HERMANOS
Jacob y Josué, dos hermanos unidos más por el odio que por su sangre judía. Se reunieron en una cena familiar que organizó su madre, Sara. Sus ojos se encendían como brasas, sus corazones se enardecían. Terminaron la cena y se reunieron en el salón. El aire era misterioso, como si fuera un telón próximo hacer levantado para dar paso a una escena funesta. -¡Maldito!- gritó Jacob, quien se lanzó contra su hermano. Forcejearon con ferocidad; Josué tomó un cuchillo e hirió a Jacob en el pecho y en la pierna. Su madre gritaba, los otros invitados; pávidos, estupefactos ante el horror, no se atrevían a separarlos. Jacob totalmente ensangrentado y poseído por su odio tenaz sacó un arma y disparó. Se lamentaron las mujeres y los hermanos gritaron al ver a su madre muerta por la bala. Jacob corrió, salió de la casa, delirante, destruido, se suicidó con un disparo en la cabeza. Josué, aferrado a Sara, inconsolable, huérfano, perdido… Una familia que se desvaneció por el odio entre dos hermanos.
L. ESTEBAN TORRES
Jacob y Josué, dos hermanos unidos más por el odio que por su sangre judía. Se reunieron en una cena familiar que organizó su madre, Sara. Sus ojos se encendían como brasas, sus corazones se enardecían. Terminaron la cena y se reunieron en el salón. El aire era misterioso, como si fuera un telón próximo hacer levantado para dar paso a una escena funesta. -¡Maldito!- gritó Jacob, quien se lanzó contra su hermano. Forcejearon con ferocidad; Josué tomó un cuchillo e hirió a Jacob en el pecho y en la pierna. Su madre gritaba, los otros invitados; pávidos, estupefactos ante el horror, no se atrevían a separarlos. Jacob totalmente ensangrentado y poseído por su odio tenaz sacó un arma y disparó. Se lamentaron las mujeres y los hermanos gritaron al ver a su madre muerta por la bala. Jacob corrió, salió de la casa, delirante, destruido, se suicidó con un disparo en la cabeza. Josué, aferrado a Sara, inconsolable, huérfano, perdido… Una familia que se desvaneció por el odio entre dos hermanos.
L. ESTEBAN TORRES