Niño, me dijo
y tenía seis años menos
que yo
niño, con esos ojos
tan oscuros
puedes incendiar
la Roma que tengo
debajo de esta falda de diseñador
pobre chica
su naufragio salió en las noticias de las ocho
mientras untaba mermelada sobre sus muslos
luego la dejé correr
liebre
una cajetilla de cigarrillos no la detendrán
ni mis palabras
si le digo
que la necesito
para untar las siguientes mañanas
de mermelada
o lubricante
huye
pequeña liebre, pequeña pendeja
y no me reclames
si vuelves por la noche
con el vestido roto
porque nadie encontró Roma
en tu corazón de tuercas
solo puedo regalarte
un beso cáustico mientras lloras
y el nosotros se volverá metálico
y llenos de engranajes
para funcionar
cada mañana
que no te pueda incendiar.