HÁLITOS NOCTURNOS
Se desgarran las nubes negras y gríseas por los hálitos nocturnos de esta aurora espectral.
Cielo enlutado, algente, perenne: mar de estrellas moribundas; quizás, ya muertas, exangües, o tal vez, más vivas que mi canción; aullidos lejanos de pasiones fugaces; sonatas y nocturnos de amores ilusorios, de ensueños de quimeras que se desvanecen en el raudo suspiro de la noche azul; búhos y murciélagos; fantasmas de lobos y hienas hambrientas y entecas; ¿vampiros? ¡No! Tal vez un triste borracho con botella vacía, vendiendo su alma para poder olvidar…
¡Heme ahí! Con mi perro a mi lado, confiado y leal, ¡Ay, si supiera él mi pensamiento! Soy demasiado adunco para ser su amo. ¡Heme ahí! Abrumando el papel con delirios y blasfemias, observando la noche, anhelando escapar; pero justamente hoy perdí la lleve de mi celda, tan sólo me queda esta ventanita y mi gran deseo de libertad… ¡Heme ahí! Traicionando el reposo, como un vil Judas que no sabe de Jesús o como un precario arlequín que no conoce nada de reyes. ¡Y no duermo esta noche ni ninguna otra! Pues todo esto es un raudo suspirar…
-¡Ah, mentiroso, guiñapo Torres! ¡No duermas nunca y muere en tus trasmundos, pues son tus designios! Porque tus reliquias son pesadas, pero tu ansia de figurar es ingente y mordaz.
¡¿Perdiste la llave de tu celda?! ¡Ah, mentiroso, guiñapo Torres! Continúa, sediento, sintiendo esas auras tan lejanas, continúa abrumando lo impoluto del papel, continúa soñando sin dormir; pues, quizás, como tú dices, todo esto es un raudo suspirar-
¡Heme ahí! Como un vil judas o como un precario arlequín.
L. ESTEBAN TORRES
Se desgarran las nubes negras y gríseas por los hálitos nocturnos de esta aurora espectral.
Cielo enlutado, algente, perenne: mar de estrellas moribundas; quizás, ya muertas, exangües, o tal vez, más vivas que mi canción; aullidos lejanos de pasiones fugaces; sonatas y nocturnos de amores ilusorios, de ensueños de quimeras que se desvanecen en el raudo suspiro de la noche azul; búhos y murciélagos; fantasmas de lobos y hienas hambrientas y entecas; ¿vampiros? ¡No! Tal vez un triste borracho con botella vacía, vendiendo su alma para poder olvidar…
¡Heme ahí! Con mi perro a mi lado, confiado y leal, ¡Ay, si supiera él mi pensamiento! Soy demasiado adunco para ser su amo. ¡Heme ahí! Abrumando el papel con delirios y blasfemias, observando la noche, anhelando escapar; pero justamente hoy perdí la lleve de mi celda, tan sólo me queda esta ventanita y mi gran deseo de libertad… ¡Heme ahí! Traicionando el reposo, como un vil Judas que no sabe de Jesús o como un precario arlequín que no conoce nada de reyes. ¡Y no duermo esta noche ni ninguna otra! Pues todo esto es un raudo suspirar…
-¡Ah, mentiroso, guiñapo Torres! ¡No duermas nunca y muere en tus trasmundos, pues son tus designios! Porque tus reliquias son pesadas, pero tu ansia de figurar es ingente y mordaz.
¡¿Perdiste la llave de tu celda?! ¡Ah, mentiroso, guiñapo Torres! Continúa, sediento, sintiendo esas auras tan lejanas, continúa abrumando lo impoluto del papel, continúa soñando sin dormir; pues, quizás, como tú dices, todo esto es un raudo suspirar-
¡Heme ahí! Como un vil judas o como un precario arlequín.
L. ESTEBAN TORRES