SOBRE CIERTA PASIÓN DEL HOMBRE Y CIERTO MAL DEL ARTISTA
Hay cierta Pasión Egregia en el Ánfora Divina y Sublime del hombre; y este Fuego Devorador de origen sobrehumano es La Esencia Fundamental en El Transe Creativo del Ser. La faz que el hombre muestra en su mundo es algo material, algo trivial, un simple engaño, un sofisma morboso y miserable. El verdadero rostro del ser humano es aquella Llama Sagrada, y todo hombre debe comprender esto.
…Al Artista
Así como los tórridos amantes en el génesis de su idilio, poseen un Delirio (Pasión) Desmesurado; así mismo ocurre con el artista, una vez que éste abre los ojos y acepta ser un Vidente.
Pero las Pasiones Ingentes suelen ser fugaces. ¿Cómo hacer para no perecer en la monotonía de un arte cada vez más sórdido y agonizante? ¿Cómo avivar aquella Lumbre Divina, la cual va menguando con el morir de los días precarios? ¿Cómo no rendirse ante La Decadencia del Hombre aún ciego?
Desprendimiento, desprendimiento y enfoque…
Es sabido que el Artista padece de una Sed Sofocante y que El Arte Verdadero es su Agua y su Pan. Pero debemos aventurarnos a través de todos los desiertos de nuestra mente, y permitir que el sol y la arena ígnea abrasen nuestro ser. Desprendimiento, abandono, rechazar de cuando en cuando aquella Agua Bendita que sosiega nuestro suplicio, ¡rehuir a la Musa por un lapso doloroso, pero justo! ¡Qué ardan los poemas, las canciones, las pinturas, los bustos, etc., en una Amnesia Intensa! ¡Qué increíble traición! ¿Seremos infieles? ¿Seremos desertores? ¡No! Seremos justos con nosotros mismos. Desprendimiento, desprendimiento a Nuestra Propia Esclavitud.
Una vez recorridos los desiertos misteriosos del Laberinto, tan sólo nos queda deshacernos de aquella piel quemada y mustia, ¡y seremos como Seres Alados, liberándonos de una Crisálida rancia y primitiva! ¡Dieu Papillon! ¡Dieu Papillon! ¡Y beberemos de aquella Ambrosía que calma la angustia de nuestro ser! ¡Y la bella Musa acudirá a nuestro festín! Porque no habremos vuelto, sino que habremos renacido como un ser nuevo. Desprendimiento, desprendimiento a aquellas cadenas que nos separan de los demás.
Y nuestro Fuego Devorador será coloso, augusto, lo más sublime, lo más puro… y un Arte Hermoso, Sincero y REAL brotará de nuestra mente, y será una creación intensa, vehemente, escarlata, agradable ante nuestros ojos, porque al padecer la sed, el hombre aprende a amar su ración de Linfa. ¡Y se enfocará el Artista en Campos Ignotos! ¡Se convertirá en un explorador de Los Mares Desconocido de su Propia Mente! ¡Un pirata! ¡Un corsario! ¡Un Colón delirante, enfermo y vidente!
¡Qué arda de nuevo la Pasión Desmesurada en el nuevo corazón de los fervientes amantes! ¡Qué se desvanezca el Sofisma Mortal del hombre! ¡Qué se acreciente el amor a la existencia sublime!
¡Y Larga Vida al Arte Verdadero! ¡Larga Vida al Artista con su Pasión Egregia!
L. ESTEBAN TORRES
Hay cierta Pasión Egregia en el Ánfora Divina y Sublime del hombre; y este Fuego Devorador de origen sobrehumano es La Esencia Fundamental en El Transe Creativo del Ser. La faz que el hombre muestra en su mundo es algo material, algo trivial, un simple engaño, un sofisma morboso y miserable. El verdadero rostro del ser humano es aquella Llama Sagrada, y todo hombre debe comprender esto.
…Al Artista
Así como los tórridos amantes en el génesis de su idilio, poseen un Delirio (Pasión) Desmesurado; así mismo ocurre con el artista, una vez que éste abre los ojos y acepta ser un Vidente.
Pero las Pasiones Ingentes suelen ser fugaces. ¿Cómo hacer para no perecer en la monotonía de un arte cada vez más sórdido y agonizante? ¿Cómo avivar aquella Lumbre Divina, la cual va menguando con el morir de los días precarios? ¿Cómo no rendirse ante La Decadencia del Hombre aún ciego?
Desprendimiento, desprendimiento y enfoque…
Es sabido que el Artista padece de una Sed Sofocante y que El Arte Verdadero es su Agua y su Pan. Pero debemos aventurarnos a través de todos los desiertos de nuestra mente, y permitir que el sol y la arena ígnea abrasen nuestro ser. Desprendimiento, abandono, rechazar de cuando en cuando aquella Agua Bendita que sosiega nuestro suplicio, ¡rehuir a la Musa por un lapso doloroso, pero justo! ¡Qué ardan los poemas, las canciones, las pinturas, los bustos, etc., en una Amnesia Intensa! ¡Qué increíble traición! ¿Seremos infieles? ¿Seremos desertores? ¡No! Seremos justos con nosotros mismos. Desprendimiento, desprendimiento a Nuestra Propia Esclavitud.
Una vez recorridos los desiertos misteriosos del Laberinto, tan sólo nos queda deshacernos de aquella piel quemada y mustia, ¡y seremos como Seres Alados, liberándonos de una Crisálida rancia y primitiva! ¡Dieu Papillon! ¡Dieu Papillon! ¡Y beberemos de aquella Ambrosía que calma la angustia de nuestro ser! ¡Y la bella Musa acudirá a nuestro festín! Porque no habremos vuelto, sino que habremos renacido como un ser nuevo. Desprendimiento, desprendimiento a aquellas cadenas que nos separan de los demás.
Y nuestro Fuego Devorador será coloso, augusto, lo más sublime, lo más puro… y un Arte Hermoso, Sincero y REAL brotará de nuestra mente, y será una creación intensa, vehemente, escarlata, agradable ante nuestros ojos, porque al padecer la sed, el hombre aprende a amar su ración de Linfa. ¡Y se enfocará el Artista en Campos Ignotos! ¡Se convertirá en un explorador de Los Mares Desconocido de su Propia Mente! ¡Un pirata! ¡Un corsario! ¡Un Colón delirante, enfermo y vidente!
¡Qué arda de nuevo la Pasión Desmesurada en el nuevo corazón de los fervientes amantes! ¡Qué se desvanezca el Sofisma Mortal del hombre! ¡Qué se acreciente el amor a la existencia sublime!
¡Y Larga Vida al Arte Verdadero! ¡Larga Vida al Artista con su Pasión Egregia!
L. ESTEBAN TORRES