InicioArteEl piano (cuento propio)

El piano (cuento propio)

Arte3/19/2013
El piano. El timbre saco a la pequeña Rocío de su libro para colorear, largo el lápiz, levanto la cabeza y grito: -¡Mami buscan! Luci, la madre de Rocío, fue hasta la puerta. Sabia que era el afinador de pianos, un abuelo de 88 años con un oído sensible, que además tocaba muy bien el piano. Abrió la puerta esperando encontrarlo, sin embargo no era el abuelo. -Buenas tardes señoras-dijo un joven moreno, corte militar, aunque su estructura era flácida, llevaba puestas una gafas de sol-Soy Nicolás, vengo a afinar su piano. Luci, dudo un segundo. El abuelo jamás había sido acompañado en su labor. Luci miro al joven, se veía normal… pero nunca se sabía. Fue cuando advirtió que era ciego. -Me ha mandado el abuelo-dijo el joven. -¿Lo conoces?-pregunto Luci. -¡Claro! Me enseña a tocar el piano, dice que soy el mejor de los 27 que estudiamos, pero no se… -Adelante, pasa-ofreció Luci. Luci recordó que el abuelo así se ganaba la vida, dando clases de piano; de hecho a ellos (a Lucy y Rocío) les hacia un favor especial en ir a afinar el piano. La memoria de Luci, era clara a partir de los 6 años, y desde entonces recordaba un hombre de mediana edad, bien parecido, casi italiano, que iba a afinar el piano de su abuelo. Luci creció, el hombre también. Luci recordaba un periodo en que el hombre que afinaba el piano intento enseñarle. -Tienes la habilidad pero no la conducta-le dijo, así de firme era. Luci sintió ganas de llorar, pero al poco tiempo lo olvido, contrario a lo que le decía su padre, quien tocaba muy bien y respetaba aquel antiguo piano. -Aquí esta-dijo Luci al joven, señalándole el piano, luego recordó que era ciego y se sintió algo incomoda. Se acerco al piano y empezó a tocar una tecla, el joven se acerco- ¿Por qué no ha venido el abuelo? -Bueno…el me ha mandado, no le miento, a mi también me pareció extraño, pero me dijo que confiara en el, y que le dijera a usted que confié en mi. -No te preocupes ¿te dejo solo? -Si tiene cosas que hacer, hágalas. No me molesta que este aquí. Luci hizo como que se marchaba pero se quedo en el marco de la puerta y lo observo. El joven ciego dejo a su lado el bastón y luego se acaricio la nuca y con su mano derecha empezó a tocar en la escala de DO. Su mano izquierda empezó a estirarse hacia el techo, como si estuviera bostezando. Era una melodía celta muy serena. Empezó a deslizar sus dedos hacia las teclas graves, siempre con su mano derecha y con la izquierda acariciaba el mármol, mientras subía de tonalidades. Se deslizaba con gracia. Luci lo miraba curiosa. -Me gusta sentirlo-dijo el joven, sabia que Luci había estado ahí-para los que no disfrutan de la pasión, es difícil entenderlo. Luci avergonzada, no dijo una palabra y salio hacia la cocina, ahí espero, estaba rara, no perturbada, pero… “No hay ojos en esa habitación” pensó “nadie sabrá jamás que paso”. Era ridículo un pensamiento existencialista cuando había que hacer el presupuesto del hogar. Mientras sacaba cuentas, sentía el sonido de las cuerdas al estirarse bruscamente al afinarlas, el joven hacia su trabajo, Luci se dedico de lleno a la calculadora. Pasaron unos minutos hasta empezó a escuchar el piano, que largaba una melodía furiosa de alegría. El joven lo había afinando, ahora lo probaba. Luci fue a escuchar de cerca, y vio como tocaba. Hubiera sido Ray Charles, de ser un poco mas negro, tenia la misma sonrisa, el joven se había quitado sus gafas. Los dedos vigorosos oprimían las teclas con seguridad. Todo en armonía entre los graves y agudos, y a la vez algo salvaje entre lo que decían. Eran voces contentas, que gritaban algo. “Es como gritarle a un mentiroso todas las verdades” pensó Luci. Lo dejo tocar un rato más. Luego de repente termino, el joven se levanto camino hasta Luci, y le estiro su mano. -Muchas gracias señora, ha sido un placer. -¿Cuánto te debo? -No es nada-respondió el joven, y empezó a caminar, por donde había llegado, hacia la salida. “Tiene buena memoria” pensó Luci. -No espera-dijo ella-algo te tengo que dar-pero el joven ya no estaba, fue cuando Luci advirtió que se había olvidado su bastón y sus lentes, Luci los tomo y fue hasta la puerta que daba a la calle, el joven ya había salido. Luci abrió la puerta y lo vio cruzar la calle. -¡Espera! ¡Olvidas tus cosas!-grito. El joven se dio media vuelta, la miro a los ojos, y le guiño uno de los suyos, sonrió y salio corriendo, saltando con los brazos hacia arriba, exclamando victoriosamente. Como gritándole a un mentiroso todas las verdades. FIN
Datos archivados del Taringa! original
10puntos
307visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
2visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

p
ponja_rnr🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts13
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.