A VECES
A veces no te creo, no,
no te creo,
aunque sé que no me estás mintiendo
y jamás me mentirías.
Y si te expreso mis dudas
sólo obtendré más descreimientos,
pues ellos son cosas mías
y no habitan en las palabras tuyas.
Sé que no lo comprendes,
o al menos no del todo,
que te sientes ofendida por mis dudas,
que sientes nada me convence,
pero nada tiene que ver esto contigo,
es una especie de propio castigo.
Pequeño, tan pequeño, pero cómo duele.
Confío en encontrar juntos el camino,
la orientación, el modo, la fé que se despierta...
No lo simbolizo círculo sino laberinto,
pero uno que tiene su salida,
después de todo, tú también tienes días!
Hace falta mucho amor,
y jugando con la redundancia afirmo
que amor es lo que no nos falta.
Dame tu mano frente al obstáculo,
frente a las limitaciones y barreras,
pues amándonos se avanza caminando,
no hay prisa,
ni hace falta quemar etapas,
sabemos que esto es romance, no una carrera.
No hay nada tan sedante como soltarte unos versos; ni nada tan energizante como descubrirte entre sábanas.
SIN RESPUESTA
Me pregunto
y sé que no hallaré respuesta,
por qué transformé una fiesta
en una especie de raro dolor.
Te amé, sí, yo te amaba.
Y tu sentías un creciente amor tuyo
trepando enredado con el mío,
y nos estrechábamos en abrazos...
Te amé, sí, yo te amaba.
¿Qué pasó después?
Supe una vez que estabas sola
y también supiste cosas, aunque no tantas,
pero siempre a alguien preguntabas,
y comprendí que me buscabas,
que me buscabas..
Te amé, sí, aún te amaba,
mas no busqué que tu amor de nuevo se enredara
en las añosas ramas de mi amor crecido.
Qué hice, amor, o qué no hice,
si ahí estabas a mi alcance,
como aquella, la adolescente,
la primera, única, romántica, inocente.
La que amé, sí, y aún amaba.
Me resulta extraño, pues siempre comprendí
que el tiempo se escapa, huye, se va yendo,
y no deja oportunidad a quien lo extravía
de retroceder en sus días,
de volver atrás en la vida.
Quise, quiero, quería,
tener su mano en la mía.
Tardé, no sabría si demasiado,
seguro más que suficiente,
lo cierto, amor, es que al fin estás a mi lado:
te amé, sí, yo te amaba,
te amo ahora, pulso de mi presente...
¿mas por qué, ay, por qué
nunca antes atiné a hacer nada?
Daniel (sin tristezas)
SUEÑOS Y DESPERTARES (Una serie – Daniel)
I
Si un día despiertas
y no me encuentras,
no estás despierta, no estás despierta.
Son tus temores
que se enseñorean
y tu percepción flaquea,
no estás despierta!
II
Ayer soñé que te soñaba
pero no me acompañabas,
porque tu miedo
era más fuerte que tu amor.
Y en mi sueño yo levantaba vuelo…
¿cómo evitar tu temor?
Ayer soñé que me robabas,
entre libros, un beso muy escondido…
¿Será un recuerdo,
un sueño en mi propio sueño
o será una ilusión?
Ayer soñé que perseguía
entre amapolas silvestres
tu imagen provocativa,
irresistible tentación.
Ayer eras un sueño, y también un recuerdo…
La mayor ilusión de una vida!
¿Cómo saber si te alcancé,
o si sólo aún eres sueño,
o un espejismo imposible?
¿Cómo saber qué respondiste
si a veces ocultas tus deseos,
y temerosa te niegas y resistes,
sabiendo que siempre esperaré el momento,
que de nuevo buscaré una ocasión?
III
Me desperté,
o me despertaste?
¿Acaso te habías ido, y volviste,
viniste a mí, regresaste?
Entre sueños, casi, no lo sé.
Me desperté
y estaba soñando…
mas sin embargo tu cuerpo,
lo sentí firme y tibio a mi lado.
Me desperté
y estaba acariciando
tu piel tersa, sensualmente,
con dedos que saben estremecerte,
y tus mejillas, las que son mías,
y tus labios sedientos…
Me desperté
y ya no estoy tan seguro
si anoche dormí contigo, si anoche dormí contigo…
¿Es que podría engañarme
tan fuerte percepción, en plenitud de mis sentidos?
Pero así, casi dormido, casi soñando, no lo sé,
lo que declaro al despertarme
es que en mi pulso hay compás de tus latidos.
POETA
Dichoso destino el del poeta,
levantar siempre la vista
para ver las estrellas,
aunque nunca pueda tocarlas.
Mas una y otra vez elevará su mirada
para volver a ellas…
Y a mí, que nada sé de astros,
me llaman algunos escritor,
por unas pocas estrofas bellas.
Gracias, tendrán que convencerme,
pero mientras tanto,
seguiré expresando en sentidos versos
lo que otros dicen en su canto…
LLUVIA
¿Qué lluvia llueve hoy
que no te tengo cerca,
lluvia de un improbable olvido,
o aguas anunciando que regresas?
Ay, cómo podría sentirte lejos,
si cada gota que cae trae tu presencia,
si el rumor de las vertientes está conmigo,
y me acerca tu abrazo, y en él me abrigo…
Copyright Daniel A. Mastroscello 2013/2014
A veces no te creo, no,
no te creo,
aunque sé que no me estás mintiendo
y jamás me mentirías.
Y si te expreso mis dudas
sólo obtendré más descreimientos,
pues ellos son cosas mías
y no habitan en las palabras tuyas.
Sé que no lo comprendes,
o al menos no del todo,
que te sientes ofendida por mis dudas,
que sientes nada me convence,
pero nada tiene que ver esto contigo,
es una especie de propio castigo.
Pequeño, tan pequeño, pero cómo duele.
Confío en encontrar juntos el camino,
la orientación, el modo, la fé que se despierta...
No lo simbolizo círculo sino laberinto,
pero uno que tiene su salida,
después de todo, tú también tienes días!
Hace falta mucho amor,
y jugando con la redundancia afirmo
que amor es lo que no nos falta.
Dame tu mano frente al obstáculo,
frente a las limitaciones y barreras,
pues amándonos se avanza caminando,
no hay prisa,
ni hace falta quemar etapas,
sabemos que esto es romance, no una carrera.
No hay nada tan sedante como soltarte unos versos; ni nada tan energizante como descubrirte entre sábanas.
SIN RESPUESTA
Me pregunto
y sé que no hallaré respuesta,
por qué transformé una fiesta
en una especie de raro dolor.
Te amé, sí, yo te amaba.
Y tu sentías un creciente amor tuyo
trepando enredado con el mío,
y nos estrechábamos en abrazos...
Te amé, sí, yo te amaba.
¿Qué pasó después?
Supe una vez que estabas sola
y también supiste cosas, aunque no tantas,
pero siempre a alguien preguntabas,
y comprendí que me buscabas,
que me buscabas..
Te amé, sí, aún te amaba,
mas no busqué que tu amor de nuevo se enredara
en las añosas ramas de mi amor crecido.
Qué hice, amor, o qué no hice,
si ahí estabas a mi alcance,
como aquella, la adolescente,
la primera, única, romántica, inocente.
La que amé, sí, y aún amaba.
Me resulta extraño, pues siempre comprendí
que el tiempo se escapa, huye, se va yendo,
y no deja oportunidad a quien lo extravía
de retroceder en sus días,
de volver atrás en la vida.
Quise, quiero, quería,
tener su mano en la mía.
Tardé, no sabría si demasiado,
seguro más que suficiente,
lo cierto, amor, es que al fin estás a mi lado:
te amé, sí, yo te amaba,
te amo ahora, pulso de mi presente...
¿mas por qué, ay, por qué
nunca antes atiné a hacer nada?
Daniel (sin tristezas)
SUEÑOS Y DESPERTARES (Una serie – Daniel)
I
Si un día despiertas
y no me encuentras,
no estás despierta, no estás despierta.
Son tus temores
que se enseñorean
y tu percepción flaquea,
no estás despierta!
II
Ayer soñé que te soñaba
pero no me acompañabas,
porque tu miedo
era más fuerte que tu amor.
Y en mi sueño yo levantaba vuelo…
¿cómo evitar tu temor?
Ayer soñé que me robabas,
entre libros, un beso muy escondido…
¿Será un recuerdo,
un sueño en mi propio sueño
o será una ilusión?
Ayer soñé que perseguía
entre amapolas silvestres
tu imagen provocativa,
irresistible tentación.
Ayer eras un sueño, y también un recuerdo…
La mayor ilusión de una vida!
¿Cómo saber si te alcancé,
o si sólo aún eres sueño,
o un espejismo imposible?
¿Cómo saber qué respondiste
si a veces ocultas tus deseos,
y temerosa te niegas y resistes,
sabiendo que siempre esperaré el momento,
que de nuevo buscaré una ocasión?
III
Me desperté,
o me despertaste?
¿Acaso te habías ido, y volviste,
viniste a mí, regresaste?
Entre sueños, casi, no lo sé.
Me desperté
y estaba soñando…
mas sin embargo tu cuerpo,
lo sentí firme y tibio a mi lado.
Me desperté
y estaba acariciando
tu piel tersa, sensualmente,
con dedos que saben estremecerte,
y tus mejillas, las que son mías,
y tus labios sedientos…
Me desperté
y ya no estoy tan seguro
si anoche dormí contigo, si anoche dormí contigo…
¿Es que podría engañarme
tan fuerte percepción, en plenitud de mis sentidos?
Pero así, casi dormido, casi soñando, no lo sé,
lo que declaro al despertarme
es que en mi pulso hay compás de tus latidos.
POETA
Dichoso destino el del poeta,
levantar siempre la vista
para ver las estrellas,
aunque nunca pueda tocarlas.
Mas una y otra vez elevará su mirada
para volver a ellas…
Y a mí, que nada sé de astros,
me llaman algunos escritor,
por unas pocas estrofas bellas.
Gracias, tendrán que convencerme,
pero mientras tanto,
seguiré expresando en sentidos versos
lo que otros dicen en su canto…
LLUVIA
¿Qué lluvia llueve hoy
que no te tengo cerca,
lluvia de un improbable olvido,
o aguas anunciando que regresas?
Ay, cómo podría sentirte lejos,
si cada gota que cae trae tu presencia,
si el rumor de las vertientes está conmigo,
y me acerca tu abrazo, y en él me abrigo…
Copyright Daniel A. Mastroscello 2013/2014