ESPECTRO
Estoy en mi cama, presa de un sueño precario. De súbito, abro los ojos y veo una figura oscura en la puerta, como si estuviera contemplando mi habitación; un terror ingente se apodera de mí, pero no puedo moverme. Cierro los ojos y pienso con vehemencia que esa penumbra es una imaginación; pero al abrirlos, la contemplo aún más cerca. Empiezo a sentirme sofocado, impotente; intento gritar o moverme, pero es imposible. La figura parece flotar, deambulando por mi habitación. Comienzo a sudar, un calor intenso me abrasa; y me pregunto: ¿Qué será todo esto? ¿Qué será esa penumbra? ¿Provendrá del infierno? Pues ciertamente este calor me está torturando. Y principio a delirar, paralizado, tórrido, contemplando esa penumbra; y me parece que esta cama es un pozo avernal, como un pequeño Estigia; pues siento que me hundo en un abismo insondable. Desaparece la penumbra. Y siento un gran alivio; no obstante, aún no puedo moverme…
¡Lanzo un grito silente y desgarrador, y mi alma se pasma! Pues la figura oscura ha reaparecido sobre mis pies; y lo que antes fue desierto, ahora es tundra. Mi cuerpo empieza a congelarse, siento un dolor insoportable. ¿Será la muerte esta penumbra? me siento yerto como un difunto, no soporto más. ¡Creo que estoy en mi última hora! Cuando de repente, para mi sorpresa y mi fortuna, la figura oscura se desvanece y yo me deslizo en el sueño más profundo que tenido en mi vida…
L. ESTEBAN TORRES
Estoy en mi cama, presa de un sueño precario. De súbito, abro los ojos y veo una figura oscura en la puerta, como si estuviera contemplando mi habitación; un terror ingente se apodera de mí, pero no puedo moverme. Cierro los ojos y pienso con vehemencia que esa penumbra es una imaginación; pero al abrirlos, la contemplo aún más cerca. Empiezo a sentirme sofocado, impotente; intento gritar o moverme, pero es imposible. La figura parece flotar, deambulando por mi habitación. Comienzo a sudar, un calor intenso me abrasa; y me pregunto: ¿Qué será todo esto? ¿Qué será esa penumbra? ¿Provendrá del infierno? Pues ciertamente este calor me está torturando. Y principio a delirar, paralizado, tórrido, contemplando esa penumbra; y me parece que esta cama es un pozo avernal, como un pequeño Estigia; pues siento que me hundo en un abismo insondable. Desaparece la penumbra. Y siento un gran alivio; no obstante, aún no puedo moverme…
¡Lanzo un grito silente y desgarrador, y mi alma se pasma! Pues la figura oscura ha reaparecido sobre mis pies; y lo que antes fue desierto, ahora es tundra. Mi cuerpo empieza a congelarse, siento un dolor insoportable. ¿Será la muerte esta penumbra? me siento yerto como un difunto, no soporto más. ¡Creo que estoy en mi última hora! Cuando de repente, para mi sorpresa y mi fortuna, la figura oscura se desvanece y yo me deslizo en el sueño más profundo que tenido en mi vida…
L. ESTEBAN TORRES