloca el machimbre transversal a las vigas, aquí la construcción comienza a tomar rigidez. Luego los aislantes, en este caso utilicé una combinación de ruberoid y aislante para reducir el costo. Lo óptimo sería hacerlo todo con aislante. Se colocan los bulines de yesero paralelos y por sobre cada viga, la función de los bulines es separar las clavaderas de los aislantes, gracias a esto, la humedad que pueda condensarse en las chapas o alguna filtración podrá escurrirse por sobre los aislantes hacia los costados. Luego las clavaderas de forma transversal a las vigas y por ultimo las chapas. Al clavar las chapas, todo el conjunto paredes y techo, adquiere la rigidez final de la construcción. Las chapas que utilicé son calibre 25 las calibre 27 también sirven, las calibre 24 puede ser muy gruesa como para dar la curvatura necesaria al techo.
La diferencia con un techo plano es que vamos a utilizar chapas rectas que vamos a curvar al momento de clavarlas. La fuerza de las chapas en sus extremos va a ser muy grande, será necesario “atar” o fijar a los extremos de las vigas las dos clavaderas externas. Todo el procedimiento lo voy a explicar más adelante con fotos. Pero la mayor dificultad no se encuentra en forzar la curvatura de las chapas, sino en que no se pueden presentar y acomodar todas las chapas para luego clavarlas como si fuera un techo común. El método que utilizamos con la persona que me ayudó fue el de colocar la primera chapa y luego clavarla para posteriormente colocar la siguiente y clavarla y así con el resto. La dificultad radica en que si la primera chapa no se clava a 90 grados respecto al lado largo de la construcción, cuando terminemos de clavar la última chapa nos podemos encontrar una desagradable sorpresa. Gracias a que la persona que me ayudó tenía experiencia en la colocación de techos y advirtió el inconveniente, solo tuvimos que desclavar la primera chapa para reacomodarla un par de veces y con la esperanza de que cuando lleguemos a clavar la última, el ángulo que pudo haber tenido la primera chapa no afectara mayormente. Cosa que felizmente ocurrió.
En las siguientes imágenes puede verse un techo correctamente colocado y uno con el posible error a evitar. La línea de puntos muestra la posición de las paredes.
Si las chapas tuvieran la curvatura de las vigas, sería fácil acomodarlas para posteriormente clavarlas como si fuera un techo plano. Pensando en algún método para poder solucionar el inconveniente, podría servir el clavar temporalmente una madera para que suplemente uno de los lado del techo y apoyar todas la chapas como si fuera un techo plano con inclinación. Uno de los extremos de las chapas van a quedar apoyadas sobre una de las clavaderas externas y todos los extremos opuestos de las chapas van a quedar volando por arriba de la otra clavadera externa opuesta. La idea es clavar todas las chapas sobre la clavadera en que están apoyadas y luego de retirar la madera que servía como apoyo temporal, hacer descender y curvar una por una para poder clavar el otro extremo. Esto es solo una idea quizás haya otra forma mejor de controlar el posible ángulo de la primera chapa.
No hay que menospreciar el pequeño ángulo que pueda formarse al colocarse la primera chapa. Este debe ser mínimo o inexistente, no prestarle atención afectara la perpendicularidad del techo respecto al eje largo de la construcción. El no tomar muy seriamente esto puede reservarnos una desagradable sorpresa, teniendo como única alternativa el tener que desclavar todo el techo y como resultado un montón de chapas perforadas cuyos agujeros no van a coincidir nuevamente con las clavaderas.
Colocando el techo
El procedimiento para el techo es el habitual excepto que en este caso hay que “atar” las clavaderas de los extremos. Una vez clavado el machimbre con clavos de una pulgada, colocamos sobre el machimbre el ruberoid en los extremos y en la parte central el aislante. Fijamos todo con los bulines clavándolos sobre cada una de las vigas y luego, de forma transversal a los bulines y las vigas del techo, clavamos las clavaderas. Las clavaderas de los extremos deben ir atadas para contrarrestar la fuerza que van a ejercer las chapas dobladas. El atado se puede hacer con alambre doble. Luego de enlazar la clavadera, los afianzamos a dos clavos de cuatro pulgadas puestos en los extremos de cada viga. También utilizamos planchuelas de metal para unir vigas y clavaderas. Luego de atadas las clavaderas se puede comenzar a clavar las chapas, siempre teniendo en cuenta eliminar el posible ángulo inicial o por lo menos reducirlo para no encontrarnos con un gran problema al clavar las últimas chapas. Todo esto está mencionado en la entrada previa referida al techo. Es importante tener en cuenta en las clavaderas de los extremos, que deben quedar lo más parejas y horizontales que se pueda. Suplementando uniones y todos los lugares donde se note una desviación de la línea horizontal. Esta línea será la que presentara el techo una vez terminado.
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El techo
Aqui dejo parte de la imformación para colocar el techo. Esto no es todo. Es necesario leer toda la información del blog. En el blog está detallado paso por paso y con fotos de todo el proceso incluyendo las dificultades que se presentan.
Lo construido es un solo bloque de 21 m2 escalable según el proyecto.
El techo
Aquí se encuentra la mayor dificultad de toda la construcción. La primer parte es sencilla, se deben seguir todos los pasos como si fuera un techo común. Primero se coloca el machimbre transversal a las vigas, aquí la construcción comienza a tomar rigidez. Luego los aislantes, en este caso utilicé una combinación de ruberoid y aislante para reducir el costo. Lo óptimo sería hacerlo todo con aislante. Se colocan los bulines de yesero paralelos y por sobre cada viga, la función de los bulines es separar las clavaderas de los aislantes, gracias a esto, la humedad que pueda condensarse en las chapas o alguna filtración podrá escurrirse por sobre los aislantes hacia los costados. Luego las clavaderas de forma transversal a las vigas y por ultimo las chapas. Al clavar las chapas, todo el conjunto paredes y techo, adquiere la rigidez final de la construcción. Las chapas que utilicé son calibre 25 las calibre 27 también sirven, las calibre 24 puede ser muy gruesa como para dar la curvatura necesaria al techo.
La diferencia con un techo plano es que vamos a utilizar chapas rectas que vamos a curvar al momento de clavarlas. La fuerza de las chapas en sus extremos va a ser muy grande, será necesario “atar” o fijar a los extremos de las vigas las dos clavaderas externas. Todo el procedimiento lo voy a explicar más adelante con fotos. Pero la mayor dificultad no se encuentra en forzar la curvatura de las chapas, sino en que no se pueden presentar y acomodar todas las chapas para luego clavarlas como si fuera un techo común. El método que utilizamos con la persona que me ayudó fue el de colocar la primera chapa y luego clavarla para posteriormente colocar la siguiente y clavarla y así con el resto. La dificultad radica en que si la primera chapa no se clava a 90 grados respecto al lado largo de la construcción, cuando terminemos de clavar la última chapa nos podemos encontrar una desagradable sorpresa. Gracias a que la persona que me ayudó tenía experiencia en la colocación de techos y advirtió el inconveniente, solo tuvimos que desclavar la primera chapa para reacomodarla un par de veces y con la esperanza de que cuando lleguemos a clavar la última, el ángulo que pudo haber tenido la primera chapa no afectara mayormente. Cosa que felizmente ocurrió.
En las siguientes imágenes puede verse un techo correctamente colocado y uno con el posible error a evitar. La línea de puntos muestra la posición de las paredes.
Si las chapas tuvieran la curvatura de las vigas, sería fácil acomodarlas para posteriormente clavarlas como si fuera un techo plano. Pensando en algún método para poder solucionar el inconveniente, podría servir el clavar temporalmente una madera para que suplemente uno de los lado del techo y apoyar todas la chapas como si fuera un techo plano con inclinación. Uno de los extremos de las chapas van a quedar apoyadas sobre una de las clavaderas externas y todos los extremos opuestos de las chapas van a quedar volando por arriba de la otra clavadera externa opuesta. La idea es clavar todas las chapas sobre la clavadera en que están apoyadas y luego de retirar la madera que servía como apoyo temporal, hacer descender y curvar una por una para poder clavar el otro extremo. Esto es solo una idea quizás haya otra forma mejor de controlar el posible ángulo de la primera chapa.
No hay que menospreciar el pequeño ángulo que pueda formarse al colocarse la primera chapa. Este debe ser mínimo o inexistente, no prestarle atención afectara la perpendicularidad del techo respecto al eje largo de la construcción. El no tomar muy seriamente esto puede reservarnos una desagradable sorpresa, teniendo como única alternativa el tener que desclavar todo el techo y como resultado un montón de chapas perforadas cuyos agujeros no van a coincidir nuevamente con las clavaderas.
El procedimiento para el techo es el habitual excepto que en este caso hay que “atar” las clavaderas de los extremos. Una vez clavado el machimbre con clavos de una pulgada, colocamos sobre el machimbre el ruberoid en los extremos y en la parte central el aislante. Fijamos todo con los bulines clavándolos sobre cada una de las vigas y luego, de forma transversal a los bulines y las vigas del techo, clavamos las clavaderas. Las clavaderas de los extremos deben ir atadas para contrarrestar la fuerza que van a ejercer las chapas dobladas. El atado se puede hacer con alambre doble. Luego de enlazar la clavadera, los afianzamos a dos clavos de cuatro pulgadas puestos en los extremos de cada viga. También utilizamos planchuelas de metal para unir vigas y clavaderas. Luego de atadas las clavaderas se puede comenzar a clavar las chapas, siempre teniendo en cuenta eliminar el posible ángulo inicial o por lo menos reducirlo para no encontrarnos con un gran problema al clavar las últimas chapas. Todo esto está mencionado en la entrada previa referida al techo. Es importante tener en cuenta en las clavaderas de los extremos, que deben quedar lo más parejas y horizontales que se pueda. Suplementando uniones y todos los lugares donde se note una desviación de la línea horizontal. Esta línea será la que presentara el techo una vez terminado.