APASIONAMIENTOS
Caen las estrellas ante mis ojos poseídos,
Caen los amores y vuelan a un rincón de la primavera azul…
Se abre una nueva aurora,
Y los gemidos de mi alma se hacen cada vez más fuertes.
¡Apasionamientos! ¡Apasionamientos!
Puedo sentir como se enciende lo muerto en mi ser.
Puedo sentir como se calcinan mis deseos de mortal.
Y me pierdo en esta aurora cual amante que se hunde en el terciopelo del amor,
Ebrio y adolorido de tanto clamar:
-¡Virginia! ¡Virginia! Si tan sólo la fría muerte te devolviera a mí -
¿Quién más podría salvarme de esta locura feroz?
¿Quién más osaría cruzar los abismos del dolor?
Porque huracanes hay en el corazón del hombre, ¡y hombre soy!
Y las melancolías se alzan ante su furor, ¡y hombre soy…!
¡Ay, pobre hombre!
¡Apasionamientos! ¡Apasionamientos!
Si tan sólo unos brazos tibios menguaran mi esplendor,
Pero el viento nocturno es el único que acude a mi clamor.
-¡demente, demente!-
Gritan los fantasmas desde el cielo entristecido.
¡Soy demente, villanos, fantasmas chillones de un trasmundo olvidado!
Poseído estoy, lo grito sin vergüenza, poseído por las pasiones ignotas de un saber mayor, de un calor voraz, de una lumbre cuasi divina, infinita, inmortal… ¡Ay, ay, hombre soy!
¡Cómo arde el amor ante mi espíritu!
¡Apasionamientos! ¡Apasionamientos!
¡Qué arda esta noche como una estrella fugaz!
Fugaz como la vida del amante perdido, perdido en la penumbra del amor desvanecido.
Fugaz como la vida del Lampo Poeta…
¡Fugaz! ¡Fugaz! ¡Fugaz!
¡Qué arda! ¡Qué arda!
Esta noche y ninguna más…
¡Apasionamientos! ¡Apasionamientos!
L. ESTEBAN TORRES
Caen las estrellas ante mis ojos poseídos,
Caen los amores y vuelan a un rincón de la primavera azul…
Se abre una nueva aurora,
Y los gemidos de mi alma se hacen cada vez más fuertes.
¡Apasionamientos! ¡Apasionamientos!
Puedo sentir como se enciende lo muerto en mi ser.
Puedo sentir como se calcinan mis deseos de mortal.
Y me pierdo en esta aurora cual amante que se hunde en el terciopelo del amor,
Ebrio y adolorido de tanto clamar:
-¡Virginia! ¡Virginia! Si tan sólo la fría muerte te devolviera a mí -
¿Quién más podría salvarme de esta locura feroz?
¿Quién más osaría cruzar los abismos del dolor?
Porque huracanes hay en el corazón del hombre, ¡y hombre soy!
Y las melancolías se alzan ante su furor, ¡y hombre soy…!
¡Ay, pobre hombre!
¡Apasionamientos! ¡Apasionamientos!
Si tan sólo unos brazos tibios menguaran mi esplendor,
Pero el viento nocturno es el único que acude a mi clamor.
-¡demente, demente!-
Gritan los fantasmas desde el cielo entristecido.
¡Soy demente, villanos, fantasmas chillones de un trasmundo olvidado!
Poseído estoy, lo grito sin vergüenza, poseído por las pasiones ignotas de un saber mayor, de un calor voraz, de una lumbre cuasi divina, infinita, inmortal… ¡Ay, ay, hombre soy!
¡Cómo arde el amor ante mi espíritu!
¡Apasionamientos! ¡Apasionamientos!
¡Qué arda esta noche como una estrella fugaz!
Fugaz como la vida del amante perdido, perdido en la penumbra del amor desvanecido.
Fugaz como la vida del Lampo Poeta…
¡Fugaz! ¡Fugaz! ¡Fugaz!
¡Qué arda! ¡Qué arda!
Esta noche y ninguna más…
¡Apasionamientos! ¡Apasionamientos!
L. ESTEBAN TORRES