Capítulo III: Eagle of Freedom(7)
Un traje negro, una camisa blanca con una corbata a rayas, un pantalón azul oscuro y un par de zapatos bien lustrados. Mi identificación se encontraba en el bolsillo derecho del saco. Un poco de gel para arreglar mi pelo alborotado. Por supuesto antes de todo esto, un baño caliente y una afeitada al ras. Recogí mi maletín en donde llevaba documentos viejos y una libreta para anotar junto a un bolígrafo casi vacío. Me fijé la hora: 7.57, perdí el desayuno. Rápidamente bajé y tomé un poco de jugo de naranja y le di un mordisco a una tostada. “Cosas del trabajo” dije en voz alta sin que nadie me preguntara.
—¿A dónde vas, Aaron? –empezó a interrogarme Diane.
—Ya te lo dije, al trabajo –le contesté sin mirarla.
Nunca fui muy bueno para disimular mi nerviosismo, y menos para ocultar el temor. Los tres toques a la puerta me salvaban. Salí y les pedí las identificaciones. Todo parecía legal, subí al auto y les pregunté:
—¿Qué pasa ahora?
—John Sunset y Nathan Fruchtman lo están esperando. Ellos le comunicarán la situación.
Genial, John Sunset, un tipo alto, de tez no tan oscura y de pelo rizado, una escoria. La palabra prepotencia e insolencia encarnaron en él, su actitud de matón y sus constantes contestaciones irrespetuosas me provocaban náuseas y ganas de partirle la nariz. Y como no olvidarme de Fruchtman, bajito y gordito, metía siempre su opinión donde no se la pedían, era molesto e insolente, influenciaba a los demás a hacer las mismas estupideces que él cometía. Era una contaminación crónica para la Central.
Hicimos el recorrido de siempre, seguimos por Maple Avenue que se transformaba después en la Chain Bridge Road, y a continuación tomamos la rampa Interstate 495 N en dirección Rockville/Baltimore para incorporarnos de vuelta a la 495 y seguir por el George Washington Memorial Parkway, un enorme pulmón verde de aproximadamente ciento cincuenta hectáreas hecho con el propósito de acceder a la capital y olvidarnos un poco de la gigante jungla de cemento que emerge en el horizonte, un placebo en forma de naturaleza. Luego seguimos por la serpiente de concreto hasta doblar a la derecha y llegar a la Agencia, cuyas calles son de uso restringido.
Pasamos por un “peaje” y nos encontrábamos en el enorme estacionamiento .
Ingresé por la gigante puerta de cristal y me recibió Melanie, una descomunal rubia que tiempo atrás había sido mi amante. Unos segundos antes de abrir la boca para preguntarle algo lo vi de reojo a Sunset, que se acercaba lentamente.
—¡Kane, tanto tiempo amigo! –me dijo el desgraciado.
—Es la tercera vez que te lo digo, me llamo Aaron.
—Hombre, es que te pareces a Orson Welles en esa película.
—“Citizen Kane”(8) –irrumpe Fruchtman.
—Bien, ¿Ya terminamos de hacer sociales? –pregunté impaciente.
—Sígueme, Kane –repitió sarcásticamente Sunset.
Un largo pasillo nos espera hasta la Sala de Planificación, en donde también planeamos la fallida invasión a Cuba por Bahía de Cochinos hace un año (9). Yo participé solo en la estrategia aérea, si hubiéramos actuado según mi liderazgo, Cuba sería una democracia libre y todo vestigio comunista estaría en este momento en la URSS con Kruschev.
—Señores, se han descubierto en Cuba misiles ocultos de la Unión Soviética –nos dijo el Jefe.
—Es una obvia respuesta a los nuestros en Turquía –contesté.
—El presidente Kennedy en algunos días hablará abiertamente por televisión advirtiendo a Kruschev y Castro para desistir de lo que estén planeando.
—¿Quiere establecer diálogo? Está de remate –dijo indignado Sunset.
—Les dije, JFK es un idiota. Los verdaderos defensores de la libertad son únicamente los de esta Agencia –soltó Fruchtman apoyando a Sunset.
—¿Qué sugieren? ¿Qué bombardeemos Cuba? –les dije a los dos.
—Ya lo hemos hecho con los amarillos –respondió con frialdad Sunset– ¿Qué pasa Kane? ¿Ahora te emocionas fácilmente y sientes empatía por el enemigo? Qué sentimental te pones, demonios.
—El plan es el siguiente –prosiguió como si nada el Jefe– Aaron O’Neill y Rudolph Anderson, nuestros pilotos estrellas, irán a nuestra querida Cuba a sacar un par de fotos para asegurarnos el modo de proceder si el conflicto se dispara. O’Neill estarás en el sector Oeste de la isla, en Pinar del Río y en la Ciudad de La Habana mientras que Anderson se posicionará en la Provincia de Oriente, en el lado Este de la isla, por donde nació Fidel.
—¿O’Neill? ¿No te harán falta anteojos, no? –escupió Fruchtman–. Estás viejo Kane.
—Será hijo de puta –dije en voz baja, pero asegurando que me escuchara.
—¿Te sientes capaz, Aaron? –me preguntó Anderson.
—Por supuesto –contesté con seguridad– y después de ésta me retiro. No quiero ver más sus asquerosas caras –dije con socarronería.
—Bueno señores, la fecha fijada para esto es el sábado 27 de octubre. Los pasarán a buscar aproximadamente a las 6 a.m. por sus casas. La misión queda catalogada con el nombre “Eagle of Freedom”. Se pueden retirar –finalizó el Jefe.
En el estacionamiento de la Agencia me tropecé con Sunset, que estaba esperando a que lo pasen a buscar. Lo miré y no lo pude evitar, muchos años de bronca se descargaron en un fuerte puñetazo a su nariz. Me subí al Delray negro y sin ninguna culpa, solté una carcajada y le dije al chofer: “Hickory Circle Southwest en Vienna” mientras veía como el cretino se limpiaba el hocico con un pañuelo.
7) Traducción al español: “Águila de la Libertad”
8) Citizen Kane” (El Ciudadano) es una película estadounidense de 1941. El personaje principal, Charles Foster Kane es encarnado por Orson Welles, quien también produjo, escribió y dirigió la cinta.
9) La Invasión de Bahía de Cochinos fue una operación militar en la que tropas de cubanos exiliados, entrenados, financiados y dirigidos por la CIA intentaron invadir Cuba en 1961.