Lloraron los libros. Lloré yo.
La luz blanca de una biblioteca
se hizo penumbra al sentir tu ausencia.
La tipografía negra sobre el papel blanco
jugó con lágrimas con humildad de huérfanos.
Tu presencia alada aparece en instantes
de gemidos que me dicen que no te has ido.
Susurro de abejas fueron tus pasos;
susurro tus bondades que guardaron silencio.
Vida la tuya que no refleja tiempos.
Te eternizamos todos cuando tu mano
agigantó corazones que dijeron al viento tu nombre.
Yo, espero que vuelvas
y la puerta que llega a mí
sean sonidos de colores y cristal.
Hoy dormirás en el manto de los dioses
y sólo estrellas y soles a tu lado estarán.
Yo, sigo esperando que tú vuelvas.
La luz blanca de una biblioteca
se hizo penumbra al sentir tu ausencia.
La tipografía negra sobre el papel blanco
jugó con lágrimas con humildad de huérfanos.
Tu presencia alada aparece en instantes
de gemidos que me dicen que no te has ido.
Susurro de abejas fueron tus pasos;
susurro tus bondades que guardaron silencio.
Vida la tuya que no refleja tiempos.
Te eternizamos todos cuando tu mano
agigantó corazones que dijeron al viento tu nombre.
Yo, espero que vuelvas
y la puerta que llega a mí
sean sonidos de colores y cristal.
Hoy dormirás en el manto de los dioses
y sólo estrellas y soles a tu lado estarán.
Yo, sigo esperando que tú vuelvas.