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Buen día, muchachos (Cuento Propio)

Arte5/20/2014
Ingresaría ese día por la gran puerta del colegio a las seis de la mañana, como todas las semanas. Pasaría por frente del portero que se encargaría de ignorar mi presencia y aunque utilizara su preciado tiempo para voltear la cabeza y verme cruzar el portón al patio de secundaria, no notaría nada raro en que lleve tres mochilas, ya que esa semana tendríamos el trabajo práctico de física, que requeriría llevar algunos materiales para realizar el experimento. Luego de pasar al patio de secundaria, que se encuentra rodeado por las aulas que conducen desde primer año hasta sexto; la primera puerta que vería a mi izquierda sería la sala de profesores, la cual a esa hora se encontraría vacía, porque los maestros acostumbran a llegar aproximadamente diez minutos antes que toque el timbre que siempre nos convoca en el patio para realizar la formación y luego dirigirnos a nuestros cursos. Así que sería inútil hacer una visita a aquella sala a esta altura de la mañana. Entonces, inmediatamente iría a nuestro curso, pasando antes por delante de la secretaría, la cual también se hallaría vacía. Al ingresar a nuestro curso y saludar a los pocos que se encuentran esparcidos en el aula, me sentaría a esperar a los demás para que lleguen, y una vez que el curso esté completo, podremos empezar con la función. Exactamente a las seis y veinticinco de la mañana, hora a la cual estimo que estaría el curso completo, vos, Pablo, bloquearías la puerta de entrada al aula y aguardarías con tu arma. Yo sacaría el FAL y los amenazaría. Luego daría un maravilloso discurso de por qué los vamos a cagar a tiros y por qué indudablemente su destino está signado a fallecer en ese momento. Los calmaría diciéndoles que lo más probable es que nuestra suerte sea la misma. Juan, a la hora que anteriormente mencioné vos tendrías, como encargado de la música para los actos, probar algún sonido o música para que los tiros pasen sin ser percibidos. Podés poner como excusa que posiblemente esté fallando una entrada y que la tenés que solucionar urgentemente para el acto de 25 de Mayo. La patria te otorgó un excelente pretexto, pero no nos olvidemos que con esto que haremos es hacer patria, dar el ejemplo.



Después de haber sido realizada la masacre, iríamos a la sala de profesores, la cual debe estar repleta para esa hora. Los encargados de vigilar las puertas, Matías y Alejandro, se deben mantener en sus puestos, en las puerta de entrada del colegio y en la entrada del estacionamiento. Ustedes cumplen en esta papel esencial, manteniéndose con fortaleza, templanza y paciencia en sus puestos de vigilancia. Cualquier incidente que se les presentase, no duden en usar sus armas, es por el bien de todos. De todos y cada uno. No se olviden, esto lo hacemos por la humanidad, para que la consciencia colectiva se de cuenta de la presión que le ejerce a los jóvenes esperando de ellos no solo el cien porciento de sus vidas, sino la completa y fiel disposición de nuestro espíritu en realizar las tareas que nos fueros designadas y alimentar a este puto sistema obsoleto. Tan obsoleto como lo estuvieron y están las naciones bajo regímenes comunistas. Porque estos zurdos de mierda no entienden la legítima posición de la extrema derecha en preservar a cada uno de sus habitantes en el confort que el Estado debe procurar para el bienestar de sus habitantes, no de algún extranjero de mierda que venga a jodernos la vida. Alguien tiene que dar el ejemplo. Es nuestra obligación, nuestro deber.



Se puede deducir la conclusión de haber entrado a la sala de profesores, así que me saltearé esa parte. A esa altura, indudablemente nos habrán descubierto, entonces iremos a la secretaría a matar al rector, al director y al vice, y también a todos que nos bloqueara el camino. Por último nos dirigiríamos a nuestro fin. A partir de acá podremos sentirnos conformes con lo que hemos hecho, nos felicitaremos, tendremos un tiempo para celebrarlo, hasta que nos enfrentemos al desenlace. Para esta parte hay que estar preparados, muchachos. Todos iremos a la salita de cinco años, la mayor que tiene el jardín antes de entrar a primaria. Elegiremos a dos nenes al azar y los asesinaremos, acuérdense que esto no es ninguna muestra de barbaridad, es puro simbolismo, cosa que muchos no entenderán cuando analicen los hechos en los masivos medios de comunicación. Finalmente, nos dividiremos y cada uno de nosotros irá a las respectivas divisiones de la salita, A, B, C y D. Cuando lleguemos, llevaremos nuestras armas lentamente hacia la sien y jalaremos del gatillo. Obviamente, para las armas que poseen una longitud mayor en el cañón, pueden solamente llevarse el fusil a la boca y disparar. Total, es el mismo resultado. Y ese será nuestro final. No dejen que las preguntas inunden sus mentes. Ni antes del proceso ni durante. Tenemos que estar completamente concentrados en esta misión para no fallar. No podemos fallar. Ninguno de nosotros.


Somos la revolución. Somos los hijos olvidados de Dios. Los que Él odia, los que abandonó un día en el rincón más olvidado del universo, para poder ignorarlos y seguir adelante. Como todos nosotros. Crear, destruir, sobrepasarlo. Nacer, vivir, morir. ¿No ven que está impreso hasta en la Naturaleza? Buen día, muchachos y manos a la obra, que hoy va a ser el día más largo de sus vidas.
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