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"Strange City Reinserción" Cp. 4

Arte3/26/2014
Buenas y santas compañero/a de taringa, hoy traigo el 4º capitulo de Strange City (espero que estén siguiendo la historia en lo que son los anteriores capítulos, como también espero que les guste tanto como a mi al hacerlo).

Ahora a lo nuestro:


4

"Pisando tierras no deseadas"


Mike volteó esperando nuevamente lo peor…



-Discúlpame Mike, no quise asustarte-. Dijo Dylan que había aparecido como un fantasma, repentinamente detrás de el sin hacer ningún tipo de ruido, y si los había, Mike ni lo hubiese notado de tan nervioso que estaba.
-Miserable hijo de una reverendísima…-. Dijo Mike sacando todo el miedo y aliviándose un poco al saber que no era lo que él imaginaba.
-Tranquilo, tranquilo, discúlpame, un vecino me alcanzó hasta aquí, no quiero que te vallas hasta que no compruebes que mi trabajo y la ciudad están bien y no hay nada malo en ella-. Dijo tranquilizándolo un poco.
-Dylan, entra y huele y te juro que cambiaras de opinión sobre este lugar-.
Dylan asintió.
Entro lentamente y no muy confiado.
-¡¡¡PUAHHJJJJHHJJJ!!! ¡¡QUE ASCO!!-.
-¿Lo vez?-.
-Mira Mike, se que este lugar apesta, pero no le veo lo peligroso, es obvio que pasaron dos semanas y los productos se vencieron, solo falta que realicen limpieza-.
Mike no respondió y agachó la cabeza decepcionado por su amigo, antes inteligente y ahora incrédulo.
-Vayámonos de aquí y dirijámonos a la oficina, Mike-.
-No quiero ir, además en donde se quedarán Tania y los niños, ellos no irán allí-.
-Si ese es el problema, que se queden en mi departamento, terminas de ver la situación de la ciudad, los recoges y te vas-.
Volvió a agachar la cabeza, luego la alzó en dirección al auto y respondió:
-Que sea rápido-.
-Yo iré con el vecino, tú deja a Tania y a los niños e mi casa y en la oficina te espero-.
-Ok-. Dijo sin ganas y fastidiado por ir y venir sin lograr irse de una vez.
Abrió la puerta del auto, se subió, encendió el vehículo y dio una vuelta en dirección al departamento de Dylan.
-¿Que ocurre Mike?-. Preguntó Tania, Mike se estaba cansando de oír la misma pregunta cada vez que algo raro ocurría.
-Los dejaré en el departamento Dylan por un rato y luego regresaré, va a ser una pequeña salida, quiere que me quede seguro de que la ciudad esta binen y no hay nada malo en ella-.
-¿Estaban los cuerpos donde tú aseguras que los viste?-.
-No, pero yo estoy seguro de lo que e visto-.
Ninguno de los dos siguió hablando, solo siguieron con lo suyo.


Mike dejó a su familia en el departamento dejándoles instrucciones de no abrirle la puerta a nadie que no sean ellos.


Prosiguió su camino con un mal presentimiento.
Estuvo a punto de atropellar a un hombre sin querer, se había cruzado mirando hacia cualquier lado. Mike frenó para asegurarse de que nada había ocurrido pero el hombre siguió su camino como si nada.
Mike se sorprendió, no había tiempo para distracciones, pisó el acelerador y continuó.


Dylan por su parte ya había llegado a su trabajo, nadie se había enterado que había llegado excepto el guardia de las cámaras que era muy aplicado en su trabajo. No es cierto, ni siquiera él lo había visto, se encontraba jugando a las cartas con uno de los empleados de limpieza, Por lo que Dylan había pasado desapercibido.
Fue directamente a su oficina y por alguna razón agarró un cutre y un folio con algunas anotaciones y dibujos en su interior.
Edgar estaba sentado en su escritorio, pensando en algo, tal vez en Mike, tal vez en lo que debía comprar en cuanto saliese, solo el sabe lo que estaba pensando. Un sonido lo interrumpió de su meditación, un sonido proveniente de la oficina de Dylan que quedaba a unos cuantos pasos, él sabía que todavía no era hora para que llegara Dylan a hacer su trabajo, por eso se levantó sin hacer ruido y se asomó a la puerta.


Junto a Mike pasó el vecino que había llevado a su amigo al trabajo, pareció no notarlo, -no importa- Se dijo a si mismo y continuó.

La cabeza de Edgar asomaba la puerta muy “disimuladamente” dejando a la vista sus rizos de un tono colorado, pero muy devil.
Dylan había salido de su oficina con el folio en su mano (y el cutre escondido en su cinturón).
-¿Que haces aquí tan temprano Dylan?-. Dijo Edgar al verlo salir.
-Vine a buscar estos papeles para terminar con el trabajo en mi casa señor-.
Se quedó callado y no respondió, lo miró fijo con una sonrisa falsa en su cara.
-Está bien no robo más de tu tiempo-. Dijo Por fin Edd.
-Hasta luego señor-.
-Hasta luego Dylan-. Dijo usando su sonrisa desquiciada, cosa que Dylan no vio por que estaba de espalda a él.
Bajó las escaleras apresurado cuando nadie lo vio.
Tropezó torpemente con algo que no llegó a ver por su propia distracción a solo unos 15 metros de la puerta de salida. Se levanto ayudándose con los brazos y antes de darse cuenta recibió un golpe en la nuca con algún objeto metálico y duro.
Se desmayó en el instante.
El folio cayó a un costado de él.
Su lapicera (la misma que colgaba de el bolsillo de su camisa cada vez que iba a trabajar, la misma lapicera que Mike le había regalado hacia un año) también estaba en el suelo, pero con la caída, rodó hasta quedar junto a una maseta que adornaba la sala.
Su cuerpo fue arrastrado por el ascensor, desde allí se venía el auto de Mike acercándose a un costado. Desde el auto no se veía la escena de Dylan siendo arrastrado, debido que los vidrios de la oficina más el resplandor del sol impedían ver el interior del lugar.

Frenó el auto, se bajó, y se quedó parado mirando el lugar que solía ser su antiguo trabajo.
Esperó largo rato, no iba a entrar sin Dylan, de ninguna manera.
Luego de 20 minutos o tal vez 15, la puerta de entrada se abrió.
De cuya puerta salió un rostro que le resultaba familiar.
-Hola Mike, cuanto tiempo sin vernos-. Dijo la voz que también le parecía familiar.
Mike se quedó mirándole un rato y luego respondió seguro:
-¿Edgar?-. Solo lo había visto una vez, cuando recién se había metido en el oficio empezando por ser ayudante, que raramente quedó en ese puesto y no fue ascendido.
-Si soy yo-.
-¿Que haces aquí?-.
-Ahora soy el jefe de este lugar-.
Mike lo miró estupefacto, no entendía como de ayudante pasó a ser tan repentinamente jefe.
-Te felicito Edd-. Dijo para no dejar la conversación en el aire.
-¿Que te trae por aquí?-.
-Vine a esperar a Dylan, quería mostrarme algunas cosas-.
Edgar casi frunce el seño pero no lo izo, ahora sabía los motivos reales de la llegada de Dylan.
-Dylan se ha ido hace unos minutos, se fue en un auto, no se quien era él que conducía-.
Mike se sorprendió nuevamente y volteo para mirarlo (se había distraído con un charco de aceite)
-Pero si…-. No terminó la frase, iba a decir que acababa de ver al vecino en su auto y sin ningún acompañante, pero no lo izo, prefirió guardarlo en secreto y oír que otra mentira le decía.-A no tenía idea-. Terminó diciendo.
-Si, se fue apurado. Pero de todas maneras pasa, quiero charlar con tigo-.
Mike desconfió, un escalofrió le recorrió una vez más por el cuerpo cuando recordó la vez en que conoció a Hank.
-No tengo tiempo, además estaba de paso-.
Edgar tampoco creyó sus palabras.
-Vamos, tengo una botella de Ron importado arriba-.
-Discúlpame, no bebo, solo una copa en navidad-.
-Entonces solo charlemos-.
Mike se vio obligado a hacerlo, tuvo que entrar para darle el gusto a Edd, sin contar con que quería saber que le había pasado a Dylan, nada bueno sería proviniendo de alguien que apenas conocía.
Edd abrió la puerta gentilmente dejándolo pasar. Sintió que las paredes emanaban fuego. Sin duda hacía calor en el lugar. Al menos Mike sintió eso.
-¿Como está Tania?-. Preguntó Edd par romper el hielo, o tal vez otra cosa.
-Bien…-. Dijo Mike y se detuvo, nunca le había dicho el nombre de su esposa, ni siquiera le había dicho que tenía esposa.
El blanco pálido lo tiñó devuelta al ver la lapicera en el suelo, la que el le había regalado a Dylan, la que le había salido tan caro.
Edd notó que Mike miraba algo en el suelo y se sobresalto.
Mike se inclinó para recoger la lapicera reconociéndola a gran distancia y una gota de sudor le cayó por la frente, un sudor frió insoportable.
Se desplomó al sentir el mismo dolor que Dylan.
Se desmayó.
Antes de hacerlo, vio la risa malévola de Edd, quien a posterior se volteaba.


Cuando Dylan regresó a su trabajo, esa noche en la que había desaparecido sin decirle a nadie, (no tenia por que hacerlo de todos modos, Mike se había marchado supuestamente), ingresó al edificio con una cara rígida y seria, así se mantuvo durante toda la noche. El lugar estaba igual que antes de todo lo ocurrido, sin algunos muebles debido a que hicieron una limpieza, no vio a casi ninguna otra persona trabajando excepto a su reflejo en los cristales de la oficina y a uno que otra persona vagando con papeles en las manos.
El sin embargo trabajó, si eso era lo que realmente hacia, ahora no hacía muestras ni pruebas de productos, ahora lo habían puesto en la sección encargada de administrar los gastos de la empresa, cosa que no sabia ni le importaba mucho ya que las matemáticas no eran su fuerte.
Trabajó avergonzado durante toda la noche por llamar trabajo a lo que estaba haciendo, no se sentía en su lugar pero eso era mejor que empezar desde cero, como lo había echo Edgar, se sentía afortunado aunque si bien aún no conocía a Edd, tenia bien en claro como se comenzaba en el oficio. “Tienes que ganarte tu puesto” decía Jim, su antiguo jefe, alguna vez pasó lo que Edgar eso no cabía duda, y fue tan duradero que por eso no quería volver a pasar por eso y por eso fue que no quería perder el trabajo y su puesto, siendo que ambos le había costado conseguirlo. Al final terminó perdiendo su puesto, no estaba donde le gustaría estar pero al parecer no necesitaban nada de eso por el momento, el trabajo aún lo tenía y eso era lo que contaba.
-Hola, ¿con que tú eres Dylan?-. Interrumpió Edgar entrando en la oficina de su nuevo empleado.
-Así es… y usted debe de ser…-
-Edgar, el nuevo jefe, dime Edd-.
-Un gusto en conocerlo-. Dijo Dylan como queriendo finalizar la conversación.
-Bueno debo irme, debo hacer mi trabajo yo también-.
-<<Trabajo… de seguro ahora se va y se acuesta en su diván y se baja una o dos botellas de la bebida más cara>>- Pensó Dylan –Ok, hasta luego- Terminó diciendo descaradamente.
Dejó de hacer por un rato lo que a el no le gustaba llamar trabajo y pensó detenidamente. Pensó en el pobre perro atropellado, pensó en las calles semi vacías de cuando llegó, Pensó en las palabras de advertencia de Mike, pensó en el edificio con copos empleados en el que ahora estaba, con todo esos pensamientos armó una gran bola de desconfianza e inseguridad acerca de lo que el opinaba de la ciudad.
<<Srkkk>> Oyó a un costado de la puerta al ver caer una llave.
Muy disimuladamente vio descender una mano que recogió las llaves y volvió a su puesto, puesto que Dylan lo llamó “de espía”.
Se quedó quieto, volteó la mirada hacía la ventana cuando oyó un grito, volvió a voltear la mirada hacia la puerta y los bultos de ropa que asomaban ya no estaban.
Volvió a quedarse duro, por un instante llegó a pensar que estaba loco.
Cuando se acordó de que estaba haciendo ya era hora de irse.
Caminó de regreso a casa, como lo había echo de ida.
Estaba cerca de su hogar cuando vio otro cuerpo oculto detrás de una enorme pared, este lo observaba con más disimulo. Allí comprendió que estaba siendo espiado, ¿por quien?, no sabía la respuesta, solo sospechaba.
Entró al edificio y la conversación entre él y Mike comenzó.
Cuando Mike apenas había arrancado el auto para irse “definitivamente”, Dylan se quedó parado con la mano en el picaporte pensando.
-<<Todo es una trampa, desde el comienzo lo fue, las palabras del periodista; el echo de que estas tú solo trabajando, la razón por la cual hay pocos vecinos y el único que has visto de cerca es el que te llevará en busca de Mike, recuerda también que te están espiando y si descubren que lo sabes también recuerda que Mike tiene hijos. Ve, búscalo y encuentra el momento indicado para decirle que todo esto es un engaño para que tal vez los atrapen. >> - Se dijo a si mismo subconscientemente cayendo en la maldita realidad.
Y así fue como siguió los consejos de sus pensamientos que ahora parecían independientes de su cabeza. Llamó al vecino de alado, el del 46 para ser exactos, y le pidió por favor que lo alcanzara con el auto por que sino no llegaría a alcanzar a Mike.
En el transcurso lo planeó todo, sabía que no debía hablar del tema hasta encontrar el momento indicado, como su cabeza lo dijo, estarían espiándolos y sea quien sea quien los aya mandado no los quería en la ciudad. Encontró la excusa de ir al trabajo con motivo de “demostrar que la ciudad estaba bien” (no le sonaba nada real esas palabras hasta que se las dijo, era para que los “mirones” no sospecharan nada) y extraer del lugar la mayor cantidad de información acerca de los “seres”, había encontrado muchos papeles el día que fue a “trabajar”, pero para ese entonces no le vio el “por qué” de leerlos.

...


Bueno, espero que les aya gustado (en mi opinión: me gusto hacerlo el día que lo estaba haciendo jajaja, ahora que lo volví a leer me di cuenta de que no me acordaba de algunas partes), el próximo capitulo lo voy a subir un poco más tarde que lo que acostumbro a subir para usar ese "pequeño" lapso de tiempo para continuar la historia, que si bien voy tomando un poco de ventaja, necesito continuarlo más para no quedar atascado como en los últimos capítulos de Strange City la primera parte.
Gracias por tomarse el tiempo de leer y nos vemos en mi próximo post.
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