" Hojas del árbol caidas,
juguetes del viento son "
juguetes del viento son "
José de Espronceda
Alegoría de las vicisitudes del alma humana y bellos versos con una profunda mirada a la distancia de cuan reflejados estamos en la naturaleza.

Don sol,
apoya sus manitas
y asoma su mirada
sobre un copo de algodón,
intentando iluminar
la fría y ventosa tarde,
donde aromos, arces y acacias,
llueven su estío,
sobre un otoño de pasos
tapizados en ocre y marrón.
Lágrimas del oeste,
teñían los recuerdos
de sus almas lejanas,
y cristales de la memoria
reflejaban caprichosos
como espejos astillados,
el rompecabezas trunco
del bullicio de una mañana.
¿ Quién fue primero,
el huevo o la gallina ?
meditaba mientras mecía
en su vientre un rayito
que pronto se encendería.
Quién fue primero ?
sonreía mientras bajaba
por la escalera estrecha
aquella mañana fría,
el chucho tras una mosca
negra como su linaje
se cruza entre sus piernas,
y decide en un instante
el destino de dos almas,
que parten hacia el levante.
Solos entre las hojas
de un otoño inclemente,
avanzan sin esperanzas
de recuperar su simiente,
que daría vida a la vida,
que justificaría su muerte,
dos ancianos que enredan
entre el follaje silente,
un sendero misterioso
que se pierde en el poniente.
apoya sus manitas
y asoma su mirada
sobre un copo de algodón,
intentando iluminar
la fría y ventosa tarde,
donde aromos, arces y acacias,
llueven su estío,
sobre un otoño de pasos
tapizados en ocre y marrón.
Lágrimas del oeste,
teñían los recuerdos
de sus almas lejanas,
y cristales de la memoria
reflejaban caprichosos
como espejos astillados,
el rompecabezas trunco
del bullicio de una mañana.
¿ Quién fue primero,
el huevo o la gallina ?
meditaba mientras mecía
en su vientre un rayito
que pronto se encendería.
Quién fue primero ?
sonreía mientras bajaba
por la escalera estrecha
aquella mañana fría,
el chucho tras una mosca
negra como su linaje
se cruza entre sus piernas,
y decide en un instante
el destino de dos almas,
que parten hacia el levante.
Solos entre las hojas
de un otoño inclemente,
avanzan sin esperanzas
de recuperar su simiente,
que daría vida a la vida,
que justificaría su muerte,
dos ancianos que enredan
entre el follaje silente,
un sendero misterioso
que se pierde en el poniente.

Un gusano
es nada,
comparado con el sol.
Sin embargo...
cuan necesarias son
sus cuevitas en la tierra,
para oxigenar nuestra madre,
redimir nuestro orgullo
y educar esta ambición,
de pretender ser dioses
dueños de la razón,
cuando en realidad ni podemos,
crear un grano de arroz.
es nada,
comparado con el sol.
Sin embargo...
cuan necesarias son
sus cuevitas en la tierra,
para oxigenar nuestra madre,
redimir nuestro orgullo
y educar esta ambición,
de pretender ser dioses
dueños de la razón,
cuando en realidad ni podemos,
crear un grano de arroz.