En tus fabulaciones que a la risa hacían;
eran en tu boca tropel de palabras,
seguidillas de tonadas libres.
Tus pasos largos y firmes
era un no a tu ausencia;
un aviso de movimiento de tierra.
Tu ropa te vestía de hombre sencillo
que a puñados hacía suya la tierra
como la comida en un mantel blanco.
Tus historias eran historias de hombres
anónimos como fue tu vida;
enriquecedoras de soles y lunas;
habladores de trabajo y leyendas
donde el verano era noche y día.
tu simiente fue fecunda,
gritaron mil vocecitas…!
También mil mujeres lloraron
cuando en busca de ti mismo partías.
El ron presencia de tu garganta,
mira tú si lo bebías…!
Y entre tus dedos un cigarro
que llevabas a tu boca
con palabras y pensamientos.
No fue un cinco de agosto
cuando tu adiós se hizo eterno;
ni cuando lloramos tu muerte;
ni cuando una capa de cemento
no nos dejo verte.
Tu adiós, fue antes
cuando el apagón de leyendas;
cuando el ron no mojó tu garganta;
cuando te llevaron los soles y las lunas;
cuando los hombres de tierra se hicieron ausencia;
cuando las mujeres no lloraban sus camas vacías;
cuando tu libertad se hizo sábana.
Ahí la muerte fue más muerte, y
el olvido le habló al recuerdo.
eran en tu boca tropel de palabras,
seguidillas de tonadas libres.
Tus pasos largos y firmes
era un no a tu ausencia;
un aviso de movimiento de tierra.
Tu ropa te vestía de hombre sencillo
que a puñados hacía suya la tierra
como la comida en un mantel blanco.
Tus historias eran historias de hombres
anónimos como fue tu vida;
enriquecedoras de soles y lunas;
habladores de trabajo y leyendas
donde el verano era noche y día.
tu simiente fue fecunda,
gritaron mil vocecitas…!
También mil mujeres lloraron
cuando en busca de ti mismo partías.
El ron presencia de tu garganta,
mira tú si lo bebías…!
Y entre tus dedos un cigarro
que llevabas a tu boca
con palabras y pensamientos.
No fue un cinco de agosto
cuando tu adiós se hizo eterno;
ni cuando lloramos tu muerte;
ni cuando una capa de cemento
no nos dejo verte.
Tu adiós, fue antes
cuando el apagón de leyendas;
cuando el ron no mojó tu garganta;
cuando te llevaron los soles y las lunas;
cuando los hombres de tierra se hicieron ausencia;
cuando las mujeres no lloraban sus camas vacías;
cuando tu libertad se hizo sábana.
Ahí la muerte fue más muerte, y
el olvido le habló al recuerdo.