MERETRIZ DE MERETICES
PARA CIERTO ROSAL MARCHITO
¡He ahí la reina del lupanar! ¡Meretriz de meretrices! ¡La efigie de lo aberrante! Ciertamente su alma ya se encentra ennegrecida, su sentir vacío y espectral. Bien podría ser ella misma un lupanar de huesos y fantasmas. ¡Miren como baila! ¡Miren como bebe! ¡Miren como exhibe su vulgar voluptuosidad!
Y se zambulle en abismos de falo y mostacho, sin ningún propósito, como un ente vacuo, flotando vertiginosamente en la tormenta del infortunio. Y lleva consigo a sus hijos, cual zarigüeya ebria, a lo largo de estas galerías de fango y desatino monstruoso; y hasta algunos de ellos, ¡pobres criaturas!, brotaron de aquellas sombras, de aquellas nebulosas de la desfachatez nefaria, y ese es el porqué de su odio inconsciente y antinatural hacia ellos.
¡Miren como serpea a través de la vida! ¡Ah, hela ahí, convirtiendo el oro en inmundicia! ¡La reina Midas adunca y retorcida! ¡La lumia de lo burlesco! ¡Cómo se extiende una alfombra de terciopelo infecto ante su paso! ¡La reina! ¡La reina! ¡Meretriz de meretrices!
L. ESTEBAN TORRES
PARA CIERTO ROSAL MARCHITO
¡He ahí la reina del lupanar! ¡Meretriz de meretrices! ¡La efigie de lo aberrante! Ciertamente su alma ya se encentra ennegrecida, su sentir vacío y espectral. Bien podría ser ella misma un lupanar de huesos y fantasmas. ¡Miren como baila! ¡Miren como bebe! ¡Miren como exhibe su vulgar voluptuosidad!
Y se zambulle en abismos de falo y mostacho, sin ningún propósito, como un ente vacuo, flotando vertiginosamente en la tormenta del infortunio. Y lleva consigo a sus hijos, cual zarigüeya ebria, a lo largo de estas galerías de fango y desatino monstruoso; y hasta algunos de ellos, ¡pobres criaturas!, brotaron de aquellas sombras, de aquellas nebulosas de la desfachatez nefaria, y ese es el porqué de su odio inconsciente y antinatural hacia ellos.
¡Miren como serpea a través de la vida! ¡Ah, hela ahí, convirtiendo el oro en inmundicia! ¡La reina Midas adunca y retorcida! ¡La lumia de lo burlesco! ¡Cómo se extiende una alfombra de terciopelo infecto ante su paso! ¡La reina! ¡La reina! ¡Meretriz de meretrices!
L. ESTEBAN TORRES