MIRLOS
Tus cabellos enmarañados se asemejan a
Mi confuso pensar, mas tus perfumes de
Camelias crean una bruma de ensueño ante los
Bálsamos tumbales de mi perdido mirar…
-Y corre uno en su propia mente, arrastrando unas cadenas rotas como insignias de utópica libertad, y se discurre a lo largo de estepas, de bosques, de mares, de cielos, de soledades; siempre sediento, siempre hambriento, intentado lo inalcanzable, alcanzar…-
¡Oh Catrina! Qué eres sosiego cerúleo
Antes del álgido beso de la Muerte,
Antes del olvido, antes del hondo abismo, antes del silencio mayor…
-Y vuela este mirlo llamado anhelo a los picos más altos y aguzados; y va uno detrás, con el corazón en forma de jaula, cual ingenuo, cual ciego, cual sordo, cual loco…-
Y sé muy bien, amada fulgente, que aunque eres Paraíso, también eres la misma Muerte.
¡Así que bésame, oh espejismo, y toma con ternura
Las riendas de mi desbocada suerte!
-Cómo se ahonda la tristeza cuando uno, el demente, atisba aquel anhelo veloz cada vez más distante; y se forma como una danza de dolor entre el cielo y la tierra, en donde la arena amarillenta se cree polvo de estrellas…-
¡Ay, Catrina! ¡Ay, lis lejano mas siempre mío!
¡Ay, lumbre congelada de un sueño fugaz!
Ambos divididos por un horizonte de fuego, mas nuestras almas desnudas y entrelazadas, se guardan fundidas en el oasis del amor…
-Pero el triste en su tormenta lo ve todo invertido, y él mismo se cree nube que serpea por un desierto boreal, cruzando humos irisados y fantasmas de purpurino incierto… Y desea con pasión y ardor vencer las tinieblas cual rocío de aurora, desea deformarse por la fusta del viento hasta besar los senos reverdecidos de la montaña vital…-
¡Oh Catrina! ¡Oh Sueño Remoto y Profundo!
¡Oh Bandada de Mirlos que entristecen el corazón!
¡Oh Siluetas de Humo que convergen en el Delirio Mayor!
-¡Ora vivo! ¡Ora muerto!- grita el loco tras defórmalo el viento.
L. E. TORRES
Tus cabellos enmarañados se asemejan a
Mi confuso pensar, mas tus perfumes de
Camelias crean una bruma de ensueño ante los
Bálsamos tumbales de mi perdido mirar…
-Y corre uno en su propia mente, arrastrando unas cadenas rotas como insignias de utópica libertad, y se discurre a lo largo de estepas, de bosques, de mares, de cielos, de soledades; siempre sediento, siempre hambriento, intentado lo inalcanzable, alcanzar…-
¡Oh Catrina! Qué eres sosiego cerúleo
Antes del álgido beso de la Muerte,
Antes del olvido, antes del hondo abismo, antes del silencio mayor…
-Y vuela este mirlo llamado anhelo a los picos más altos y aguzados; y va uno detrás, con el corazón en forma de jaula, cual ingenuo, cual ciego, cual sordo, cual loco…-
Y sé muy bien, amada fulgente, que aunque eres Paraíso, también eres la misma Muerte.
¡Así que bésame, oh espejismo, y toma con ternura
Las riendas de mi desbocada suerte!
-Cómo se ahonda la tristeza cuando uno, el demente, atisba aquel anhelo veloz cada vez más distante; y se forma como una danza de dolor entre el cielo y la tierra, en donde la arena amarillenta se cree polvo de estrellas…-
¡Ay, Catrina! ¡Ay, lis lejano mas siempre mío!
¡Ay, lumbre congelada de un sueño fugaz!
Ambos divididos por un horizonte de fuego, mas nuestras almas desnudas y entrelazadas, se guardan fundidas en el oasis del amor…
-Pero el triste en su tormenta lo ve todo invertido, y él mismo se cree nube que serpea por un desierto boreal, cruzando humos irisados y fantasmas de purpurino incierto… Y desea con pasión y ardor vencer las tinieblas cual rocío de aurora, desea deformarse por la fusta del viento hasta besar los senos reverdecidos de la montaña vital…-
¡Oh Catrina! ¡Oh Sueño Remoto y Profundo!
¡Oh Bandada de Mirlos que entristecen el corazón!
¡Oh Siluetas de Humo que convergen en el Delirio Mayor!
-¡Ora vivo! ¡Ora muerto!- grita el loco tras defórmalo el viento.
L. E. TORRES