En mi sueño
la nueva tormenta trae la noche al día
y cierne sobre La Percepción
un eco de disparos truncos.
Luego,
de este lado del vidrio,
comprendo que la lluvia es la sangre de mis pensamientos
que, dispersos mientras caen del tiempo,
mueren unidos en un charco murmurando un nombre inconfesable.
la nueva tormenta trae la noche al día
y cierne sobre La Percepción
un eco de disparos truncos.
Luego,
de este lado del vidrio,
comprendo que la lluvia es la sangre de mis pensamientos
que, dispersos mientras caen del tiempo,
mueren unidos en un charco murmurando un nombre inconfesable.
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